Liturgía

Viernes, 3 de febrero de 2017

DOS GRANDES PERSONAS (Año I. Heb13,1-8; Año II. Eclo 47,2-11; Mc 6,14-29)

Introducción
Año I. La carta de los Hebreos propone hoy a la comunidad cristiana una serie de exhortaciones morales. Perseverancia en la fe significa especialmente perseverancia en el amor, base de toda moralidad.
Evangelio. Con la muerte del Bautista acaba la vida del último profeta de Dios del Antiguo Testamento, quien, como bisagra entre los dos Testamentos, había preparado el camino para la venida del Señor. Murió como siervo sufriente de Dios, como un nuevo Elías, que se enfrentó a reyes hostiles y a reinas infames.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Juan el Bautista instó sin miedo
a los grandes y poderosos
que ellos también estaban sometidos a las leyes de Dios.
Arriesgó su vida por lo justo, lo verdadero y por lo bueno.
Que él nos inspire también
a dejar que tu palabra
se encarne profundamente en nosotros
asumiendo los riesgos de nuestra fe
y viviendo tal como creemos.
Que éste sea el modo cómo preparamos
la más plena venida entre nosotros
de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

Señor, danos hombres y mujeres, e incluso niños, grandes de espíritu, para que nos inspiren a todos nosotros a cómo vivir de manera coherente nuestra fe; por eso te rogamos:
Señor, tú sabes lo tímidos y miedosos que somos. Ayúdanos a tomar en serio el evangelio de tu Hijo Jesús, permitiendo al Espíritu que nos dé conciencia y fortaleza de profetas; por eso te rogamos:
Señor Jesús, tú ves qué crueles somos a veces. Que la amabilidad y la compasión de las buenas personas con las que convivimos nos faciliten tener también nosotros corazones afectuosos y comprensivos; por eso te rogamos:

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Estos dones que te ofrecemos
son humildes y sencillos:
un pedazo de pan y un sorbo de vino.
Acéptalos y danos a cambio
a tu propio Hijo Jesucristo.
Por medio del Espíritu Santo y su fuego divino,
transfórmanos, aun siendo tímidos,
en signos vivientes para todos
de tu ternura y misericordia,
de tu justicia y tu paz,
para que podamos llevar a nuestro mundo
la vida y el mensaje de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios de nuestra esperanza y de nuestro futuro:
Tu Espíritu de sabiduría y fortaleza
estaba vivo y actuante en Jesús, tu Hijo.
Derrama en nosotros también ese mismo Espíritu
para que demos hoy testimonio
de tu fidelidad y amor.
Y suscita siempre entre nosotros
hermanos inspirados por ti,
profetas como Juan el Bautista,
que nos sacudan y despierten
cuando estemos satisfechos de nosotros mismos,
y que nos inspiren a preparar el camino
para la plena venida
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Como Juan el Bautista, podemos y debiéramos mostrar a otros el camino hacia Cristo, y preparar el camino para su completa venida, solamente si nosotros mismos tomamos en serio su evangelio, si el Señor aparece visible en nosotros, con su bondad, su compasión, su amor.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Fuente: aciprensa

Jueves, 2 de febrero de 2017

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
Nota: Como ahora es Fiesta del Señor, ya no directamente de la Virgen, esta celebración del 2 de febrero reemplaza al Domingo del Tiempo Ordinario en caso de coincidir ambos el mismo día. – Si cae en días entre semana, puede suprimirse una de las dos primeras lecturas.

UNA LUZ PARA ALUMBRAR

Saludo (Ver segunda lectura)

Jesús compartió nuestra misma carne y sangre
para poder ser completamente
como los hombres, sus hermanos,
y, compasivo y digno de confianza,
para expiar por nuestros pecados.
Que este Señor, Jesús, esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante

Hemos venido hoy para celebrar juntos la Fiesta de la Presentación del Señor. Es una fiesta de alegría por la esperanza que este niño trae a la gente -jóvenes y viejos- : Aquí está el futuro, aquí está la salvación: Dios ha guardado su promesa de vida y de perdón. Pero hay también tristeza en esta fiesta: El niño causará dolor a su madre y él será rechazado aun por algunos de su misma gente, aunque viene para ser luz para todos. Que las velas encendidas en nuestra manos sean el signo de que no rechazamos a Jesús, sino que queremos seguirle como la luz de nuestra vida.

I. BENDICIÓN DE LAS CANDELAS

Roguemos para que el Señor encienda nuestros corazones con un fuego santo para seguir a Jesús, nuestra Luz.
(Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú eres la luz verdadera.
Cuando tú hablas,
la oscuridad da paso a la luz del día,
el mundo refleja tu resplandor,
y podemos vivir en la luz de tu amor.
Date a conocer a nosotros
mientras portamos en nuestras manos estas candelas,
y haz nuestros rostros resplandecientes con tu gloria.
Haznos hijos de la luz,
líbranos de la oscuridad del pecado
y llévanos a tu luz eterna
por medio de aquel que es
nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida
y la luz del mundo, Jesucristo, nuestro Señor.

(Aspersión de las candelas con agua bendita)

Procesión
¡Marchemos en paz para encontrar al Señor!

II. MISA
En la Misa con bendición de candelas, no hay acto penitencial después del canto de entrada, sino que la Misa continúa con el Gloria y la oración colecta. En otras Misas del día sin bendición de candelas, se podrá usar el siguiente acto penitencial.

Acto Penitencial
Nosotros nos hemos visto ofuscados a veces
por “luces” mundanas,
diferentes de Cristo, que es la verdadera Luz.
Le pedimos ahora al Señor que nos perdone.
(Pausa)
Señor Jesús, que tu luz nos guíe
en el camino hacia el Padre:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, irradia sobre nosotros
la luz de la verdad y de la sabiduría del Espíritu:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, que la luz de tu misericordia
reúna a todas las naciones en tu amor:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
y perdona nuestros pecados.
Que caminemos siempre en la luz de Cristo
hasta que nos lleves a la vida eterna.

Oración Colecta
Roguemos para que con Jesús, nuestra luz,
partamos resueltamente por el camino
de la auténtica renovación.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Es difícil para nosotros decir adiós
a todo lo que nos es seguro y familiar:
nuestros hábitos rutinarios, nuestra auto-complacencia,
nuestras certezas y nuestras prácticas habituales.
Nos ofrecemos ahora con Jesús, nuestro Señor,
presentado en ofrenda en el templo de Jerusalén,
y te pedimos fortaleza para seguir su luz.
Ayúdanos a aceptar, con él,
las inseguridades de la auténtica conversión,
y a llevar a todos los que nos rodean
la luz y el calor de tu Hijo.
Que éste sea el sacrificio agradable que te ofrecemos hoy juntamente con Jesucristo nuestro Señor.

Liturgia de la Palabra

Primera Lectura (Mal 3,1-4): El Salvador te Purificará
El Salvador vendrá a su templo, es decir, vivirá en medio de su pueblo, para purificar nuestros corazones. Entonces nuestras ofrendas agradarán a Dios.

Segunda Lectura (Heb 2,14-18): Jesús se Hizo como Nosotros para Ayudarnos
Jesús se hizo humano como nosotros para comprendernos, para ser uno con nosotros en nuestras pruebas y sufrimientos, para hacernos libres para Dios y para los hermanos.

Evangelio Lc (2,22-40): La Luz Ilumina a los Que la Aceptan.
Los que esperan con fe la venida de Dios le reconocerán incluso en sus humildes apariencias. Pero seguir a Cristo es con mucha frecuencia bien exigente.

Oración de los Fieles (Gracias al P. René Mouret; adaptado)
Oremos juntos a Jesús, nuestro comprensivo y fiable sumo sacerdote, que puede ayudar a todos nuestros hermanos y hermanas, y digámosle: R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.

Para que nuestro Señor acoja a los niños, aun cuando nadie se los presente, roguemos al Señor.
R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
Para que el Señor acoja a los padres, aun cuando no hayan logrado llevar a sus hijos hacia él, roguemos al Señor.
R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
Para que el Señor acepte a los ancianos (como Simeón y Ana), aun cuando no hayan reconocido todavía al Salvador y no hayan encontrado la auténtica paz, roguemos al Señor.
R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
Para que el Señor acoja a todos los hombres, aun cuando no sean conscientes de las riquezas que Cristo les ofrece y de la felicidad que ha preparado para ellos, roguemos al Señor:
R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
Para que el Señor acepte a todos los cristianos, aun cuando hayan fallado en hacer brillar su luz a todas las naciones, roguemos al Señor:
R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
Señor, acoge nuestra oración en este santo lugar, en nuestro templo, a donde tú has venido (como en Jerusalén) para encontrarnos.Muestra tu amor a todos los que acabamos de presentarte, a ti, nuestro Dios y Señor, por los siglos de los siglos.

Oración sobe las Ofrendas
Señor Dios, Padre todopoderoso y amoroso:
Tú haces brillar tu luz en nuestra oscuridad;
tú nos das a tu Hijo Jesucristo
y nos permites participar en su propia ofrenda.
Acéptanos con nuestras medias verdades
y nuestros esfuerzos borrosos para buscar tu voluntad.
Purifica nuestra fe en las pruebas de la vida.
Que nuestra ofrenda ahora sea grata a tus ojos
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Jesús fue presentado y ofrecido en el Templo de Jerusalén. Con él, y con María y José, nos ofrecemos ahora para ser, con y como Jesús, luz para nuestros hermanos y hermanas.

Introducción al Padre Nuestro
Ofrezcamos la oración de Jesús
a nuestro Padre del cielo. R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de la tiniebla del pecado
y que la luz de tu amor y tu paz
brille sobre nosotros, tu pueblo.
Purifica a tu Iglesia para que dé testimonio
de la luz del evangelio
en un mundo roto por el materialismo y la mentira,
por la miseria y la injusticia,
por los conflictos y por las guerras.
Que tu luz agradable nos empuje adelante
en alegría y esperanza,
mientras trabajamos
por la plena venida entre nosotros
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Porque tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Este es Jesucristo, el Señor,
que es la luz que vino a este nuestro mundo
para iluminar a todos los hombres.
Dichosos nosotros de participar
en esta sagrada ofrenda, la eucaristía,
y de recibirle como nuestro pan de vida.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú expresaste tu poderosa palabra: “¡Hágase la luz!”
a un mundo sumido todavía en tinieblas,
y hubo luz.
Tú nos has hablado con tu Palabra viva,
Jesucristo ente nosotros
y hay luz en nuestras mentes y corazones.
No permitas que guardemos esta luz de Jesús
escondida bajo la sombra de nuestra mediocridad,
sino que brille en nuestras palabras y en nuestras obras,
para que iluminen los pasos
de todos los hombres que buscan la verdad.
Te lo pedimos por aquél que es la luz
y la estrella que guía nuestras vidas:
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos visto hoy la luz verdadera que ilumina nuestras vidas. Ésta es la luz a la que intentamos seguir como guía de todo lo que hacemos. Porque con esta luz vemos el camino y la meta adonde nos dirigimos y adonde nos llevará. ¡Que esa luz brille sobre nosotros y en nosotros!
Y que todos la vean y la sigan.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Podemos ir en paz llevando la luz de Cristo con nosotros.

Miércoles, 1 de febrero de 2017

¿QUIÉN SE PIENSA QUE ES ÉL?

Introducción
Año I. El autor de Hebreos anima a los cristianos que tienen que huir de Jerusalén por seguir a Cristo. Sí, efectivamente, sus sufrimientos son difíciles de soportar, pero Dios les ama. Él es un Padre que corrige y prueba a sus hijos por amor, para que su fe se haga más madura a través de las dificultades y sufrimientos, que son parte de la vida y de nuestro ser cristiano. ---¿Aceptamos también nosotros esto?
Evangelio. Un hombre o una mujer como nosotros, de a pie, cuyos padres conocemos, ¿cómo se atreve, él o ella, a hablarnos palabra de Dios - si es que es palabra de Dios? Jesús, el carpintero del pueblo, a quien todo el mundo conocía, ¿cómo podría hacer milagros y de dónde sacaba ese extraño mensaje que proclamaba? --- La Iglesia, con todos sus defectos, y el sacerdote, que no es mejor que nosotros, ¿cómo se atreven a hablarnos en el nombre de Dios? --- Pero… Dios habla por medio de gente ordinaria. La palabra y el mensaje de Dios son más fuertes que los débiles mensajeros que él envía para proclamar su palabra profética. Los vecinos de Nazaret, sus paisanos, no aceptaron a Jesús. --- ¿Aceptamos nosotros a los que hablan fuerte y claro en favor de lo que es justo, verdadero y bueno?

Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro sin igual:
Tu Hijo, tu Palabra viviente,
vino a nosotros como uno de los nuestros,
formado de la misma carne y sangre.
Disponnos para acogerle siempre
y para escuchar lo que él nos diga,
aun cuando su palabra nos inquiete y nos moleste.
Y danos también valentía
para pasar esta misma palabra a otros,
para que nos libere a todos
y nos lleve a ti como pueblo tuyo querido.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

Para que la Iglesia siga escuchando a los profetas que están en medio de nosotros, ya que el Espíritu nos habla a través de ellos, roguemos al Señor.
Para que el pueblo de Dios siga escuchando la palabra que Jesús nos dirige en nuestras asambleas cristianas, tomada como palabra de Dios dirigida hoy personalmente a cada uno de nosotros, roguemos al Señor.
Para que, ante el silencio de los que no tienen voz, los cristianos como nuevo pueblo de Dios escuchen la voz del Señor que clama a voz en grito por justicia y compasión, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú nos pides aceptar con fe
tu palabra proclamada por tus mensajeros
y sobre todo por Jesucristo, tu Palabra viviente.
Haz que reconozcamos y acojamos
la humilde venida de tu Hijo
en estos signos sencillos de pan y vino.
Que su palabra y la de los profetas
arraiguen en nosotros y nos transformen
en una comunidad en la que prevalezca
el amor, la fraternidad,la justicia y el perdón
propios de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre amoroso:
Tú nos permites participar de tu fuerza y poder
por medio de Jesucristo, tu Hijo entre nosotros.
Que su palabra, que hemos escuchado hoy,
se haga verdad y realidad en nuestras vidas
y nos dé valor para proclamarla,
sin falsa vergüenza ni miedo,
a quienquiera que esté dispuesto a escucharla.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos escuchado hoy a Jesús: Que su palabra no caiga en oídos sordos. Y que no la guardemos sólo para nosotros mismos, sino que la compartamos con los demás como un reto para crear todos juntos una comunidad en la que imperen la justicia, la fraternidad y el amor.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 30 de enero de 2017

PUEBLO EN NECESIDAD

Introducción

El autor de Hebreos alaba la fe de grandes hombres y mujeres del Antiguo Testamento: Reyes y otros líderes, profetas, mártires. Aun cuando no conocían todavía a Cristo, tuvieron gran fe.
Evangelio. En su primer viaje a un país pagano, Jesús cura a un hombre poseído por el demonio. Los especialistas bíblicos aceptan generalmente el fundamento histórico de este extraño incidente, a saber, que Jesús se compadeció de un hombre enfermo y reveló su poder divino a los paganos. El resto sería un “midrash”, una especie de libre comentario, teológico-alegórico, al estilo rabínico, ya que los judíos tenían muy baja opinión de los paganos. Éstos eran esclavos de los demonios, vivían en lugares impuros de la muerte, como tumbas, y eran no mucho mejor que los cerdos. De todos modos, a Jesús las fronteras no le limitan y alcanza a esa gente más alejada, pero ellos no lo aceptan. Sólo el hombre curado muestra fe en Jesús.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Por medio de tu Hijo Jesucristo
mostraste tu amor,
sensible incluso hacia la gente más lastimosa.
Suscita también entre nosotros
hermanos que se preocupen por los demás;
y que nuestros propios gestos y palabras
reflejen siempre el amor sin fronteras
de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Por los muchos hombres y mujeres que en nuestro mundo, tantas veces cruel, están todavía sufriendo de discriminación, y son tratados como marginados, proscritos o en todas partes indeseados, roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que nunca percibamos los sentimientos de compasión como una debilidad o como algo que hay que ocultar, roguemos al Señor.
En gratitud por los dones que hemos recibido del Señor y por la bondad que los hermanos tantas veces nos han mostrado, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Te presentamos sobre el altar
este pan y este vino
para participar en la acción de gracias de tu Hijo.
Con él y por él te alabamos por tu Alianza de amor
y te pedimos con toda humildad
que recordemos siempre
que los hermanos que nos rodean
te pertenecen tanto o más que nosotros,
a causa de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos han enseñado hoy
que es mejor perdonar que castigar,
mejor ayudar que sólo proferir palabras de compasión.
Ayúdanos a tener hacia nuestro prójimo,
aun cuando no sea apreciado,
la actitud compasiva y edificante
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Al hombre curado, Jesús le dijo: “Vete a casa, a tus amigos, y diles cuánto ha hecho el Señor por ti”. También nosotros digamos a nuestros amigos cuánto ha hecho el Señor por nosotros.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Viernes, 20 de enero de 2017

JESÚS ELIGIÓ A SUS APÓSTOLES
(Año I. Heb 8,6-13; Mc 3,13-19)

Introducción
Año I. El culto y adoración del antiguo régimen de la Ley era insuficiente; por eso tenía que ser reemplazado. Había llevado al pueblo a una observancia de la ley totalmente legalística. Pero ahora llega la Nueva Alianza, el Nuevo Testamento, escrito en los corazones de los hombres, y que tiene a Cristo como mediador. Jesús le dirá a su Padre desde el fondo de su corazón: “Vine a cumplir tu voluntad”.
Evangelio. Jesús convoca a los que él quiere para trabajar con él. Los Doce, que nos recuerdan a las doce tribus de Israel, habrían de ser los líderes, sus compañeros íntimos, y habrían de ser en el futuro el fundamento y los pilares de su Iglesia, excepto Judas, el traidor. --- Hoy Jesús nos convoca a todos nosotros, indistintamente, aunque a algunos les da tareas especiales para edificar su Iglesia. Sin embargo, todos compartimos la misma misión.

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú ves con agrado que Jesús asocie a sí mismo
ayudantes especiales para llevar a cabo su misión
de realizar un nuevo mundo y una nueva humanidad.
Te damos gracias por los hombres y mujeres
que tú eliges en la historia sagrada de tu pueblo
para guiarnos, conducirnos e inspirarnos.
Nosotros también queremos colaborar hoy
hacia ese nuevo mundo, y por eso te pedimos:
Como a los Doce, haznos amigos íntimos de Jesús,
inspíranos con tu Santo Espíritu
a colaborar eficazmente con nuestros pastores,
y llévanos a tu futuro de alegría eterna.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que el Papa, sucesor de Pedro, sea nuestra roca de fe, nuestro modelo de sanación y misericordia, y, por tanto, el signo de unidad en la Iglesia, roguemos al Señor.
Para que los apóstoles de hoy, nuestros obispos, ejerzan su autoridad como un servicio humilde y sacrificado para edificar la comunidad de Jesús, roguemos al Señor.
Para que los misioneros descubran, en la gente y en el pueblo al que han sido enviados, todo lo bueno y los grandes valores que hay en sus mentes y corazones y en su cultura, para que puedan sanarlos, ennoblecerlos y perfeccionarlos en Cristo Jesús, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Pastor nuestro:
Con pan y vino celebramos en esta eucaristía
que tu pueblo es el cuerpo místico de Cristo
al que tú deseas alimentar
con su cuerpo y con su sangre.
Santifícanos y acepta nuestra ofrenda
que la unimos a la de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Con toda la Iglesia te damos gracias
por encomendarnos
la Buena Noticia de salvación de Jesús
y por fortalecernos con su cuerpo, pan de vida.
Que todo el Pueblo de Dios,
al que has llamado a la vida,
difunda la Buena Noticia, el Evangelio de Jesús,
y te dé toda alabanza y gloria
por todo el amor que tú nos has mostrado,
en Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Cuando vivió entre nosotros, Jesús eligió a los doce apóstoles. A través de la historia continuó eligiendo a muchos para llevar a cabo su trabajo y misión. Su misión debe continuar. Por eso él sigue llamando hoy a muchos, para sean nuestros líderes y guías. Que ojalá sepamos nosotros colaborar eficazmente con ellos para edificar la Iglesia, con la bendición del Señor.
Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

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