Formativo

El P. Juan Pablo Aroztegi fue ordenado sacerdote el pasado domingo 2 de julio por el Obispo de San Sebastián, Mons. José Ignacio Munilla, en la catedral del Buen Pastor. El nuevo presbítero tiene 35 años, ingeniero industrial y ahora también es el sacerdote más joven de la diócesis.

Según ha relatado en diversos medios locales, el P. Juan Aroztegi comenzó a discernir su vocación después de que un amigo agnóstico le preguntara por qué era cristiano.

Hasta entonces no se había cuestionado por qué seguía a Jesucristo, ni tampoco qué quería hacer con su vida. Entonces trabajaba en una empresa de software libre en Pamplona (España) pero después de una profunda reflexión, decidió incorporarse al seminario.

Cuando el P. Juan Pablo decidió entrar en el seminario, en uno de los “mayores momentos de libertad” de su vida, y se lo comunicó al amigo que le había hecho esas preguntas que cambiaron su vida, éste le contestó que se lo esperaba.

“Tus amigos te conocen y pueden intuir tus decisiones. Es irónico, que un amigo agnóstico me hiciera cuestionarme mi vida cristiana y mi vocación”, afirmó.

Y aunque la mayoría de sus amigos no son creyentes, el P. Juan Pablo asegura que se tienen “mucho respeto”, por eso algunos acudieron a la misa de ordenación sacerdotal el pasado domingo. “Las conversaciones que tuve con algunos de ellos para comunicarles mi decisión fue uno de los momentos más bonitos de mi vida. Me sentí libre y me mostré como soy. Hablamos de temas importantes que nunca antes habíamos tratado”, recuerda.

El P. Aroztegi explicó al Diario Vasco, los días previos a la ordenación estaba “tranquilo y emocionado” porque “lo que al principio era como una llama de fuego dentro de mí, pequeña pero de la que no podía dudar, durante estos años ha ido cogiendo fuerza. Llego[a la ordenación] sereno porque me siento muy libre. Y al mismo tiempo la emoción es grande. Estoy emocionado por todo lo que significa, y porque podré darme totalmente a aquello a lo que me siento llamado”.

Según afirma su familia sí se sorprendió cuando dio a conocer su decisión, a pesar de que siempre se había vivido la fe “de una manera muy natural”.

“Acudía a misa los domingos con ellos [su familia]. Es cierto que durante mi juventud y adolescencia no veía el sacerdocio para mi vida, pensaba que mi futuro era más bien el de formar una familia. Pero la vida da muchas vueltas”, afirma.

Según afirma al Diario Vasco, este joven sacerdote asegura que le gusta “estar abierto a las sorpresas de la vida. Quién me iba a decir con 15 o con 22 años que iba a acabar siendo sacerdote, ni se me pasaba por la cabeza. Sin duda las mejores cosas que me han sucedido en la vida han sido inesperadas. En ese sentido estoy expectante por todo lo que me espera en la vida sacerdotal. Sinceramente me espero una vida intensa y apasionante, con momentos buenos y otros de cruz y sufrimiento, como en cualquier otro camino en la vida”.

Además precisa que le gustaría seguir el ejemplo de algunos sacerdotes que han sido importantes en su vida.

“Admiro a los [sacerdotes] que no buscan tener éxito ni aplausos, sino ayudar a quien lo necesite sin que nadie lo sepa. Me atrae el sacerdote que es humilde en todos los sentidos, el que se ve a sí mismo como a un cristiano más, un discípulo de Jesús que está en camino como cualquier otro. El que es un hombre de Dios, reza por su pueblo y no busca nada más que las cosas de Dios. Y sobre todo me atrae el sacerdote que crea unidad, que sabe estar con los demás”, asegura.

También explica que uno de los retos del sacerdote de hoy es “formar comunidades cristianas donde se pueda vivir la grandeza de la vida en Cristo” y para ello anima a “ir a lo esencial, a lo que importa en la vida, a amar y ser amados”, y afirma que si se vive el cristianismo con autenticidad es “verdaderamente es atractivo”.

Fuente:aciprensa

Hace un par de semanas me escribió un amigo a quien no veía hace bastante tiempo para contarme que estaba en la ciudad y preguntarme si tenía tiempo para comer algo y conversar un poco. El, junto con otros amigos había compartido algunas clases conmigo hace un par de años; desde ese entonces teníamos un grupo de whatsapp donde compartíamos cómo iban las cosas con todos o recordábamos anécdotas de ese tiempo. Después de un rato de estar hablando, le pregunté porque desde hace tiempo no contestaba los mensajes que le enviábamos para saber si todo estaba bien. Me llevé una sorpresa cuando me contó que el año anterior había tenido una época muy difícil en su vida y cómo durante varios meses su único pensamiento antes de acostarse era si se tomaba o no un frasco de un medicamentos que tenía al lado de su mesa de noche para quitarse la vida.

Siguió contándome que durante ese tiempo se sentía constantemente triste, sin ganas de levantarse en las mañanas, pensaba que a pesar de su esfuerzo constante muchas cosas no salían como las había planeado y eso lo hacía sentirse peor. Él sabía que algo no estaba bien, sabía que podía estar deprimido pero se negaba a aceptarlo, porque creía que era normal sentirse triste de vez en cuando y él podía manejarlo, además batallaba con la sola idea de que otras personas pudieran pensar que estaba “mal de la cabeza” si les contaba lo que estaba pasando, así que seguía actuando normal desde afuera, pero en su interior había perdido la esperanza. No quería hablar con su familia porque pensaba que ellos tampoco lo entenderían, si ni siquiera él mismo sabía como alguien con todos los recursos y las oportunidades que él tenía podría sentirse de esa manera. Fue así como pensó que era mejor guardárselo para sí mismo y poco a poco ir tomando distancia de las personas que pudieran preguntarle más de la cuenta sobre cómo estaba o cómo iban sus planes en la vida (incluidos nosotros), hasta que tuviera el valor de dar el paso para acabar con su sufrimiento de una vez por todas.

Para hacer corta la historia, me contó que un día decidió que era momento de buscar ayuda profesional y aceptar que no podía solo, fue entonces cuando consultó a un psiquiatra y se dio cuenta que desde hace mucho tiempo tenía una depresión mayor, así que aceptó iniciar tratamiento con medicamentos y al mismo tiempo asistir a terapia psicológica. Durante ese proceso pudo compartir con sus padres y su familia que había estado deprimido y que por mucho tiempo había considerado quitarse la vida. Recibió el apoyo de ellos y ahora había retomado sus actividades de manera normal y sentía ganas de seguir adelante con su vida, al tiempo que seguía trabajando en su terapia.

Al final, le agradecí por compartir su historia conmigo y le dije que podía contar sinceramente con mi apoyo, si así lo consideraba. Ya de camino a casa empecé a pensar: ¿Por qué no confió en alguno de nosotros? ¿Por qué decidió simplemente aislarse? ¿Por qué alguien para quien todo parecía ir tan bien en su vida y con un gran futuro por delante había llegado al extremo de considerar terminar con su vida? ¿Pude haber hecho algo más para ayudarlo a pesar de la distancia? ¿Cómo es que ninguno de nosotros vio ni una sola señal de lo que estaba pasando? ¿Cuántas personas pueden estar viviendo lo mismo en estos momentos y no saben que hay otras opciones de ayuda?

Decidí escribir este post porque como católicos algunas veces no sabemos cómo abordar ciertas situaciones que pueden ser muy difíciles y requieren algo más que un enfoque desde el aspecto espiritual, y el suicidio es uno de ellos. Quiero compartir algunos recursos prácticos, señales de alarma y condiciones que pueden implicar un mayor riesgo de depresión y de suicidio, de manera que podamos identificarlos cuando alguien en nuestras familias, amigos, o incluso nosotros mismos este atravesando por una situación similar.

El centro de control de enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) reportó este mes que la tasa de suicidios en hombres y mujeres mayores de 10 años de edad aumentó un 25% desde 1999. Uno de los hallazgos más interesantes es que un poco más de la mitad de las personas que murieron por suicidio no tenía historia conocida de ninguna condición mental. Esto implica, en otras palabras, que cualquiera puede estar en riesgo y refuerza la necesidad de reconocer los signos de alarma.

En promedio, un suicidio afecta íntimamente a otras 6 personas. Si ocurre en una institución educativa o en un lugar de trabajo puede afectar a cientos de personas. El suicidio es lo que se conoce en medicina como una condición “multifactorial”, es decir que no hay solo una causa conocida que lo pueda causar o aumentar el riesgo.

Los factores que con más frecuencia contribuyen al suicidio son:

Problemas de salud mental (particularmente trastornos del afecto como depresión y ansiedad, también esquizofrenia o ciertos trastornos de la personalidad, especialmente cuando hay limitación para el acceso a tratamiento)
Intento previo de suicidio o historia familiar de suicidio
Problemas en relaciones personales (pérdida reciente de una relación, familias disfuncionales, rechazo, vivir solo, etc.)
Situaciones estresantes en la vida (historia de trauma o abuso, falta de apoyo social, aislamiento)
Crisis recientes incapacitantes de cualquier tipo (perdida del trabajo o crisis económica)
Problemas de salud física mayores y dolor crónico.
Consumo de sustancias psicoactivas y alcohol (especialmente cuando no se puede o no se quiere acceder a opciones de tratamiento)
Problemas propios en la manera de afrontar las situaciones (impulsividad, pobre tolerancia a la frustración, expectativas demasiado altas de sí mismo o de los demás, humor inestable, comportamiento antisocial, sentimientos de inferioridad, etc).
Con esto hay que entender que no todas las personas que atraviesan crisis económicas o problemas en sus relaciones personales tienen un riesgo mayor de cometer suicidio, pues lo que para una persona puede ser estresante en la vida para otra puede no ser tan importante. Es necesario tener presentes no solo los factores asociados sino también a la persona quien está viviendo esas situaciones, y como él o ella responden frente a diferentes condiciones adversas o difíciles en la vida.

Algunos de los factores que protegen frente al suicidio son: tener una buena red de apoyo, buenas relaciones con el núcleo familiar, buenas habilidades sociales, buscar ayuda para tomar decisiones importantes o frente a las dificultades, ser receptivo a las experiencias y consejos de otras personas, factores culturales, participación en deportes, ser parte de la iglesia, asociaciones deportivas, u otras.

En el caso de que les compartí al principio, por ejemplo, no había ningún problema relacional o económico evidente que pudiera explicar que se sintiera así, lo cual hizo más difícil sospechar que pudiera estar considerando el suicidio, incluso para sus mismos familiares.

Cuando sospechar depresión:

Estado de ánimo depresivo o tristeza constante.

Trastornos del sueño: dormir muy poco o en exceso.

Pérdida de interés en las actividades que antes disfrutaba.

Pensamientos constantes de culpa o desesperanza.

Pérdida de energía: sentirse constantemente cansado o fatigado.

Dificultad para concentrarse en el trabajo o el estudio.

Aumento del apetito y el peso corporal, o disminución del apetito y pérdida de peso.

Movimientos corporales muy lentos o muy rápidos.

Ideas de muerte o de suicidio.

Signos de alarma que pueden ayudar a determinar si un ser querido puede estar en riesgo de suicidio y necesita ayuda:

Sentimientos frecuentes de depresión, ira, ansiedad o irritabilidad.

Manifestar el deseo de morir o suicidarse.

Acceso fácil a medios para hacerse daño como armas de fuego o a cualquier otro tipo de armas.

Haber considerado una manera específica de morir (buscar en internet páginas sobre suicidio o maneras de morir “sin dolor”, comprar un arma recientemente, etc.).

Manifestar ideas de desesperanza como: “siento que no hay esperanza para mí”, “la vida está llena de miseria”, “no vale la pena vivir”, “la vida no tiene sentido”, etc.

Manifestar sentirse atrapado en la vida o en un dolor insoportable.

Hablar acerca de ser una carga para otros (expresiones como: “sería mejor para todos si yo no estuviera acá”, “estoy cansado de ser una carga para todo el mundo”, etc.).

Aumento reciente en el uso de alcohol o sustancias psicoactivas.

Actuar de manera ansiosa o agitada, o tener conductas peligrosas o temerarias.

Dormir muy poco o en exceso.

Aislarse progresivo de las demás personas, incluso de amigos cercanos y familiares.

Visitar o llamar a otras personas para despedirse, empezar a regalar las cosas que más le gustan.

Mostrar signos de rabia o hablar acerca de buscar venganza.

Cambios de humor extremos (estar feliz de manera súbita luego de haber estado triste o deprimido por un largo tiempo).

El suicidio es la segunda causa de muerte en personas entre los 10 y 34 años de edad en los Estados Unidos. Lo cual también nos lleva a tener presente, además de los signos descritos anteriormente, algunos signos de alarma en adolescentes y adultos jóvenes:

Comportamiento violento o rebelde que sea inexplicable o muy marcado.

Pobre imagen personal y baja autoestima.

Historia de abuso o rechazo en la familia o por parte de amigos.

Comportamientos de promiscuidad sexual, actos de vandalismo o faltar constantemente a la escuela.

Comportamientos autodestructivos: hacerse cortes en la piel (mutilación), quemaduras o exceso en piercing o tatuajes

Cambios recientes y drásticos de personalidad.

Intranquilidad, angustia, agitación o ataques de pánico

Hablar más o escribir sobre suicidarse, así sea en broma.

Deterioro del rendimiento en la escuela.

Es importante no tener miedo a preguntar a la persona si se siente triste o deprimido, y preguntar específicamente si está considerando el suicidio como una opción en este momento y si tiene un plan específico para hacerlo.

En caso que alguna persona que usted conozca esté considerando suicidio en el momento o le manifieste un plan específico para hacerlo:

Permanezca tranquilo y dispuesto a escuchar.

Asegúrese de permanecer todo el tiempo con la persona.

No entre en una actitud crítica o de condena.

Llame a la línea de emergencia en su país, o a las líneas locales para la prevención del suicidio.

Busque ayuda médica o de un profesional en salud mental de inmediato. En caso de poder hacerlo de manera segura, lleve a la persona a la sala de emergencias más cercana.

Elimine los medios que tenga a su alrededor y puedan ser letales como armas de fuego, armas blancas, medicamentos o cualquiera que la persona le haya mencionado como parte de su plan.

Una vez este seguro que no hay un riesgo inminente para la vida de la persona en ese momento, y la persona haya manifestado pensamientos suicidas, también puede:

Hacer una cita para buscar ayuda con su médico de cabecera u otro proveedor de salud.

Llamar a un amigo cercano o un ser querido para recibir apoyo.

Contactar a su sacerdote, ministro, líder espiritual o alguien más en su comunidad de fe.

Nunca ignore los comentarios o preocupaciones acerca del suicidio.

Me gustaría compartir además el link para este documento titulado: «Cómo enfrentar el suicidio, enseñanza católica y respuesta pastoral», el cual contiene recursos adicionales e información más detallada desde una perspectiva católica.

Finalmente, quiero pedirles perdón por extenderme un poco más de la cuenta y agradecerles por leer este recurso que espero sea de ayuda para muchos. No está de más recordar que tenemos un Dios que nos ama sin límite y para quien nuestra vida es muy valiosa, independientemente de las circunstancias por las que hayamos pasado o estemos pasando. Él siempre nos invita a dejarnos llenar de su amor. Las situaciones difíciles siempre van a existir, y habrá momentos donde sintamos o veamos que alguien cercano esta considerando el suicidio como la única salida, allí es donde se nos invita a confiar aún más en Dios, en los demás y a hacer uso de todos los recursos que se nos han dado para preservar la vida.

*Adaptado de:

https://www.medpagetoday.com/psychiatry/depression/73396

Ten leading causes of death by age group, United States -2016. National Center for Injury Prevention and Control, CDC. (Las diez causas más frecuentes de mortalidad por grupo de edad, Estados Unidos – 2016), producido por el Centro Nacional para la prevención y el control de lesiones (en inglés).

Stone DM, Simon TR, Fowler KA, et al. Vital Signs: Trends in State Suicide Rates — United States, 1999–2016 and Circumstances Contributing to Suicide — 27 States, 2015. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2018; 67:617–624. DOI. (Signos vitales: tendendcias en las tasas de suicidio por Estado: Estados Unidos, 1999-2016 y circunstancias que contribuyeron al suicidio en 27 Estados), por Stone DM, Simon TR y colaboradores.

Risk factors and warning signs. What leads to suicide? (Factores de riesgo y signos de alarma. ¿Que lleva al suicidio?, por la Fundación Americana para la prevención del suicidio.

www.suicidepreventionlifeline.org (Línea nacional para la prevención del suicidio: 1-800-273-TALK o 1-800-273-8255).

Escrito por Gabriel Motoa.

Fuente: CtholicLink

El Papa Francisco aseguró que la puerta está cerrada para el sacerdocio de mujeres en la Iglesia Católica porque “dogmáticamente no va”.

En una entrevista concedida a la agencia de noticias Reuters, el Santo Padre resaltó que si bien las mujeres deben tener más funciones en la Iglesia, es necesario tener en cuenta que “con el orden sagrado no se puede porque dogmáticamente no va y Juan Pablo II fue claro y cerró la puerta, y yo no vuelvo sobre esto. Era algo serio, no un capricho”.

Respondiendo a la pregunta de Reuters sobre lo que le diría a una mujer que “realmente siente el fuerte deseo de convertirse en sacerdote”, el Pontífice señaló que “existe la tentación de ‘funcionalizar’ la reflexión sobre las mujeres en la Iglesia, que deben hacer esto, que tienen que ser esto otro. No, la dimensión de la mujer va más allá de las funciones. Es algo más grande”.

Tras señalar que “no hay Iglesia sin mujeres”, Francisco destacó que “la Iglesia es mujer, esposa de Cristo, es mujer dogmáticamente y sobre esto se debe profundizar y trabajar y no estar tranquilos porque funcionalizamos a las mujeres. Sí, se debe dar funciones, pero esto es poco, se debe ir más allá”, aunque no con el sacerdocio que está reservado a los hombres.

En ese sentido dijo que “no debemos reducir la presencia de la mujer en la Iglesia a la funcionalidad. No. Es una cosa que el hombre no puede hacer. El hombre no puede ser la esposa de Cristo. Es la mujer, la Iglesia, la esposa de Cristo”.

“En el cenáculo parece ser más importante María que los apóstoles. Sobre esto se debe trabajar y no caer –lo digo con respeto– en una actitud feminista. Al fin sería un machismo con falda. No debemos caer en esto”.

El Obispo de Roma indicó asimismo que “en la Iglesia hay funciones diversas, también la mujer puede ser jefe de un Dicasterio. Esto tiene una función, pero debe tener más que la función. Es otra dimensión de unidad, de acogida, de esposa. La Iglesia es esposa”.

Poniendo como ejemplo el impulso que ha dado a las mujeres en el servicio a la Iglesia, el Papa explicó que “para poner a una mujer como subdirectora de la Oficina de Prensa (del Vaticano) he debido luchar”.

Además, continuó, “entre los candidatos con los que estoy hablando para cubrir el puesto de Prefecto en la Secretaría de Comunicación también había una mujer, pero no estaba dispuesta porque tenía otras tareas”.

“Ahora las dos subsecretarias que he nombrado en el Dicasterio de Laicos, Familia y Vida son mujeres. En este sentido es necesario avanzar según la calidad. No tengo ningún problema en nombrar como jefe de un dicasterio a una mujer, si es que el dicasterio no tiene jurisdicción” como “el de economía, que podría ser dirigido por una mujer competente”.

POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa

Fuente: aciprensa

El video «El canal de parto mágico» nos demuestra que sin duda actuamos bajo la conveniencia de los intereses de cada uno y nos falta, no un poco, sino mucha conciencia. El tema de los derechos humanos, debatido desde sus inicios, es un asunto que se ha tratado de modificar a lo largo de los años según el pensamiento crítico y cambiante de nuestra sociedad.

Gracias a la ironía, el humor y un toque perfecto de sarcasmo, este video (producido por la iniciativa canadiense en defensa de la vida Choice42) plasma con total realidad lo que en la actualidad es considerado un ser humano con derechos, y un simple “feto” que no puede ser más que un grupo de células sin importancia.

 

Para muchos de nosotros es claro que desde el momento de la concepción ese bebé que viene en camino debe tener los mismos derechos que tiene uno que ya está corriendo por la casa, gritando a todo pulmón o saltando de sillón en sillón. Pero para otros este es un tema completamente debatible y de allí se desprende toda una guerra por defender el aborto, las semanas en las que es legal realizar uno, los casos en los que debería practicarse y el “empoderamiento” de la mujer con el argumento de “es mi cuerpo y con el hago lo que quiera”. Pensemos entonces que es muy fácil dar un paso y estar en ese lado, el lado de aquellos que piensan que mientras está en el vientre, ese “grupo de células” no tiene derecho a nada o más bien no es nada.

Casualmente a todos los que defienden esta idea se les olvida que si a ellos les hubieran querido violar sus derechos estando en la panza de sus mamás, muy seguramente habrían deseado gritar desde adentro, patear o sacar letreros para defender su vida a como diera lugar. Todos estuvimos en el vientre de nuestras madres, todos fuimos microscópicamente pequeños, todos o la gran mayoría, tuvimos que aguardar nueve meses antes de llorar por primera vez, y si estas leyendo este artículo milagrosamente o no, se nos respetaron los derechos. Este tipo de situaciones nos permiten reconocer el poder que tiene nuestra voz, pero también nuestras palabras y el sentido que le damos a ellas, tenemos la habilidad de defender lo que es natural y por consiguiente coherente pero también de intervenir para destruir o crear teorías, darle crédito a los aliens o a las hadas.

«El canal de parto mágico» no solo se aplica para determinar a partir de qué instante alguien se convierte en un ser humano, sino para muchos otros casos de la vida en los que, aún cuando es evidente, nos escudamos en argumentos que se miden de acuerdo a lo que más nos beneficia como seres individuales.

Los derechos humanos hoy se debaten al mismo nivel que los de los animales, es por esto que con frecuencia vemos que se hace hasta lo imposible para que no sacrifiquen a un perrito (lo cual está muy bien) pero en cambio se aplaude el aborto, porque se trata de un feto y este no tiene valor alguno comparado con el de un cachorro. ¿Es esto lógico? Replantear nuestro pensamiento y ser críticos moralmente es un deber que tenemos que reforzar hoy más que nunca, porque la vida no debe ser debatible, el ser humano que llevan millones de mujeres en sus vientres no son un grupo de células diferentes a nosotros, no son objetos que se puedan desechar o personas que un día se comporten como seres humanos y otro como animales.

El llamado también viene a que actuemos de forma coherente si tenemos el privilegio de estar vivos hoy gracias a que nuestros padres asumieron que después de una relación sexual lo único que puede venir es un bebé y no un carro, una bicicleta o un perro. Defendamos la vida con orgullo, sin trabas ni reparaciones. Porque el único derecho con el que no nacimos, es con el de arrebatarle la vida a otro.

Fuente: CatholicLink

Siguiendo su costumbre antes de los viajes internacionales, el Papa Francisco fue hoy a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar ante la imagen de la Salus Populi Romani y encomendar a la Virgen su visita apostólica a Ginebra (Suiza) que realizará este 21 de junio con motivo del 70° aniversario de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC).

 

“El Papa Francisco en Santa María la Mayor reza delante del antiguo ícono de la Salus Populi Romani para confiar a la Virgen su viaje a Ginebra”, informó este miércoles L’Osservatore Romano en su cuenta de Twitter.

El Santo Padre arribará mañana al Aeropuerto Internacional de Ginebra a las 10:10 a.m. (hora local), y media hora después se reunirá en privado con el presidente de la Confederación Suiza.

A las 11:15 a.m. participará en la Oración Ecuménica en el Centro Ecuménico y a las 12:45 almorzará con los representantes de esta institución.

Posteriormente, a las 3:45 p.m. tendrá lugar el Encuentro Ecuménico en el WCC. Luego a las 5:30 p.m. la Misa en el Palexpo. A las 7:15 p.m., el Santo Padre se despedirá de los obispos y de los colaboradores de la representación pontificia en Suiza.

A las 7:45 p.m. será la despedida oficial en el Aeropuerto Internacional de Ginebra. A las 8:00 p.m. Francisco partirá de retorno a Roma, donde aterrizará a las 9:40 p.m.

El Consejo Mundial de Iglesias o Consejo Ecuménico de las Iglesias (World Council of Churches, WCC) fue fundado por 147 iglesias el 23 de agosto de 1948 y tiene su sede en Ginebra. A ella pertenecen unas 348 iglesias que engloban a 600 millones de cristianos en más de 120 países.

Fuente: aciprensa

Voz del Pastor

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