Liturgía

Martes, 27 de junio de 2017

LOS DOS CAMINOS
(Año I. Gen 13:2, 5-18; Mt 7:6,12-14)

Introducción
Año I. Lot, el sobrino de Abrahán, se adueña de la llanura fértil y rica, que un día será destruida. Abrahán en cambio se queda con las colinas pedregosas que un día su pueblo poseerá.
Evangelio. El tema moralizante de los dos caminos –familiar para el pensamiento judío y también para el cristiano, desde la Iglesia primitiva hasta nuestros días (por ej. ver la espiritualidad ignaciana)- está en el fundamento de las lecturas de hoy. Jesús dice que hay un camino fácil y espacioso que conduce a la perdición y otro estrecho y arduo que conduce a la vida. Los países ricos de hoy día han creado para sí mismos una vida de confort que está en camino de ser auto-destructora. Están en peligro de destrucción la naturaleza, los recursos naturales, y hasta la humanidad misma. Un mayor control y moderación ¿no permitiría a cada viviente de la tierra vivir una vida digna de la persona humana, digna de los hijos e hijas de Dios? ¿Qué camino estamos adoptando nosotros?

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos preguntas
a través de tu Hijo Jesucristo:
¿Qué camino quieren ustedes tomar:
el menos exigente y sin esfuerzo,
o el camino y la puerta estrechos, difíciles
y llenos de obstáculos?
Señor, que, al elegir,
nos decidamos siempre
por el camino de tu Hijo,
por que él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Pedimos al Señor que no nos convirtamos en demasiado exigentes con otros, sino que nos haga generosos y afables para tratarles como nosotros esperamos que ellos nos traten. Oremos.
Que no busquemos un camino demasiado facilón a través de mentiras y de pasividad, cuando la vida y el bien de nuestros prójimos pide sacrificios. Oremos.
Que no toleremos nunca pasivamente el que haya gente discriminada, explotada y excluida. Oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús escogió el camino
de la humildad y la pobreza
y todavía aparece en medio de nosotros hoy
en el signo cotidiano de un simple trozo de pan.
Danos, a nosotros y a tu Iglesia, -te rogamos-
la mentalidad de Cristo Jesús:
que no tratemos de impresionar al mundo
con poder y prestigio,
sino cambia a tu Iglesia desde dentro
con nueva mentalidad;
que sepa proyectarse al mundo
con pobreza de medios
y con el sencillo don de humilde servicio.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Señor de vida:
Tú respetas nuestra libertad
de poder elegir entre dos caminos divergentes:
el camino ancho y fácil de la propia voluntad,
que no lleva a ninguna parte,
o el duro y pedregoso sendero de tu voluntad.
Que tu Hijo esté con nosotros
y camine a nuestro lado
por el único camino que conduce a la vida,
el camino donde tu voluntad
es también nuestra voluntad
y tu felicidad es la nuestra,
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: “Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la
vida.” Sí; algunas veces el camino del Señor no parece recto y derecho y no sabemos bien a dónde nos lleva. Pero nuestra fe nos dice que confiemos firmemente en Cristo.
Que el Dios todopoderoso les guíe siempre por sus caminos, les dé fuerza y les bendiga: el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Sábado, 17 de junio de 2017

SERVICIO DE RECONCILIACIÓN - SÁBADO (2 Cor 5:14-21 - Mt 5:33-37)

Introducción
Lectura. En un texto muy denso, San Pablo habla del ministerio de reconciliación de sí mismo y de la Iglesia. Dios nos ha reconciliado a nosotros y al mundo consigo mismo. Él no acepta al mundo en cuanto pecador, sino más bien lo atrae a sí mismo y lo convierte (al igual que a nosotros) en una nueva creación. Todo esto lo hace por medio de Jesucristo, que nos trajo la reconciliación.
El mismo ministerio de reconciliación entre Dios y su pueblo -de persona a persona también- ha sido confiado a la Iglesia, a nosotros. Cabe preguntarnos: ¿Somos nosotros agentes de reconciliación?

Colecta
Dios, Padre nuestro,
para hacer posible que nosotros –pueblo pecador-
viviéramos de nuevo en tu amistad,
tú nos enviaste a tu Hijo Jesucristo
para que tomara sobre sí mismo
nuestras debilidades y fracasos
y muriera con la muerte que nosotros merecíamos.
Por su mediación, haznos tu nueva creación
para que no vivamos ya por más tiempo
para nosotros mismos.
Que su amor nos mueva
a ser sus embajadores de paz y de reconciliación
para toda persona de buena voluntad
tanto en la Iglesia como en el mundo.
Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo el Señor.

Intenciones
- Por la Iglesia, para que sea para este mundo de gente falible un signo constante de reconciliación y paz, roguemos.
- Por nuestras familias cristianas, para que sean siempre espacios de perdón, donde la gente acepte a los demás como son, y donde los hijos extraviados sean de nuevo acogidos con calor, amor y alegría, roguemos.
- Por todos los cristianos, para que nosotros, que hemos experimentado el perdón de Dios, aprendamos a perdonarnos los unos a los otros sin reservas y de todo corazón, roguemos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios Padre nuestro,
estamos aquí reunidos para darte gracias
por habernos reintegrado a tu amistad
por la muerte de tu Hijo Jesús.
Por su cuerpo y sangre
álzanos de nuestro desaliento
y de nuestros esfuerzos poco entusiastas;
ayúdanos a derribar nuestras cercas y a salir de ellas
y a otorgar a todos los que nos rodean
la misma aceptación y misericordia compasiva
que tú nos has mostrado
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro,
tú nos has permitido participar aquí
en la santa mesa de tu Hijo.
Esto ha sido para nosotros la señal
de que tú no recuerdas ya más
el mal que hemos hecho
contra ti y contra nuestro prójimo.
Ayúdanos, pues, a ser tolerantes los unos con los otros,
para construir con confianza y paz
puentes entre amigos y enemigos
y llevar al menos un poco de tu poder sanador
a un mundo que tanto necesita calor y esperanza.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Bendición
Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Cristo.
Él nos ha hecho ministros, embajadores de reconciliación.
Ésta es una tarea difícil y muy delicada.
Que el Dios misericordioso nos otorgue este poder y nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Viernes, 16 de junio de 2017

FORTALEZA EN LA DEBILIDAD - VIERNES (2 Cor 4:7-15; Mt 5:27-32)

Introducción
Pablo experimentó dentro de sí mismo, en la médula de sus huesos, la contradicción de la coexistencia de la fuerza de Dios que obraba en él para el apostolado y, por otra parte, su propia debilidad humana. Esta es también la experiencia de toda la Iglesia y personalmente de cada uno de nosotros: É sta puede ser, por ejemplo, la experiencia de los casados, a quienes se pide fidelidad absoluta, aunque sean débiles. Porque portamos dentro de nosotros mismos tanto la muerte como la resurrección de Cristo. Pero Dios y la gracia de Cristo nos hacen siempre más fuertes en nuestra debilidad.

Colecta
Señor Dios nuestro,
el mundo habla de muerte:
tu muerte, la muerte de los humanos,
la muerte de mitos y de lo sagrado.
No obstante, guárdanos fieles, Señor,
a nuestra misión de anunciar vida y esperanza.
Ayúdanos, pecadores como somos,
a proclamar tu misericordia.
Aunque no somos ni santos ni héroes,
danos la valentía de ser testigos
de tu firme lealtad,
junto con aquel que fue fiel hasta el fin,
Jesucristo, nuestro Señor,
por los siglos de los siglos..

Intenciones
- Por la Iglesia, pueblo peregrino de Dios, para que tanto sus líderes como el pueblo fiel se enfrenten a las tensiones de nuestro tiempo con valor y coraje, roguemos.
- Por nuestro país, para que sin ningún miedo sigamos dando testimonio del evangelio trabajando por la justicia y la dignidad de la persona humana, roguemos.
- Por los que dudan de su fe o de sí mismos, para que la confianza en Dios restaure su paz interior, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
pretendemos ser fuertes,
pero no somos más que potes de barro,
quebradizos y vulnerables.
Danos a tu Hijo Jesucristo
y fortalécenos con su Espíritu,
para que, cuando no veamos respuesta a nuestros problemas,
nunca nos desesperemos;
para que, cuando seamos derribados,
nos levantemos de nuevo
alzados con Jesucristo,
que es Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro,
tú nos has entregado a tu Hijo
y nos exiges que mostremos al mundo tu rostro
y el auténtico rostro humano que nos mostraste en Cristo.
Perdónanos, Señor,
cuando distorsionamos este rostro
o lo presentamos
no más que como una tosca caricatura del mismo.
Ayúdanos en nuestros torpes esfuerzos
para que seamos nosotros mismos para el mundo
la imagen de aquél que compartió nuestra debilidad, Jesucristo, tu Hijo,
que vive ahora contigo por los siglos de los siglos.

Bendición
Frecuentemente sentimos qué débiles somos, cómo queremos llevar una vida sana y recta, y sin embargo caemos tan fácilmente. Pero el Señor resucitado es nuestra fortaleza, en él confiamos, y por ello damos gracias a Dios con él.
Que el Dios todopoderoso les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 5 de junio de 2017

Introducción Evangelio:

La parábola de los labradores o arrendatarios malvados, que arriendan y cultivan la viña, describe con palabras conmovedoras ante todo cómo ama Dios a su pueblo escogido (a Israel, y también a nosotros), como un viñador ama a su viña. Este es un tema muy querido por las Escrituras.
Dios planta la viña y la cuida con esmero. Dios toma la iniciativa en el amor. Después deja aparte su trabajo para que los trabajadores lo continúen y desarrollen; se lo confía a ellos y quiere ver cómo da fruto a su debido tiempo. Envía incluso a su propio Hijo. Israel no produjo el fruto esperado. ¿Lo producimos nosotros?

Oración Colecta:
Oh Dios bondadoso, tú nos amas. Hoy nos preguntas a nosotros: “Pueblo mío, respóndeme: ¿Qué más hubiera podido yo hacer por ti?”
Enséñanos y ayúdanos a responder con todo nuestro ser a tu perdón cotidiano y a tu infinita paciencia, a la riqueza de vida que Jesús nos trae, y a las mociones del Espíritu Santo, para que seamos un pueblo que da fruto duradero.
Que sepamos llevar a todos nuestros hermanos una justicia animada por el amor; que aprendamos a compartir como tú compartes con nosotros. Muéstranos tu misericordia por Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Por la Iglesia -que somos nosotros- para que permanezca siempre joven y fiel, e inspire no solo a sus miembros sino al mundo entero con un sentido de firme esperanza y de profundo amor.
Roguemos al Señor.
Por todo el pueblo cristiano: para que sepamos mostrar paciencia y compasión hacia el pueblo descarriado y a los que nos decepcionan; que sepamos aceptarlos como el Señor nos acepta a nosotros...
Roguemos al Señor.
Y por todos nosotros en esta nuestra comunidad, para que seamos agradecidos porque el Señor nos ha constituido como su viña y como sus arrendatarios, de quienes espera mucho fruto...
Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, siempre fiel a tu alianza con nosotros: traemos estos dones de pan y vino ante ti para celebrar cómo has sellado con nosotros, tu pueblo escogido, un pacto nuevo y eterno por medio de la muerte y resurrección de tu Hijo. No permitas que nos volvamos orgullosos de ser el pueblo que tú amas, sino ayúdanos a ser dignos de tu confianza y a darte una respuesta de fe profunda expresada en nuestro servicio a los hermanos. Te pedimos nos lo concedas por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios todopoderoso: en esta eucaristía tu Hijo Jesús ha sido para nosotros tu palabra alentadora y tu alimento reconfortante para construir tu Reino entre los hombres. Afianza nuestra esperanza de que Cristo permanecerá siempre con nosotros y de que Él es el fundamento sobre el que construimos la comunidad. Danos fuerte sentido de inventiva y de creatividad para compartir, con todos los que quieran escucharla, la Buena Noticia que nosotros hemos recibido. Y haz que sepamos responder generosamente a tu amor siempre fiel.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Señor.

Bendición
Somos viña del Señor, pueblo querido con cariño por Dios. Por eso tenemos que corresponder al amor de Dios. Él nos envía a proclamar de palabra y de obra su Buena Noticia, con la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 24 de abril de 2017

Proclamando la Palabra de Dios con valentía (Hch 4,23-31; Juan 3,1-8)

Introducción
Nicodemo, el intelectual sincero pero cauto, tiene cita con Jesús de noche. Tiene miedo de mostrar abiertamente que sigue a Jesús. --- Los apóstoles y la comunidad cristiana son perseguidos. También ellos tienen miedo, pero oran pidiendo fortaleza. El Espíritu Santo los hace fuertes y valientes para proclamar a Cristo y para ser signos vivos de la presencia del mismo Cristo en su comunidad. --- Los cristianos somos personas que tenemos que renacer en Cristo y en el Espíritu. Por lo tanto, somos personas que deberíamos permanecer eternamente jóvenes. --- Nuestra fe, ¿es tirmorata o valiente? ¿Nos atrevemos a alzarnos con valentía y dar la cara por el evangelio, y también a vivir abiertamente nuestra fe?

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nuestra fe es a veces tímida y vacilante,
porque tenemos miedo
de ser contrariados o ridiculizados.
Que tu Espíritu nos aliente con fuerza
y nos dé un poco al menos de su fortaleza,
para que podamos luchar con valentía
por lo que creemos
y vivir consistentemente nuestra fe con coherencia.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por los bautizados recientemente, para que su fe permanezca siempre fresca y joven, roguemos al Señor.
Por todos los bautizados, para que el Espíritu Santo nos preserve de permitir que nuestra fe se vuelva apática y pasiva, roguemos al Señor.
Por nuestras comunidades cristianas, para que proclamen audazmente su fe por medio de su espíritu de servicio y compasión, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Santo Espíritu transforma
nuestras ofrendas de pan y vino
en el cuerpo y sangre de Cristo.
Que él envíe también todo su poder
a la comunidad cristiana
para que sepamos unirnos y renovarnos constantemente,
hasta que nos atrevamos a proclamar
el mensaje de tu Hijo
con el testimonio de nuestras vidas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú tienes tus sabios caminos
para llevar a cabo tus planes;
cuando los hombres intentan frustrarlos,
no pueden ser sino perdedores.
Oh Dios, danos tu Espíritu de sabiduría,
el Espíritu por el que hemos renacido en el bautismo,
y, gracias a él, consérvanos siempre jóvenes
de mente y corazón,
para que sigamos sirviéndote
con el entusiasmo de nuestra juventud.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Todos nosotros hemos renacido por el bautismo. Que nuestras mentes y corazones no envejezcan nunca, sino que permanezcan frescos y activos, sea cual sea nuestra edad. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

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