Homilía

Diócesis de Valledupar
Animación Bíblica de la Pastoral-ABP.
(Miércoles 30ª TO - Solemnidad de todos los Santos (En Colombia no es día de precepto))

Mateo 5,1-12a
«Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»
Palabra de Dios...

Dios mío, que las bienaventuranzas sean mi criterio de vida, mi forma de pensar y de comportarme.

Meditación
En la Iglesia celebramos hoy la festividad de Todos los Santos. Todos debemos buscar en nuestra vida la santidad, porque Dios nos la ofrece a todos sin excepción.
En el evangelio de hoy, vemos esa gran oportunidad que Jesús nos ofrece en el sermón de la montaña para vivir la santidad en nuestro día a día, pero preferimos buscarla fuera de nosotros, en los santos de altares, en vez de ponerla en práctica nosotros.
Nuestra vida debería reflejar el seguimiento a Jesús demostrando el amor que el demostró, la cercanía, la acogida, su forma de actuar con todos y de forma especial con los más desheredados. Seguir a Jesús es trabajar por un mundo más digno, donde no haya hambre, falta de trabajo, de vivienda. Donde la enfermedad, el dolor, la tristeza y la pobreza no tengan cabida.
Si no somos testimonio haciendo realidades vivas, realidades que no busquen cumplirse en el más allá, sino aquí, no estamos iluminando con la misma Luz que ilumina nuestro Padre.

Decía San Juan Bosco: «No quiero ser santo de altar, sino santo de a pie». Pues busquemos ser «santos» allí donde estemos y dejemos una estela que refleje el amor tan inmenso que Dios tiene por todos nosotros.
No olvidemos nunca que el único Santo es el Señor a Él el honor y la gloría; sin Él nada somos.
¡¡¡Buena semana y busquemos la santidad en todo lo que hagamos!!!.

Diócesis de Valledupar
Animación Bíblica de la Pastoral-ABP.
(Martes 28ª TO - San Ignacio de Antioquía, Obispo y Mártir)

Lucas 11,37-41
«Cuando terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entró, pues, y se puso a la mesa. El fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! El que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis y entonces todo será puro para vosotros.»
Palabra de Dios...

Señor, ¡que me esfuerce siempre por dar más de mi, sin importara quién!

Meditación
Todas las polémicas de Jesús con los fariseos pueden resumirse en esto: una acusación por vivir la religión superficialmente y una invitación a vivirla desde dentro. Para Jesús, la copa de la religión se justifica sólo en la medida en que da de beber del vino de la espiritualidad. Cuando alguien se fractura la pierna lo notamos en seguida, pues camina con muletas y la lleva inmovilizada. Pero es difícil saber, a simple vista, cuando alguien está enfermo porque no le funciona un riñón. ¿Y quién de los dos se encuentra más grave? En este caso, el que aparentemente se ve mejor.

Así puede suceder también en la vida espiritual. Aparecer muy bien al exterior, pero en realidad estar muy grave por dentro. Mucha piedad religiosa, rezos y estampas de santos... pero con muchas telarañas en el corazón... Lo que Cristo quiere subrayar hoy es el valor de lo que reside en nuestro interior, donde los hombres no pueden entrar y sólo Dios ve. Los actos externos deben ser consecuencia de una actitud del alma. Por eso, el Maestro nos previene: “¡Cuidado! Lo importante es lo que yo piense de ti. No te preocupes por la consideración de los demás.”

Quien participa con alegría en la Misa o hace un acto de caridad al dar de su tiempo a los demás, no lo debe hacer para impresionar a los hombres, sino para agradar a Dios. Pues de nada vale lo que hagamos por fuera, si por dentro estamos llenos de maldad. Lo anterior no implica, sin embargo, que no busquemos ser un testimonio positivo para quienes nos rodean, obrando el bien y cumpliendo con nuestros deberes.

Siempre debemos buscar lo trascendente que se encuentra muy adentro del corazón. Hay que eliminar todas las actitudes que pretendan hacer evidente “nuestra superioridad” en algo (situación económica, cultural, actitud “devota”, “bondad”...) como buscando la aceptación de los demás, olvidándonos de la aceptación de Dios. Seguramente, en el fondo de una vida que busca sólo lo aparente, se encuentra un gran individualismo que lleva a enfocar el interés en la propia persona, olvidando o relegando a segundo término a Dios y a los demás.

Si Dios fuera la prioridad del hombre, el mundo sería otro. Cuando se ama a una persona, se le trata de conocer, de entender y, sobre todo, de agradar. Dios se abre totalmente y se nos muestra tal cual es a través de las Sagradas Escrituras, a través de nuestro prójimo y hasta a través de la naturaleza misma. Es cuestión de buscarlo, y no precisamente en lo superficial.

Antes de lanzarnos a servir en la obra de Dios, cuidemos el servicio del ser. Seamos servidores silenciosos, serenos, sencillos y pobres. No busquemos éxitos momentáneos, estaríamos en un error.

Diócesis de Valledupar
Animación Bíblica de la Pastoral-ABP.
(Sábado 24ª TO - San Pío de Pietrelcina, Presbítero)

Lucas 8,4-15
«Se iba reuniendo mucha gente, a la que se añadía la que procedía de las ciudades. Les dijo entonces en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente y, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra y, después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos y, creciendo los abrojos con ella, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.
«La parábola quiere decir esto: La simiente es la palabra de Dios. Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan. Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra son los que, después de haber oído, conservan la palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.»
Palabra de Dios...

Señor, dame un corazón limpio y puro, para amarte y servirte ahora y siempre, aun en la adversidad, bajo presión, cuando el enemigo me persiga. Dame valor, dame integridad, coherencia, perseverancia, esperanza, paz, amor.

Meditación
Los afanes, los entretenimientos, las riquezas, el materialismo, los placeres de la vida…, todo esto puede ir ahogando la semilla de nuestra fe hasta sofocar nuestra vida espiritual. ¿Cuáles son esas piedras, esos espinos en nuestra vida? ¿Qué es lo que seca la tierra de nuestra alma y nos impide dar frutos de oración, de apostolado, de caridad?

La semilla que estamos llamados a repartir es Cristo mismo, es a Él a quien tenemos que dar a los demás. Para ello, necesitamos llenarnos del Señor. Busquémoslo en la escucha, en la lectura y estudio de la Sagrada Escritura, en la meditación personal, en los sacramentos y en la vida diaria.

Ya sabemos cuál es el camino del apóstol de Cristo: dar la vida por amor. Caer en tierra y morir es el camino para dar fruto. Así como el grano muere y se transforma en una espiga dorada cargada de fruto, así nosotros hemos de saber renunciarnos a nosotros mismos para configurarnos con Cristo. De esta forma, nuestra misma muerte será un morir para resucitar con Cristo.

Somos como cristianos, portadores de un mensaje que no podemos callar ni guardar para nosotros mismos. Es imposible conocer y amar a Cristo y no darlo a los demás. Hay muchos hombres que están esperando que les demos a Cristo. No escatimemos ningún esfuerzo en el apostolado.

Diócesis de Valledupar
Animación Bíblica de la Pastoral-ABP.
(Jueves 24ª TO - San Mateo, Apóstol y Evangelista)

Mateo 9,9-13
«Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en la casa, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»
Palabra de Dios...

Padre Santo, dame valor para seguir el camino que Jesús me propone, para dejar mi comodidad, mi privilegio, mi “bienestar” y servir al necesitado, al que sufre. Que no pierda la esperanza, la fe y siempre recuerde que lo que hago, lo hago por Ti, por Amor.

Meditación
Este texto refleja cómo es que “Jesucristo”, comprende nuestra humanidad, nuestra imperfección, y viene a mi mente “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, es así como el viene a entender nuestras enfermedades, nuestras debilidades, nuestras tentaciones, nuestras faltas y lo hace porque él sabe que constantemente somos tentados, es decir, nuestro corazón, nuestra buena voluntad es perturbada. ¿Entiendo y asumo que Jesucristo conoce perfectamente mis enfermedades, mis pecados, hasta los más pequeños?, ¿Comprendo que Jesucristo es misericordioso porque sabe perfectamente que somos humanos creados a imagen y semejanza a él, es decir con mucho amor y buena voluntad, pero también sabe que somos débiles ante quien nos perturba y nos hace cometer faltas?, viendo esta misericordia de Jesús, ¿Quién soy yo para juzgar mis pecados, mis enfermedades, los pecados y las enfermedades de los demás?, así pues ¿Debo seguir ese ejemplo de misericordia de Jesucristo ante mis hermanos y prójimo?, aún con mis enfermedades y pecados ¿Debo abrir mi corazón y escuchar que me dice: “Sígueme”. ¿Levantarme y seguirlo?

¿Qué es la vida cristiana sino el seguimiento de Cristo? Jesús nos invita a cada uno a seguirle, de forma plena y radical, como los santos. La santidad se resume en seguir a Jesús. Acojamos esta invitación. Ese amor a Cristo es el secreto de nuestro apostolado. El seguimiento dócil del Señor será lo que nos convertirá en verdaderos testigos suyos. “Misericordia quiero y no sacrificios”, esto quiere decir que el amor a Cristo debe traducirse en actos concretos en favor del prójimo. De nada sirve decir que seguimos a Jesús, si no aprendemos a servir y a entregarnos a los demás. Estar totalmente al servicio del Señor es ponerse a disposición de los demás. La caridad es uno de los elementos esenciales en el seguimiento del Señor. El amor requiere siempre salir de sí mismo. Sólo quien se dona recibe la verdadera vida. Preguntémosle a Jesucristo qué tipo de entrega quiere de nosotros y recemos para que haya más personas que gasten su vida predicando el Evangelio por amor al Señor Jesús.

Ser apóstoles debe ser para nosotros un estilo de vida, pues no podemos concebir el ser cristianos sin esta dimensión esencial. Nuestra misión no es un momento del día ni un período del año. La misión es dar a Cristo siempre.

Diócesis de Valledupar
Animación Bíblica de la Pastoral-ABP.
(Miércoles 24ª TO - Santos Andrés Kim Tae-Gon, Presbítero, Pablo Chong Ha-Sang y Compañeros, Mártires)

Lucas 7,31-35
«¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: 'Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado.'
«Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: 'Demonio tiene.' Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: 'Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publícanos y pecadores.' Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.»
Palabra de Dios...

Padre Santo, dame un corazón sencillo y humilde, para no creerme el centro del universo. Que me esfuerce por entender a mis hermanos, por comprender su situación, que me pueda poner desinteresadamente a Tu servicio, donde me envíes y así, hacer Tu voluntad.

Meditación
En el Evangelio de hoy vemos como la novedad de la Buena Nueva fue avanzando de tal modo que las personas agarradas a las formas antiguas de la fe quedaban como perdidas sin entender nada de la acción de Dios. Para esconder su falta de apertura y de comprensión ellas se defendían y buscaban pretextos infantiles para justificar su actitud de no aceptación. Jesús reacciona con una parábola para denunciar la incoherencia de sus adversarios: “¡Os parecéis a niños que no saben lo que quieren!"

¿Por qué somos tan indiferentes? Siempre estamos buscando excusas para justificarnos y casi siempre las encontramos, tranquilizando nuestra conciencia y evadiendo nuestra responsabilidad. Si cantan… que por qué cantan; si no cantan, que por qué no cantan. Siempre buscándole más pelos al gato. Muchas veces actuamos caprichosamente y no nos contentamos con nada. Esta actitud en realidad es una máscara, tras la cual ocultamos nuestra desidia, nuestra dejadez, nuestro deseo de hacer las cosas a nuestro modo; de encontrar la falla que justifique nuestra evasión. Pero así no engañamos a nadie, más que a nosotros mismos.

Señor, dame coraje para seguirte, más aun cuando tus caminos me incomoden y pretenda evadirlos, con autocompasión y engaño.
Dame un corazón puro y sincero, que no engañe a nadie y menos a mí.
Dame capacidad de asombro, como la de un niño… que en este aspecto no envejezca jamás.

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  • Cra 7 # 15-26, Centro, Valledupar, Cesar
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