Liturgía

HOY ES EL TIEMPO DE GRACIA

Introducción

Evangelio: Desde hoy hasta el comienzo del Adviento, leeremos el evangelio de Lucas, el evangelista que presta especial atención al Espíritu Santo, a la misericordia de Dios, a la especial preocupación de Jesús por los pobres, al papel de las mujeres en la vida de Jesús, y a la liturgia. Lucas presenta su evangelio en la forma de un viaje que comienza en Nazaret (Galilea) y que acaba en Jerusalén. Hoy oímos el comienzo de la así llamada “vida pública” de Jesús, el programa de su misión fijado por el Espíritu. Él anuncia la salvación, que comienza “hoy” con su predicación y su trabajo en medio del pueblo. — Para nosotros también, el tiempo de gracia es “hoy”, en nuestro tiempo, con el Señor que vive y trabaja ahora entre nosotros.

Oración Colecta
Oh Dios, Padre de misericordia y amor:
Tú designas a tu Hijo para anunciarnos
que “hoy” es el tiempo de gracia.
Ojalá venga hoy su Espíritu sobre nosotros,
para que en la pobreza de nuestros corazones
sepamos oír el conmovedor mensaje de Jesús;
y para que, ciegos como somos, nos dé ojos de fe,
y nos libere de la cautividad
de nuestros miedos y de nuestro egoísmo.
Te lo pedimos en nombre de Jesús el Señor.

Intenciones.
- Señor, da sana elocuencia y mucho valor a todos nuestros maestros y líderes en la Iglesia, para que, como seguidora de la misión de Jesús, la entiendan y la proclamen como Buena Noticia de liberación para todos, roguemos al Señor.
- Señor, abre nuestros ojos a las miserias de nuestro pueblo; haznos sensibles y preocupados por los que se sienten encarcelados y atrapados por sus temores y por la injusticia, roguemos al Señor.
- Señor, haznos receptivos a tu palabra. Líbranos tanto de nuestra mediocridad y de nuestros miedos, como de nuestras certezas y autosuficiencias, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Es quizás más fácil para nosotros
aceptar a tu Hijo como nuestro Señor y Salvador
que para la gente que le conocía, allá en Nazaret,
como el Hijo de José y María.
Ayúdanos a reconocerle aquí en medio de nosotros
en estos signos de pan y vino.
Acepta esta ofrenda de nuestra fe
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios Padre nuestro:
Tu Hijo Jesucristo está vivo entre nosotros
por medio de sus palabras y de su cuerpo eucarístico.
Cólmanos con su Santo Espíritu,
para que también nosotros,
con él y en su nombre,
sepamos llevar a los pobres
su Buena Noticia de salvación,
proclamar libertad a los cautivos,
abrir los ojos de los ciegos,
y liberar a los oprimidos.
Que ojalá sea éste para todos
el tiempo de la gracia
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hoy, teniendo a Jesucristo vivo en nuestra comunidad, en medio de nosotros, deberíamos estar también dispuestos a decir con Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre nosotros. Él nos envía a llevar la Buena Nueva a los pobres”.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.

Fuente: ciudadredonda

Viernes, 21 de julio de 2017

LA SANGRE DEL CORDERO
(Año I. Ex 11:10-12:14; Mt 12:1-8)

Introducción

Año I. Cuando Dios envió plagas contra los egipcios, como castigo por oprimir a su pueblo, salvó a las familias hebreas que habían comido el cordero pascual y habían señalado los dinteles de las puertas con su sangre. Cristo nos hace experimentar su salvación en la eucaristía, la nueva Cena Pascual. Aquí él es para nosotros nuestro cordero pascual que por su sangre nos salva de la esclavitud del pecado. Él es el cordero pascual, el Cordero de Dios, que es nuestro alimento en el camino de la vida.
Evangelio. Las leyes no están por encima del servicio al hombre, ya que el servicio de Dios no contradice el amor y misericordia que hay que mostrar al prójimo. Leyes y mandamientos están basados en la libertad que Dios nos ha otorgado en Cristo Jesús.

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que busquemos seguridad
no observando la letra de la ley,
sino buscando la inseguridad
de comprometernos en favor tuyo y de los hermanos,
con actitud de misericordia y servicio.
Danos valor para arriesgarnos, y, como Jesús,
sacrificarnos, entregándonos a ti
a través de nuestros prójimos necesitados,
y tomando parte en sus tristezas y alegrías,
sus protestas y sus problemas,
para que les conozcamos y sirvamos
como tú nos conoces y nos sirves a nosotros,
en Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Intenciones
Para que la gente, en cualquier parte del mundo, tenga algún tiempo de descanso, para recuperar la presión de su trabajo, y tenga también la oportunidad de dar culto a Dios. Roguemos al Señor.
Para que los fieles que participan en la misa dominical se comporten como buenos cristianos también en los demás días de la semana. Roguemos al Señor.
Para que el domingo sea para cada uno de nosotros una ocasión especial para crecer en amor hacia nuestros seres queridos, para visitar a los enfermos y para servir bondadosamente a los que se encuentran en necesidad. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Este pan y este vino van a convertirse
en el Cordero de Dios, Jesucristo, tu Hijo.
En esta eucaristía recordamos que derramó su sangre
para el perdón de nuestros pecados.
Que Jesús sea hoy nuestro alimento y bebida
para que podamos pasar con él de la muerte a la vida
y para que seamos verdaderamente tu pueblo,
nacido para ser libre
y para hacernos libres unos a otros,
en Cristo Jesús nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios de vivos:
Acabamos de comer la comida pascual
del pueblo de la Nueva Alianza, la Iglesia.
Queremos que Jesús nos ayude a vivir
el gran mandamiento del amor,
no tanto como una orden que hay que obedecer,
sino como un don precioso y gratuito
a este pueblo de nuestro tiempo
y a nosotros mismos, miembros de la Iglesia.
Hazlo posible, Dios padre nuestro,
por la fuerza y el poder de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Naturalmente, hay mandamientos. Pero el Señor mismo nos dice que nunca deben interponerse como obstáculo en el camino de la misericordia y del cariñoso servicio a los hermanos. Que él nos haga servidores sinceros, siempre motivados por el amor. Y para ello: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadreonda

Martes, 27 de junio de 2017

LOS DOS CAMINOS
(Año I. Gen 13:2, 5-18; Mt 7:6,12-14)

Introducción
Año I. Lot, el sobrino de Abrahán, se adueña de la llanura fértil y rica, que un día será destruida. Abrahán en cambio se queda con las colinas pedregosas que un día su pueblo poseerá.
Evangelio. El tema moralizante de los dos caminos –familiar para el pensamiento judío y también para el cristiano, desde la Iglesia primitiva hasta nuestros días (por ej. ver la espiritualidad ignaciana)- está en el fundamento de las lecturas de hoy. Jesús dice que hay un camino fácil y espacioso que conduce a la perdición y otro estrecho y arduo que conduce a la vida. Los países ricos de hoy día han creado para sí mismos una vida de confort que está en camino de ser auto-destructora. Están en peligro de destrucción la naturaleza, los recursos naturales, y hasta la humanidad misma. Un mayor control y moderación ¿no permitiría a cada viviente de la tierra vivir una vida digna de la persona humana, digna de los hijos e hijas de Dios? ¿Qué camino estamos adoptando nosotros?

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos preguntas
a través de tu Hijo Jesucristo:
¿Qué camino quieren ustedes tomar:
el menos exigente y sin esfuerzo,
o el camino y la puerta estrechos, difíciles
y llenos de obstáculos?
Señor, que, al elegir,
nos decidamos siempre
por el camino de tu Hijo,
por que él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Pedimos al Señor que no nos convirtamos en demasiado exigentes con otros, sino que nos haga generosos y afables para tratarles como nosotros esperamos que ellos nos traten. Oremos.
Que no busquemos un camino demasiado facilón a través de mentiras y de pasividad, cuando la vida y el bien de nuestros prójimos pide sacrificios. Oremos.
Que no toleremos nunca pasivamente el que haya gente discriminada, explotada y excluida. Oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús escogió el camino
de la humildad y la pobreza
y todavía aparece en medio de nosotros hoy
en el signo cotidiano de un simple trozo de pan.
Danos, a nosotros y a tu Iglesia, -te rogamos-
la mentalidad de Cristo Jesús:
que no tratemos de impresionar al mundo
con poder y prestigio,
sino cambia a tu Iglesia desde dentro
con nueva mentalidad;
que sepa proyectarse al mundo
con pobreza de medios
y con el sencillo don de humilde servicio.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Señor de vida:
Tú respetas nuestra libertad
de poder elegir entre dos caminos divergentes:
el camino ancho y fácil de la propia voluntad,
que no lleva a ninguna parte,
o el duro y pedregoso sendero de tu voluntad.
Que tu Hijo esté con nosotros
y camine a nuestro lado
por el único camino que conduce a la vida,
el camino donde tu voluntad
es también nuestra voluntad
y tu felicidad es la nuestra,
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: “Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la
vida.” Sí; algunas veces el camino del Señor no parece recto y derecho y no sabemos bien a dónde nos lleva. Pero nuestra fe nos dice que confiemos firmemente en Cristo.
Que el Dios todopoderoso les guíe siempre por sus caminos, les dé fuerza y les bendiga: el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Sábado, 17 de junio de 2017

SERVICIO DE RECONCILIACIÓN - SÁBADO (2 Cor 5:14-21 - Mt 5:33-37)

Introducción
Lectura. En un texto muy denso, San Pablo habla del ministerio de reconciliación de sí mismo y de la Iglesia. Dios nos ha reconciliado a nosotros y al mundo consigo mismo. Él no acepta al mundo en cuanto pecador, sino más bien lo atrae a sí mismo y lo convierte (al igual que a nosotros) en una nueva creación. Todo esto lo hace por medio de Jesucristo, que nos trajo la reconciliación.
El mismo ministerio de reconciliación entre Dios y su pueblo -de persona a persona también- ha sido confiado a la Iglesia, a nosotros. Cabe preguntarnos: ¿Somos nosotros agentes de reconciliación?

Colecta
Dios, Padre nuestro,
para hacer posible que nosotros –pueblo pecador-
viviéramos de nuevo en tu amistad,
tú nos enviaste a tu Hijo Jesucristo
para que tomara sobre sí mismo
nuestras debilidades y fracasos
y muriera con la muerte que nosotros merecíamos.
Por su mediación, haznos tu nueva creación
para que no vivamos ya por más tiempo
para nosotros mismos.
Que su amor nos mueva
a ser sus embajadores de paz y de reconciliación
para toda persona de buena voluntad
tanto en la Iglesia como en el mundo.
Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo el Señor.

Intenciones
- Por la Iglesia, para que sea para este mundo de gente falible un signo constante de reconciliación y paz, roguemos.
- Por nuestras familias cristianas, para que sean siempre espacios de perdón, donde la gente acepte a los demás como son, y donde los hijos extraviados sean de nuevo acogidos con calor, amor y alegría, roguemos.
- Por todos los cristianos, para que nosotros, que hemos experimentado el perdón de Dios, aprendamos a perdonarnos los unos a los otros sin reservas y de todo corazón, roguemos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios Padre nuestro,
estamos aquí reunidos para darte gracias
por habernos reintegrado a tu amistad
por la muerte de tu Hijo Jesús.
Por su cuerpo y sangre
álzanos de nuestro desaliento
y de nuestros esfuerzos poco entusiastas;
ayúdanos a derribar nuestras cercas y a salir de ellas
y a otorgar a todos los que nos rodean
la misma aceptación y misericordia compasiva
que tú nos has mostrado
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro,
tú nos has permitido participar aquí
en la santa mesa de tu Hijo.
Esto ha sido para nosotros la señal
de que tú no recuerdas ya más
el mal que hemos hecho
contra ti y contra nuestro prójimo.
Ayúdanos, pues, a ser tolerantes los unos con los otros,
para construir con confianza y paz
puentes entre amigos y enemigos
y llevar al menos un poco de tu poder sanador
a un mundo que tanto necesita calor y esperanza.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Bendición
Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Cristo.
Él nos ha hecho ministros, embajadores de reconciliación.
Ésta es una tarea difícil y muy delicada.
Que el Dios misericordioso nos otorgue este poder y nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Viernes, 16 de junio de 2017

FORTALEZA EN LA DEBILIDAD - VIERNES (2 Cor 4:7-15; Mt 5:27-32)

Introducción
Pablo experimentó dentro de sí mismo, en la médula de sus huesos, la contradicción de la coexistencia de la fuerza de Dios que obraba en él para el apostolado y, por otra parte, su propia debilidad humana. Esta es también la experiencia de toda la Iglesia y personalmente de cada uno de nosotros: É sta puede ser, por ejemplo, la experiencia de los casados, a quienes se pide fidelidad absoluta, aunque sean débiles. Porque portamos dentro de nosotros mismos tanto la muerte como la resurrección de Cristo. Pero Dios y la gracia de Cristo nos hacen siempre más fuertes en nuestra debilidad.

Colecta
Señor Dios nuestro,
el mundo habla de muerte:
tu muerte, la muerte de los humanos,
la muerte de mitos y de lo sagrado.
No obstante, guárdanos fieles, Señor,
a nuestra misión de anunciar vida y esperanza.
Ayúdanos, pecadores como somos,
a proclamar tu misericordia.
Aunque no somos ni santos ni héroes,
danos la valentía de ser testigos
de tu firme lealtad,
junto con aquel que fue fiel hasta el fin,
Jesucristo, nuestro Señor,
por los siglos de los siglos..

Intenciones
- Por la Iglesia, pueblo peregrino de Dios, para que tanto sus líderes como el pueblo fiel se enfrenten a las tensiones de nuestro tiempo con valor y coraje, roguemos.
- Por nuestro país, para que sin ningún miedo sigamos dando testimonio del evangelio trabajando por la justicia y la dignidad de la persona humana, roguemos.
- Por los que dudan de su fe o de sí mismos, para que la confianza en Dios restaure su paz interior, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
pretendemos ser fuertes,
pero no somos más que potes de barro,
quebradizos y vulnerables.
Danos a tu Hijo Jesucristo
y fortalécenos con su Espíritu,
para que, cuando no veamos respuesta a nuestros problemas,
nunca nos desesperemos;
para que, cuando seamos derribados,
nos levantemos de nuevo
alzados con Jesucristo,
que es Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro,
tú nos has entregado a tu Hijo
y nos exiges que mostremos al mundo tu rostro
y el auténtico rostro humano que nos mostraste en Cristo.
Perdónanos, Señor,
cuando distorsionamos este rostro
o lo presentamos
no más que como una tosca caricatura del mismo.
Ayúdanos en nuestros torpes esfuerzos
para que seamos nosotros mismos para el mundo
la imagen de aquél que compartió nuestra debilidad, Jesucristo, tu Hijo,
que vive ahora contigo por los siglos de los siglos.

Bendición
Frecuentemente sentimos qué débiles somos, cómo queremos llevar una vida sana y recta, y sin embargo caemos tan fácilmente. Pero el Señor resucitado es nuestra fortaleza, en él confiamos, y por ello damos gracias a Dios con él.
Que el Dios todopoderoso les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

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