Lunes, 3 de abril de 2017

EL SEÑOR ME HA RESUCITADO (2 Re 4,18b-21, 32-37; Jn 11,1-45)

Introducción

La Primera Lectura nos ofrece el relato de la resurrección del hijo de una mujer de Sunán, acogedora y hospitalaria, que había dado cobijo al profeta Eliseo.

El Evangelio nos narra el dramático relato de Jesús resucitando a Lázaro. Los mayores problemas en la vida humana son ciertamente los enemigos de la vida: sufrimiento y muerte. Cuando miramos con reverencia a Jesús vemos que dio sentido al sufrimiento convirtiéndolo en una forma de servir a Dios y a la gente. Él venció a nuestro fundamental enemigo, la muerte, regresando de nuevo a la vida, resucitando de entre los muertos. En el evangelio de hoy le vemos derrotando a la muerte no sólo en sí mismo sino en otra persona, resucitando a su amigo Lázaro. Pidámosle en esta eucaristía fe firme en la resurrección, que él prepara también para nosotros.

Oración Colecta

Oh Dios y Padre nuestro, Dios de vida:
Tú quieres que vivamos y que seamos felices.
Tu Hijo Jesús nos asegura:
“Yo soy la resurrección y la vida”.
No permitas que tu vida muera en nosotros.
Haz que salgamos de nuestras tumbas de pecado,
de mediocridad y temores.
Que la vida triunfe en nosotros,
aun en nuestras incertidumbres y pruebas,
y haz que contagiemos a otros nuestra esperanza
de que nos has destinado para una vida gozosa sin fin
por medio del primer nacido de entre los muertos,
Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

Marta dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto “. Señor, haznos conscientes de que tú estás aquí con nosotros y que nos llamas a la vida. Y así te decimos:

R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.

Señor, da nueva vida a tu Iglesia y dale valor, para que, a través de las penosas pruebas de la renovación, renazca una Iglesia mejor, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.

Señor, derrama generosa y profundamente tu vida en los adultos y en los niños que se están preparando para el bautismo, para que vivan siempre muy cerca de ti, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.
Señor, mantén a los ancianos y a los moribundos en la esperanza de que resucitarán contigo, para que se entreguen confiadamente a ti con plena serenidad y con profunda fe, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.
Señor, sigue inspirando con el valor y la dignidad de la vida a los que sufren, a las víctimas de la injusticia y de la desgracia, para que no se den por vencidos en la vida, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.
Señor, mira con bondad a nuestra comunidad cristiana. Danos la gracia de apreciar la vida como un gran don y como una seria tarea, para que podamos usar todos nuestros talentos para hacerla plena y rica para otros y para nosotros mismos, y así te decimos: R/ Jesús, Hijo del Dios vivo, danos vida.

Señor Jesús, álzanos desde nuestra trivial autosuficiencia a una esperanza más fuerte que la muerte. Y quédate con nosotros ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas

Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús ha dado sentido, tanto a la muerte como a la vida.
En su mismo cuerpo experimentó nuestros sufrimientos
junto con nuestras alegrías,
y murió como nosotros
como una ofrenda a ti y a nosotros mismos.
Al unirnos a él en este sacrificio,
ayúdanos a llevar con él
las cargas de nuestros hermanos,
para que con él y contigo, Padre bondadoso,
vivamos por los siglos de los siglos.

Prefacio del Quinto Domingo de Cuaresma (A) (Ver el Sacramentario)

Oración después de la Comunión

Oh Dios de todo lo que vive:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús nos ha asegurado
que él es la resurrección y la vida
y que, si creemos en él,
tenemos ahora ya vida eterna..
Que, por medio del pan de vida que nos ha dado,
nos dé la energía necesaria para vivir su vida al máximo
y con él hacer de nuestra vida un don generoso
con el que alegremos y animemos la vida de otros.
Que él nos conduzca hacia ti,
para que vivamos en tu alegría sin fin,
por los siglos de los siglos.

Bendición

Inclínense con reverencia y pidan la bendición del Señor.

Dios nuestro Padre quiere que vivamos. Que ojalá aceptemos con gratitud, como un don y como una misión, la vida que procede de él. R/ Amén.

Nuestro Señor Jesucristo entregó su vida para que nosotros vivamos. Que podamos vivir con él una vida digna de los hijos e hijas de Dios. R/ Amén.

El Espíritu Santo que da vida nos inspira a seguir el camino de Jesús como hombre que vive para los demás. Que él nos haga siempre disponibles y abiertos para acoger a cualquier necesitado. R/ Amén.

Y que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre ustedes, les dé vida abundante
y les acompañe siempre.

Fuente: ciudadredonda

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