Liturgía

Miércoles, 8 de marzo de 2017

CONVERSIÓN
(Jon 3,1-10; Lk 11,29-32)

Introducción
Convertirse es posible para todos, incluso para los paganos; incluso para los que son notorios por su crueldad, como el pueblo que esclavizó a los judíos. Cuando el autor del Libro de Jonás dijo esto a los judíos, fue para ellos un mensaje sorprendente. “Convertirse”… para los judíos, bien; pero ¿para los paganos? Jesús parece que les da la vuelta a las cosas: Los paganos se vuelven a Dios, pero ustedes, pueblo de Dios, no. --- ¿No somos quizás los cristianos demasiado satisfechos y pagados de nosotros mismos, pensando que somos pueblo de Dios, y por lo tanto mejores que los demás, y por eso no necesitamos conversión?

Oración Colecta
Oh Dios, rico en perdón y misericordia:
Te pedimos una buena dosis
de humildad y honestidad
para reconocer ante ti y ante los hermanos
que somos hombres y mujeres débiles y falibles,
que con frecuencia tratamos de cerrar los ojos
a nuestras faltas y pecados.
Fortalecidos con la gracia,
lograda para nosotros con sacrificio
por tu Hijo en la cruz,
te imploramos nos concedas
valor para buscar tu perdón
y para convertirnos y volver a ti,
sinceramente y de todo corazón,
y para servirte con generosidad
a ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que Dios conceda a la Iglesia valor para escuchar el llamado de Dios a una renovación y conversión constantes, roguemos al Señor.
Para que nosotros escuchemos el llamado del Señor a ser cada vez más fieles al evangelio, roguemos al Señor.
Para que la Iglesia, y cada uno de nosotros, recibamos el llamado a ser profetas para ayudar a transformar todo lo que hay que transformar en torno a nosotros y en el mundo entero, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús te pidió que perdonaras
a los que le torturaban y crucificaban.
Él invitó a los pecadores a su mesa
como nos invita ahora a nosotros.
Que él nos restaure y nos haga recibir
humilde y graciosamente
su perdón y su amor.
Y que nosotros, a nuestra vez,
restauremos también a otros
compartiendo con ellos tu misericordia.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios misericordioso:
Te pedimos que, al acabar esta celebración eucarística,
volvamos a nuestra casa y a nuestro trabajo,
como pueblo transformado por la Palabra de Jesús,
sabiendo a dónde quiere él que vayamos.
Y que su pan de vida nos robustezca
para seguir por el camino que él nos ha mostrado,
el camino hacia ti y hacia los hermanos,
porque él es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Nuestro problema es que algunas veces nos complacemos y nos felicitamos por lo buenos que somos. Sin embargo, hoy se nos llama a vivir más profundamente el evangelio, para que sea realmente Buena Noticia para nosotros y para los hermanos en derredor nuestro.Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Martes, 7 de marzo de 2017

PALABRA DE DIOS Y PALABRA A DIOS
(Is 55,10-11; Mt 6,7-15)

Introducción
Dios proclama su palabra al pueblo de muchas maneras: primeramente, con su “palabra-en-acción”, es decir, sus intervenciones y obras salvadoras; en segundo lugar, sus palabras escritas en la Biblia. Y sobre todo, Dios nos habla y proclama su Palabra-Viva, Jesucristo.
La palabra de Dios puede oírse realmente y encontrar resonancia eficaz solamente cuando toma carne y sangre -cuando se “en-carna”- en la vida de la persona y vibra con pensamiento y sentimiento humanos. Si es así, uno puede responder a ella con palabras orantes de reconocimiento y gratitud, y con la oración-hecha-vida de las buenas obras. La oración es nuestro eco a la palabra de Dios, y lo mismo son nuestras buenas obras. A la palabra de Dios respondemos, en oración y en acción, con nuestra palabra a Dios.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos proclamas tu poderosa palabra
para nuestro bien,
pero no podemos decir que de verdad la oímos,
si no sacude nuestras vidas
y es proclamada en clave humana.
Sigue tú, Señor, hablándonos con tu palabra,
y abre nuestros corazones a ella,
para que produzca fruto en nosotros
cuando hacemos tu voluntad
y llevamos a cabo
aquello para lo que hemos sido enviados.
Te lo pedimos por medio de la Palabra Viviente,
el Verbo Encarnado,
tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Para que sepamos ser y hacer eco de la palabra de Dios en nosotros mismos, en nuestra oración y en el bien que hacemos a nuestros hermanos, roguemos al Señor.
Para que estemos siempre muy cercanos a la Palabra Viva de Dios, Jesucristo mismo, y que él sea el centro de nuestra vida, roguemos al Señor.
Para que todos nosotros seamos hombres y mujeres de oración, que oremos pidiendo no solamente por nuestras necesidades personales, sino también por las de la Iglesia y las del mundo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Padre nuestro que estás en el cielo:
Tú nos proclamas tu Palabra Viva
-tu mismo Hijo, Jesucristo-,
y nos lo das en la eucaristía como pan de vida.
Que con él te respondamos
con palabras de oración
dichas con nuestros labios
y que brotan de nuestro corazón,
y también con nuestras obras
que son las palabras vivas
de nuestro fiel servicio y amor
a ti y a los hermanos.
Éste es nuestro ofertorio
en esta eucaristía de hoy,
que te lo ofrecemos
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Alabamos tu santo nombre
por hablarnos en las Escrituras
y, sobre todo en la persona de tu Hijo, Jesucristo,
Verbo de Dios hecho hombre.
Que ojalá tu palabra no vuelva vacía a ti,
sino que nos dé la fuerza de tu Hijo
y así te respondamos con nuestras buenas obras,
para que lo que hemos prometido y ofrecido en oración
logre hacerse vivo y real en nuestra vida.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: La palabra de Dios tiene que tomar forma visible en nuestras vidas. Lo que hemos escuchado, tenemos que vivirlo. El Hijo de Dios tiene que hacerse visible y hablar a través de todo lo que somos, decimos y hacemos.Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 6 de marzo de 2017

AMOR AL PRÓJIMO,ENCONTRANDO A DIOS EN EL HERMANO
(Lv 19,1-2.11-18; Mt 25,31-46)
Introducción
Es chocante cómo la Biblia insiste, incluso en el Antiguo Testamento, en que Dios está presente donde las personas se aman y practican obras de misericordia, las unas en bien de las otras. Lo que hacemos a los demás, lo hacemos a Dios. El Antiguo Testamento puso énfasis en el amor, especialmente con respecto a miembros del pueblo elegido, que debían ser considerados como parientes de sangre; de todos modos, sin excluir a los no-judíos. El Nuevo Testamento extiende esto claramente no solo a los miembros del pueblo de Dios, sino a todo ser humano. El reino de Dios está presente donde las personas se tratan mutuamente como hermanos y hermanas. Los que pertenecen al pueblo de Dios -y ahora nosotros a la Iglesia- tienen que dar a todos testimonio de que el amor existe y está vivo, y por lo tanto, de que Dios existe y vive, particularmente por nuestro auténtico amor, respeto e interés por los más débiles y frágiles. Un día seremos juzgados por el amor a nuestro prójimo.

Oración Colecta
Señor, Dios santo, Padre amoroso:
Tú nos encomiendas la tarea de amarnos unos a otros
porque tú eres santo, y nos has amado
antes de que nosotros pudiéramos amarte.
Otórganos bondadosamente la sensibilidad propia
para reconocer a tu Hijo
en nuestros hermanos y hermanas, cercanos y lejanos.
Ayúdanos a dar testimonio
de que el amor existe y está vivo
y de que tú, el Dios de amor,
existes y vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Intenciones

Por los muchos que tienen hambre de alimento y también de dignidad humana, para que los que poseen más recursos materiales y humanos les provean generosamente con lo que necesitan, roguemos al Señor.
Por los extraños y extranjeros, para que nosotros sepamos acogerles y aceptarles con todas sus diferencias, roguemos al Señor.
Por los enfermos y los prisioneros, sobre todo si raramente reciben visitas de sus amigos y seres queridos, para que nosotros les mostremos nuestra compasión e interés, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú ves con agrado
que tu Hijo se entregue a sí mismo a nosotros
en estos signos de pan y vino.
Que como él, y con su fuerza,
compartamos cuanto tenemos,
sobre todo nuestra fe
y nuestro encuentro con tu Hijo,
con nuestros hermanos y hermanas,
especialmente con los más solos y frágiles
que tú los pones en nuestro camino.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Padre amoroso:
En esta celebración eucarística
hemos encontrado gozosamente a tu Hijo Jesucristo.
Qué él nos acompañe hoy
en las encrucijadas de la ciudad humana,
y ayúdanos a mostrar tu auténtico rostro:
el de un Dios que cuida y se preocupa
de los que van en busca de vida y amor,
para que todos reconozcan tu reino,
que ya se ha instaurado entre nosotros.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Recordemos lo que el Señor nos ha dicho hoy en el evangelio: “Lo que hicieron ustedes con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicieron”. Ésta es una hermosa tarea y misión, aunque muchas veces nos sea difícil. Necesitamos la inspiración y la fuerza del Señor.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Fuente: ciudadredonda

Sábado, 4 de marzo de 2017

UN ENCUENTRO QUE NOS RE-CREA
(Is 58, 9b-14; Lc 5,27-32)

Introducción
Jesús vino a llamar a los pecadores. Ellos son los que le necesitan, no tanto los rectos o los justos. Son los pecadores los que necesitan curación. Nosotros nos contamos ente ellos, y por lo tanto necesitamos curación. Los fariseos se consideraban a sí mismos justos, pero tenían un corazón poco misericordioso; su corazón estaba seco. Lo que Jesús quiere es misericordia, no sacrificios. --- Jesús viene a encontrarse con Levi-Mateo. Sólo una invitación escueta de Jesús, y Mateo deja todo atrás: su mesa de impuestos, su pasado. Se convierte en un nuevo hombre, creado de nuevo –re-creado- por Cristo. Él vive ahora para el futuro. Su corazón convertido se va a volcar en otros también, al hacerse apóstol. --- En esta eucaristía Jesús viene a llamarnos y a transformarnos; se sienta a la mesa con nosotros, como hizo con Levi-Mateo.

Oración Colecta
Señor, Dios nuestro, Padre misericordioso:
Cuando nos llamas al arrepentimiento,
tú quieres que nos volvamos hacia nuestros hermanos
y que construyamos paz y justicia entre todos.
Que, conforme a tu promesa y con tu poder,
lleguemos a ser luz para los que viven en tinieblas,
agua para los sedientos,
constructores de esperanza y felicidad para todos.
Que seamos, pues, signos vivientes
de tu amor y de tu lealtad,
pues tú eres nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que los cristianos experimenten la alegría de recibir el perdón de Dios y de perdonarse mutuamente, los unos a los otros, roguemos al Señor.
Para que los que están enredados en pecado y no saben cómo desatarse de él encuentren a Jesús, que vino como médico de corazones, roguemos al Señor.
Para que todos nosotros aprendamos que volvernos a nuestros hermanos y llevarles justicia y amor es parte de nuestra conversión, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre misericordioso:
Tú has enviado a tu Hijo en medio de nosotros
para comer y beber con nosotros, pecadores.
Que É nos mire también a nosotros atentamente
como a Mateo,
y nos llame a un genuino arrepentimiento,
y que seamos suficientemente humildes para reconocer
que necesitamos una sincera conversión.
Danos la fuerza para seguir a Jesús,
que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre misericordioso:
Tu Hijo, Jesucristo, ha tocado nuestros corazones
y estamos deseosos de seguirle.
Pero somos débiles y frágiles;
por eso te pedimos:
Que el pan de vida y el vino de fortaleza
que hemos tomado en el banquete eucarístico de tu Hijo
nos sostenga en el camino hacia ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Gracias a Jesús, Dios crea de nuevo al pueblo -lo re-crea- por medio del perdón. Él convierte en apóstol a un típico pecador, Mateo, el recaudador de impuestos. Como personas que hemos recibido el perdón, ayudamos a Dios a restaurar a nuestros hermanos por medio de nuestra bondad, ayudando generosamente a otros.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Fuente: ciudadareonda

Miércoles, 1 de marzo de 2017

MIÉRCOLES DE CENIZA

“¡Serviré!”
¡Fuera Máscaras!
Ya estamos en Cuaresma, Nuestro Tiempo Favorable

Saludo
La paz y reconciliación
de nuestro Padre misericordioso
esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Tres Opciones)

1.“Serviré”

Hoy comenzamos nuestros cuarenta días de Cuaresma, cuarenta días de preparación para Pascua. ¿Para qué estos cuarenta días de penitencia y conversión? Para volver a nuestras raíces -a Dios, a lo mejor de nosotros mismos- y, en consecuencia, también a nuestro prójimo. De muchas maneras hemos intentado ser nuestros propios dioses, decidir por nosotros mismos lo bueno y lo malo, pero hemos acabado haciendo de nosotros mismos el centro del mundo, a expensas de nosotros mismos, de Dios y de nuestro prójimo. Ahora es el tiempo propicio para volver a Dios y volvernos hacia los hermanos que nos rodean. Hoy expresaremos nuestro destrozo interior y nuestro deseo sincero de cambiar, cuando, después del Evangelio, recibamos la ceniza.

Nota: Se omite el rito penitencial, ya que el rito de la ceniza tiene carácter penitencial y de conversión.

2.¡Fuera Máscaras!

En muchas regiones del mundo la gente celebra el carnaval en los días anteriores a la Cuaresma, con mucho ruido y mucha juerga. Con frecuencia llevan máscaras para la ocasión. Pero hoy comienza la Cuaresma, tiempo para quitarnos las máscaras y volver nuestro rostro y nuestro corazón a Dios y a los hermanos. En este santo tiempo reflexionamos sobre el verdadero sentido de nuestra vida. ¿Quién soy yo y para qué estoy en este mundo? ¿Estoy viviendo para Dios y para la comunidad? --- Hoy estamos invitados a recibir la ceniza en nuestra frente con la invitación “Aléjate del pecado y sé fiel al evangelio”. ¡Fuera, pues, toda máscara! Y volvamos a Dios, a lo más verdadero de nosotros mismos, y a los hermanos como pueblo de Dios.

3.Ya Estamos en Cuaresma, Nuestro Tiempo Favorable

Hoy comienza la Cuaresma. Es un “tiempo favorable”, un tiempo de gracia. Estamos convocados para subir con Cristo a Jerusalén, el lugar donde él sufrirá y morirá antes de resucitar con gloria. Esto quiere decir que estamos convocados con él para sufrir y para morir a nosotros mismos y al pecado. También para renunciar al mal dentro de nosotros y a nuestro alrededor, de modo que podamos resucitar, como individuos y como comunidad, a una vida cristiana más profunda, hacernos más disponibles para Dios y para los hermanos, y ser capaces de prestar servicio con amor. El camino para ello es el arrepentimiento, la conversión, sintetizado en el evangelio de hoy como limosna, es decir, preocuparnos y cuidar de nuestros hermanos; como oración,es decir, escuchando la palabra de Dios y dándole una respuesta de amor y compromiso; y como ayuno, es decir, controlando nuestras pasiones y renunciando a nuestro egoísmo. --- Vamos a expresar nuestro sincero deseo de conversión cuando, después del evangelio, recibamos la ceniza.

Oración Colecta
Oremos para que en esta Cuaresma
retornemos a Dios y a los hermanos.
(Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú sabes con qué frecuencia
intentamos caminar por nuestros senderos egoístas.
No nos permitas vivir y morir
sólo para nosotros mismos
o cerrar nuestros corazones a los otros.
Ayúdanos a vernos a nosotros mismos y a la vida
como dones tuyos.
Haznos receptivos de tu palabra y de tu vida
y haznos crecer en la mentalidad y actitudes
de Jesucristo nuestro Señor.

Primer Lectura (Joel 2,12-18): ¡Vuelvan a Mí con Todo su Corazón!
El verdadero ayuno y la penitencia significan un sincero cambio del corazón: rechazando el mal y el pecado y volviendo hacia el Dios de amor.

Segunda Lectura (2 Cor 5,20; 6,2): Ahora es el tiempo favorable
Jesús nos ha restaurado a la amistad con Dios. Pero exige que continuemos buscando la reconciliación de Dios hoy. Ahora es el tiempo propicio para hacerlo.

Evangelio (Mt 6,1-6.16-18): El Padre de Ustedes les Premiará
Las prácticas exteriores de penitencia no tienen valor a no ser que nuestra actitud interior corresponda a nuestra práctica exterior ayudando al prójimo, orando y haciendo ayuno o penitencia.

BENDICIÓN DE LA CENIZA

Introducción por el Celebrante
Las hojas y ramas de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior se han transformado de tallos verdes en ceniza gris. --- Así nos ocurre a nosotros. No permanecemos siempre idénticos, siempre los mismos. Envejecemos; y tantas veces convertimos la vida en gris y polvorienta, para nosotros y para los demás. Esta ceniza de hoy nos recuerda nuestra fragilidad de vida nuestra culpabilidad y la penitencia que necesitamos realizar. Recibiremos esta ceniza con humildad, mientras se nos marca con la señal de la cruz, pues nuestros corazones desean sinceramente seguir a Jesús por el camino de la negación de sí mismo y del amor.

Oración de Bendición
Señor, bendice (+) esta ceniza
como signo de conversión y de penitencia,
como prueba de que queremos
descubrir a tu Hijo hoy
en el silencio de nuestra oración
y en la persona de nuestro prójimo,
a quien nos acercamos en su necesidad.
Que la señal de la cruz
dada en el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo
nos anime y nos sane interiormente,
de forma que te sirvamos sinceramente a ti y a nuestro prójimo,
por la fuerza de Jesucristo nuestro Señor.

El sacerdote rocía la ceniza con agua bendita, en silencio.
A continuación, imposición de la ceniza.

Oración de los Fieles
Al comienzo de este tiempo de conversión, esperamos con ilusión la reconciliación con Dios y con nuestro prójimo. Presentemos a nuestro Padre Dios nuestras preocupaciones y las necesidades de todos, y digamos: R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.

Por la Iglesia de Jesucristo, para que se libere de defectos humanos, de forma que pueda mostrar a todos la luz y el poder del evangelio, roguemos al Señor. R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
Por las personas -cercanas o lejanas- atrapadas en el pecado y en el desaliento, para que encuentren reconciliación con Dios, consigo mismas, y con los hermanos que les rodean, roguemos al Señor. R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
Por los endurecidos en su corazón a causa de las riquezas o del poder, e insensibles a las necesidades de otros, para que en estos cuarenta días de penitencia descubran caminos de verdadera felicidad a través de su sensibilidad y generosidad para con sus prójimos, roguemos al Señor. R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
Por todos los que llevan una pesada carga de preocupaciones y sufrimiento, para que sigan adelante con fortaleza por el camino del Señor Jesús, roguemos al Señor. R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.

Roguemos unos por otros, para que cada uno de nosotros esté dispuesto a caminar por el camino de la paz y la reconciliación, del servicio desinteresado y de la entrega generosa a los demás, y así decimos: R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.

Señor Dios nuestro, cada año nos das nuevas oportunidades para crecer en amor hacia ti y hacia los hermanos. Danos la fuerza para vivir estos cuarenta días de gracia con las actitudes, la mentalidad y el espíritu de Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu hijo Jesús nos dio todo
para que seamos libres para ti y para los hermanos.
Traemos ahora ante ti
estos dones de pan y vino
como signos de que efectivamente
queremos ser libres para vivir para ti
y para los hermanos que nos rodean.
Acepta estas ofrendas,
y hazlas pan de felicidad y vino de alegría
para nuestro mundo hoy.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Invitación al Padre Nuestro
Oremos a nuestro Padre misericordioso
que sepamos perdonar a otros
como él ha perdonado nuestros pecados
por medio de Jesús.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos la paz de la reconciliación
contigo y con los hermanos, lejanos o cercanos.
Ayúdanos a compensar
el daño que hayamos hecho a otros
y a vivir en esperanza y alegría
para el futuro glorioso
que tú has preparado para nosotros
por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que fue delante de nosotros
mostrándonos el camino del perdón y el amor.
Recibámosle con alegría,
porque él es nuestra fortaleza.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios nuestro misericordioso:
Muchas veces tenemos miedo
de enfrentarnos a nosotros mismos
y de renunciar a nuestro apego
a nuestras actitudes egoístas.
Hemos oído hoy las palabras de Jesús
y participado en el banquete de su cuerpo y de su sangre.
Que todo esto nos ayude a resurgir de las cenizas del pecado
y renueve nuestro fervor y amor,
para que le sigamos a él
por el camino estrecho de la vida,
caminando hacia ti y hacia los hermanos.
Te lo pedimos en este tiempo de gracia
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Sólo Dios puede hacernos íntegros de nuevo desde nuestra situación de destrozo interior.
Sólo Dios puede darnos la perspicacia interior
para descubrir con cuánta frecuencia estamos alienados de él, de los otros, e incluso de nosotros mismos.
Sólo Dios puede darnos la fuerza para cambiar nuestro modo de ser y de vivir
y llegar a ser totalmente nuevos.Para ello, que la bendición del Dios vivo y amoroso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

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