Liturgía

Hoy, sábado, 25 de marzo de 2017

Jueves, 16 de marzo de 2017

EL PUEBLO SUFRE. MIRA SUS NECESIDADES
(Jer 17,5-10; Lc 16,19-31)

Introducción
Los que ponen su fe en sí mismos y en los medios o recursos materiales que poseen no están abiertos a Dios o al reino de Dios. Se erigen a sí mismos como sus propios dioses y adoran lo que han hecho con su trabajo, con sus negocios… Adoran el becerro de oro. Fallan miserablemente al no ver o ser sensibles ante las necesidades de los otros, especialmente de los pobres. Hay que aclarar que los que poseen más no son condenados precisamente porque tengan más que los demás, sino porque no ven las necesidades de los que tienen menos o no tienen nada, y porque no están dispuestos a ayudar y compartir. --- Tenemos que aprender a percibir también las necesidades “no expresadas” de los pobres, especialmente de los humildes, de los que no se atreven a “verbalizar” su pobreza, su angustia y aflicción.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Muchos de nosotros
nunca disfrutamos tanto como ahora
del bienestar y la vida,
y por eso nos hemos vuelto
engreídos y satisfechos de nosotros mismos,
felices en nuestro pequeño mundo egoísta.
Oh Dios, haz que nuestros oídos
permanezcan abiertos a tu palabra
y nuestros corazones abiertos a ti
y también a nuestros hermanos.
No permitas que, en nuestra situación de bienestar,
nos olvidemos de ti y de los hermanos,
o que pongamos nuestra esperanza solo en nosotros mismos.
Danos la sana inquietud de buscarte a ti, siempre y en todo,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por los pobres y desposeídos, por los que viven totalmente al margen de un digno bienestar y de la sociedad, roguemos al Señor.
Por los que tienen la mente y el corazón endurecidos y ya no ven ni las necesidades ni las ansiedades de los pobres, roguemos al Señor.
Por los países pobres del tercer o del cuarto mundo, para que puedan tener el debido acceso a los recursos y riquezas de esta nuestra tierra, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú sabes lo que hay en nosotros, en nuestro corazón,
y dónde está nuestro tesoro.
Danos fe no en nosotros mismos
o en lo que nuestra creatividad y nuestras manos han hecho,
sino en lo que podemos construir
todos juntos, contigo y con tu Hijo,
para que todo lo que somos y hacemos
sea a la vez un don que procede de tu generosa bondad
y fruto de nuestro trabajo y creatividad,
y que todo contribuya a construir
un mundo más digno, más humano; un mundo mejor,
en Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Abre nuestros oídos
a las palabras que Jesús nos dirige
para que creamos en tu designio salvador
y construyamos entre todos un mundo mejor.
Abre nuestros ojos y corazones
a las necesidades de los que sufren,
para que, en tu nombre,
podamos cuidarnos fraternalmente de ellos.
Y abre definitivamente nuestros corazones a ti
para que sin cesar te amemos y alabemos
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Lo que todos grandemente necesitamos son ojos para ver las necesidades de nuestros hermanos, oídos para escuchar su estruendoso clamor que reclama justicia, misericordia y una participación equitativa de los bienes de la tierra, tanto materiales como espirituales. Que el Dios de bondad sea bueno, nos dé un corazón grande y compasivo, y lleve a cabo todo ese bello sueño en nosotros.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 13 de marzo de 2017

EL PECADOR BUSCA PERDÓN
(Dn 9,4-10; Lc 6,36-38)

Introducción
Reconocer el pecado, lamentarlo y buscar perdón es una realidad que puede existir realmente sólo donde hay genuina amistad y cuando la conciencia de esta amistad ha sido herida o incluso destruida. Sin amistad con Dios y con los hermanos, el pecado permanece simplemente como basura que hay que barrer, el dolor o pesar es apenas un remordimiento superficial de algo que no debería haber ocurrido, y el perdón es, a todo más, un intento de borrar el pasado. Pero “pecado, pesar y perdón” deben entenderse a la luz de la Alianza, sellada con un Dios misericordioso, que nos amó primero; también a la luz de la relación con nuestro prójimo, con quien hemos sido salvados y hecho hermanos gracias a esta unión de vida y de amor con Dios.

Oración Colecta
Oh Dios, santo y justo; Padre nuestro amoroso:
Tú nos ofreciste tu mano en amistad
y nos enviaste a tu Hijo Jesús
a caminar con nosotros
por el camino de la obediencia y la fidelidad.
Pero, oh Dios, con frecuencia rompemos esa amistad,
y actuamos como si no fuéramos tus hijos e hijas.
Mira el rictus de vergüenza en nuestros rostros;
perdónanos, pues contamos confiadamente contigo.
Acepta nuestra acción de gracias
ya que continúas aceptándonos como somos
y nos amas a pesar de nuestras debilidades y pecados.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que todos y cada uno de nosotros seamos valientes para decir “Lo siento, me equivoqué, perdóname”, no solo a Dios cuando hemos pecado, sino también a los hermanos a quienes hayamos herido u ofendido, roguemos al Señor.
Para que no encubramos ni pasemos por alto cualquier mal, sino que expresemos enérgicamente nuestra disconformidad, sin condenar al pecador, roguemos al Señor.
Para que nunca devolvamos mal por mal, sino que escuchemos al Espíritu que quiere que paguemos y compensemos el mal con el bien, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús viene a nosotros
para traernos su perdón y su paz.
Recuérdanos, Padre,
lo que él pasó y sufrió por nosotros
para que nos convirtamos a ti
y seamos tu pueblo santo
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu amor y tu perdón no tienen límite.
Que nuestros corazones se hagan tan grandes como el tuyo.
para que nosotros también aprendamos
a perdonarnos unos a otros,
y a parar de juzgar y condenar.
Queremos acoger a los hermanos tal como son
y seguir ofreciendo nuestra amistad,
aun cuando a veces algunos abusen de ella.
Lo haremos gracias a la fuerza de Aquél
que se ha entregado a sí mismo
a nosotros y por nosotros en la eucaristía,
es decir, Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Repetimos algunas palabras de Jesús, para recordarlas, y sobre todo para practicarlas, a lo largo de la jornada: “Sean misericordiosos como su Padre del cielo es misericordioso; perdonen y se les perdonará”. --- Para que sepamos llevarlo a la vida, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Sábado, 11 de marzo de 2017

AMOR GRATUITO DE ALIANZA
(Dt 26,16-19; Mt 5,43-48)

Introducción

La vida de un judío piadoso podría resumirse como una respuesta a la Alianza amorosa de Dios, expresada con una fidelidad de pacto amoroso. Ésta es también la vida de un cristiano; con mayor razón aún, ya que Dios toma la iniciativa increíble de ofrecer su amor gratuito a su pueblo en la persona de Jesús. Y por eso nosotros tratamos de darle una respuesta de amor fiel, y de ofrecer también a nuestro prójimo un amor sincero y gratuito, que brota de lo profundo de nuestro ser, y que nos compromete más allá del llamado de la ley. La vida cristiana es, pues, comunión con Dios, comunión con los hermanos, incluso con los enemigos, ya que no habría de haber enemigos para los cristianos.

Oración Colecta

Señor Dios nuestro,
de quien procede la iniciativa de amar:
Tú nos buscas y nos dices:
“Yo soy su Dios; ustedes son mi pueblo”.
Tú nos amas en Jesucristo, tu Hijo.
Señor, que nuestra respuesta de amor
vaya mucho más allá de las exigencias de cualquier ley.
Que sepamos buscarte y estar en comunión contigo
en lo más profundo de nuestro ser
y que te expresemos nuestra gratitud
saliendo de nosotros mismos hacia nuestro prójimo
con un amor sincero y comprometido como el tuyo.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor

Intenciones

Para que nuestra Iglesia y nuestras comunidades cristianas sean y ofrezcan espacios de perdón, donde el sol del amor de Dios brille sobre buenos y malos por igual, roguemos al Señor.
Para que todos nosotros dejemos que nuestra conciencia nos guíe para elegir siempre el bien sobre el mal, incluso cuando nos sea humanamente molesto, roguemos al Señor.
Para que el amor siga siendo, o llegue a ser de nuevo, la clave de nuestra genuina comprensión de todas las leyes y mandamientos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Señor, Dios nuestro, Padre bondadoso:
En esta eucaristía
tu Hijo Jesús se da a sí mismo
a ti y a todos nosotros
con una respuesta libre de total entrega.
¡Qué bueno saber que él comparte con nosotros
esta clase de amor!
Que así seamos inventivos y creadores
para comprometernos a la felicidad
de todos los hermanos, cercanos o lejanos,
con el fin de que todos juntos seamos tu Pueblo
y tú seas nuestro Dios por siempre
en Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Señor, Dios nuestro:
Tú nos has hecho tu pueblo sacerdotal
para que proclamemos al mundo entero
que tú eres un Dios que nos ama y nos salva.
Profundamente agradecidos por tu sincero amor,
queremos ser conscientes de nuestra misión,
y ser para nuestros hermanos
como la presencia viva de Jesús:
como su palabra que siga alentando y perdonando
sus manos que curen y bendigan,
sus pies que busquen lo que está perdido,
su corazón que ame hasta el extremo…
Todo esto con la fuerza del mismo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición

Hermanos: El Señor nos dice: “Amen a sus enemigos y rueguen incluso por los que les hieren y ofenden”. No es una tarea fácil, pero es algo que debería ser la señal y el sello distintivo de los cristianos. Hemos ofendido a Dios y él nos perdona. Nosotros deberíamos de hacer lo mismo: perdonarnos los unos a los otros, con la inspiración y la fuerza del Espíritu.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Fuente: ciudadredonda

Viernes, 10 de marzo de 2017

RESPONSABILIDAD PERSONAL, EUCARISTÍA Y RECONCILIACIÓN
(Ez 18,21-28; Mt 5,20-26)

Introducción
Con frecuencia echamos la culpa a la comunidad y al “sistema” por los males de la sociedad y por los pecados que cometemos. Ese encogerse de hombros y no darle importancia a nuestra responsabilidad personal es un vicio escapista de siempre. Jesucristo lo abordó; y también Ezequiel antes que él. Ezequiel nos dice: Ustedes son personalmente responsables por sus pecados y tienen que arrepentirse. Si así lo hacen, Dios los acogerá de nuevo en su amor. Y Jesús nos dice: Lo que cuenta no es la ley, sino la actitud personal y la intención de ustedes. El verdadero culto a Dios no consiste en prácticas religiosas privadas y centradas en sí mismo, sino en estar comprometido y entregado como Cristo a la tarea de reconciliación y de servicio a los hermanos.

Oración Colecta
Dios de misericordia y compasión:
Tú nos retas a ser responsables
por el bien y el mal que hacemos,
y nos llamas a la conversión.
Oh Dios, ayúdanos a enfrentarnos a nosotros mismos,
para que no recurramos a excusas poco convincentes
para encubrir nuestros fallos.
Haznos honestos con nosotros mismos,
y conscientes de que siempre podemos contar con Jesucristo,
como nuestro guía y nuestra fuerza en el camino hacia ti,
ahora y por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por la Iglesia y todos sus miembros, para que seamos una Comunidad misericordiosa que tomemos en serio nuestra misión de reconciliación, y continuemos perdonando con bondad y paciencia a nuestros hermanos que yerran, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que tengamos el valor de dar el primer paso para perdonar, cuando otros nos han herido y ofendido, roguemos al Señor.
Por nuestras comunidades cristianas, para que la eucaristía nos mueva a perdonarnos sinceramente unos a otros y a preocuparnos por nuestros hermanos descarriados, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Padre misericordioso:
Tu Hijo Jesús viene a nosotros
para reconciliarnos contigo.
Te pedimos confiadamente
que permanezca siempre con nosotros
para llevar a cabo en el mundo
tu misión de reconciliar a los hombres
contigo y los unos con los otros.
Danos la valentía de la humildad,
para buscar perdón y paz
de aquél a quien hayamos ofendido,
con la fuerza de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Padre de nuestro Señor, Jesucristo:
Tú nos pides que seamos personalmente responsables
de nuestras propias obras
y de nuestra participación activa
en las obras de la comunidad.
Que esta celebración eucarística
sea una fuente de convicción profunda y de fortaleza
para tomar en serio nuestras tareas
como seguidores de Jesús.
Que nuestras obras se ajusten a nuestras palabras
y así podamos expresar nuestra gratitud y nuestro amor a ti,
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Resentimiento y rencor no dicen bien con nosotros, cristianos, por mucho que nos hayan herido. Somos “pueblo perdonado”, y, por lo tanto, tendríamos que ser, generosamente, “pueblo perdonador”. Que el Señor nos dé fuerza y entereza para ello.Por eso, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Fuente: ciudadredonda

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