Liturgía

Jueves, 19 de enero de 2017

JESUCRISTO, MEDIADOR, SANADOR
(Año I. Heb 7,25 – 8,6; Mc 3,7-12)
Introducción
Año I. Jesucristo es el mediador, perfecto, único, que se entregó a sí mismo de una vez para siempre. Todos los que creen en él tienen acceso a Dios por medio de él. Él intercede por nosotros. Ése es ahora su ministerio.
Evangelio. En el evangelio, Marcos nos da un resumen del ministerio de Jesús en Galilea. En el evangelio de ayer oímos cómo los fariseos no querían ver, estaban ciegos para él y cómo le atacaban en materia legal; la muchedumbre se congrega en torno a él a causa de su poder curativo; no tanto para convertirse. Los demonios conocen quién es Jesús, pero, naturalmente, no creen en él. --- Aquí nos encontramos con diferentes actitudes, pero no con la fe auténtica, todavía. Por eso quizás Marcos impone silencio a los malos espíritus. --- Ofrezcamos esta eucaristía junto con Cristo, nuestro único Salvador y Mediador, que intercede siempre por nosotros.

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Por medio de tu Hijo Jesucristo,
tú trajiste salud y salvación a tu pueblo
y viniste para unirnos a ti
en una alianza eterna de amor.
Te pedimos que no sólo admiremos su poder salvador,
sino que le aceptemos en fe como a nuestro hermano,
tu Hijo, nuestro Señor y Salvador.
Que él sea quien dé fundamento y sentido a nuestras vidas
y nos llene con su Santo Espíritu,
para que podamos edificar entre nosotros
tu , por medio de una comunidad
viva de fe, esperanza y amor.
Te lo pedimos por medio del mismo Jesucristo
nuestro Señor.

Intenciones
Para que muchos puedan encontrar hoy a Jesús, le acojan en su , y crean profundamente en él, roguemos al Señor.
Para que Jesús toque los corazones de muchos hombres y mujeres y los cure de su pecado y egoísmo, roguemos al Señor.
Para que todas las iglesias que reivindican a Cristo como su cabeza encuentren un día en él la unidad, aunque la ruta sea larga y difícil, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Te ofrecemos ahora el sacrificio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
y nuestro único mediador.
Que él interceda por nosotros, tu pueblo,
y nos vincule para siempre a ti
en una alianza de eterna amistad y fidelidad,
para que nosotros te pertenezcamos
como el pueblo que tú has salvado
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía
tu Hijo Jesús te ha presentado nuestras oraciones,
nuestras buenas intenciones,
y también nuestras debilidades y nuestra fe vacilante.
Sin embargo, estamos seguros
de que tú nos aceptas
a causa del mismo Jesús,
nuestro único sacerdote y mediador.
Haz que crezcan nuestra fe y nuestro amor,
para que tu Hijo Jesús sea realmente
el Señor de nuestras vidas,
tu presencia salvadora entre tu pueblo,
y nosotros seamos tu pueblo fiel,
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición:
Hermanos: Muchos han oído acerca de Jesús y de su mensaje. Y sin embargo, algunos no creen. Nuestra conducta cristiana, la forma como vivimos el evangelio, debería confirmar nuestra fe, aun teniendo en cuenta que la fe es un don gratuito, una gracia de Dios.
Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Tomado: ciudadredonda

Miércoles, 18 de enero de 2017

HACIENDO EL BIEN EN EL DÍA DEL SEÑOR
(Año I. Heb 7,1-3.15-17; Mc 3,1-6)

Introducción
Año I. La Carta a los Hebreos nos da un ejemplo de argumentación, que compara la ausencia de datos del origen de Melquisedec con el origen divino de Jesús. El sacerdote Melquisedec aparece como venido de ninguna parte, sin ninguna genealogía mencionada, sea levítica o humana. Así mismo, Jesús tampoco tiene genealogía, ni humana ni levítica; él es eterno.
Evangelio. Algunas veces reducimos nuestra religión a un asunto de leyes casuísticas: ¿Se permite trabajar en domingo? ¿Cuándo llega a ser pecado mortal, si llego tarde a la Misa? ¿Cometo pecado si no alzo mis manos al rezar el Padre Nuestro? A veces nos comportamos como niños inmaduros. Dios quiere que crezcamos en nuestra fe. ¿Dónde queda la Buena Noticia de Jesús? ¿En qué consiste nuestro amor al Señor y a los hermanos?

Oración Colecta
Oh Dios, santo y amable:
Nos has elegido para construir
y ser parte de tu reino de paz y de amor ya maduro.
Pero tenemos que reconocer con vergüenza
que todavía nos queda mucho espacio para crecer.
Padre: Haz nuestro amor más rico, cálido y sensible:
completa el trabajo que has comenzado en nosotros
para que tengamos un lugar permanente en tu corazón
y reflejemos la bondad madura y curativa
de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que se otorgue a las personas el tiempo necesario para descansar y para recuperarse de la presión y tensión de su trabajo, y también para que se les dé oportunidad para rendir culto a Dios y ayudar al prójimo, roguemos al Señor.
Para que los fieles que van a Misa los domingos vivan también durante los días de la semana conforme al evangelio, roguemos al Señor.
Para que la celebración de la eucaristía, los domingos, sea para todas las comunidades cristianas una fuente de gran alegría, al encontrarnos profundamente con el Señor y al recibir la fuerza para seguirle por sus caminos, los caminos del evangelio, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, que nos sanas de nuestras miserias:
Tú pones la mesa de tu Hijo
no solamente para un grupito selecto de seguidores,
sino para todos: para los enfermos y para los que sufren,
para los débiles y los que viven en forzosa soledad.
Que en todas nuestras comunidades
asimilemos y hagamos nuestros
los sentimientos de Jesús:
su amor sin límites, su bondadosa aceptación de la gente,
su espíritu abierto para compartir y para curar.
Enséñanos a preparar la mesa de nosotros mismos
para que otros la compartan,
como hizo Jesús, Hijo tuyo y hermano nuestro,
que vive contigo, y permanece con nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro,
que nos ofreces curación y salvación:
Te damos gracias por convocarnos
alrededor de la mesa de tu Hijo
en esta celebración eucarística.
Que la comunidad cristiana
sea para todos, cristianos o no cristianos,
lo que tú eres para todos nosotros:
amor que salva, y paz que sana;
alegría compartida
y don sorprendentemente generoso,
don dado libremente y nunca lamentado.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición:
Hermanos: “¿Cuándo me visitaron ustedes?” –nos preguntará el Señor. ¡Quizás el mejor día para visitar a nuestro hermano Jesús en los enfermos sea el domingo, el Día del Señor! Llevemos con frecuencia la presencia sanadora del Señor a los hermanos.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 16 de enero de 2017

LO VIEJO Y LO NUEVO
(Año I. Heb 5,1-10; Mc 2,18-22)

Introducción
Año I. Este pasaje muy conocido de los Hebreos evoca el lugar central de la pasión y glorificación de Cristo en nuestra fe. Los sacerdotes judíos tenían que ofrecer primeramente sacrificios por sus propios pecados. Cristo reemplazó el “No serviré” de Lucifer, con el servicio de obediencia a la voluntad del Padre.
Evangelio. Sabemos por experiencia que todo cambio supone siempre un problema para nosotros. Todo cambio nos llama a salir de la seguridad de nuestros bien engranados hábitos y de nuestras certezas, y nos fuerza a marchar por caminos no familiares ni conocidos. Por eso, como algo natural, nos resistimos al cambio. --- Pero es una ley inherente del Cristianismo estar siempre abiertos a la renovación y a la conversión. La dificultad está en que lo viejo y lo nuevo se muestran normalmente intolerantes el uno con el otro.

Oración Colecta
Oh Dios, inmutable pero siempre nuevo:
Tú quieres que seamos
tu pueblo peregrino en marcha
en pos de Jesús, tu Hijo,
hacia un nuevo futuro de justicia y amor.
No permitas que nos quedemos como anestesiados,
contentos y satisfechos con nuestros viejos hábitos
y con nuestros modos rutinarios y haraganes.
Ayúdanos a aceptar el dolor
de tener que dejar atrás lo familiar y conocido;
y ábrenos al reto del evangelio,
para llegar a ser más semejantes a tu Hijo
que va guiando nuestros pasos vacilantes,
Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Por la Iglesia, para que tanto el pueblo de Dios como sus líderes sigan los impulsos del Espíritu creador para hablar a la gente de hoy, en un lenguaje moderno, el mensaje siempre nuevo del evangelio de Jesucristo, roguemos al Señor.
Por los artistas, poetas e inventores, para que nos revelen el esplendor de la creación y las riquezas de la vida más allá de la aparente rutina y monotonía de nuestra existencia, roguemos al Señor.
Por nuestras comunidades cristianas, para que no tengamos miedo al cambio auténtico, y consigamos de Cristo el valor para comenzar -con nuestra propia conversión-, la renovación del mundo y de la Iglesia, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Con este pan y este vino que ahora te ofrecemos
celebramos la alianza que tú renuevas con nosotros
por la sangre de Jesucristo.
Haznos de verdad tu nuevo pueblo fiel
vinculado a ti en una unión eterna de amor.
Renueva nuestros corazones;
transfórmanos en tu nuevo vino
de esperanza y alegría,
para que podamos reconstruir esta nuestra tierra de hoy
y caminar hacia adelante con tu Hijo Jesucristo
hacia unos nuevos cielos, donde tú serás nuestro Dios,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios de esperanza:
Tú nos has dado a Jesús tu Hijo
como compañero de camino
para ayudarnos a entender
las cosas viejas y familiares
con un corazón nuevo y joven,
y para renovarnos a nosotros mismos
y así transformar el mundo.
Que él nos siga estimulando
cuando tratamos de transigir y no cambiar,
simplemente metiendo petachos a lo viejo, aquí y allá,
Que él también refrene nuestra impaciencia
cuando intentamos acelerar a la gente
más allá de su capacidad de cambio y crecimiento.
Llévanos siempre hacia delante
por medio de nuestro guía en quien plenamente confiamos,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Sí, no es fácil realizar cambios, ni para nosotros, ni para la Iglesia ni para el mundo. Pero la vida es crecimiento. Tenemos que ir creciendo hasta la talla y estatura de Cristo. Tenemos que llegar a ser cristianos maduros en comunidades también maduras, con la bendición del Señor.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

Fuente:ciudadredonda

Jueves, 29 de diciembre de 2016

UNA LUZ PARA TODAS LAS NACIONES
(1 Jn 2,3-11; Lk 2.22-35)

Introducción
Dios viene a su pueblo como de incógnito, como un niño llevado en los brazos de su madre. Simeón, el anciano en el templo, tomó a Jesús en sus brazos y reconoció a este niño como al Salvador esperado por los judíos en el Antiguo Testamento, pero, al mismo tiempo también, como la salvación para todos los pueblos y todos los hombres. En Jesús el viejo Israel puede desvanecerse en paz. Este niño iba a ser gloria de Israel, sí, pero también luz de todos y cada uno de los paganos. Viene a nosotros ahora no solamente a ser la luz para nosotros, los cristianos. Él no nos pertenece a nosotros en exclusiva, sino que es de y para todos los hombres sin excepción. San Juan nos dice cómo reflejar la luz de Cristo: Todos los que aman a su prójimo están viviendo en la luz.

Oración Colecta
Oh Dios, Padre de la luz:
El anciano Simeón reconoció a tu Hijo
como la luz que debería iluminar a todos.
Danos a nosotros también la gracia
de saber reconocer a Jesús,
cuando venga a nosotros en forma humilde,
en la persona y forma de niños,
de ancianos o de pequeños y pobres.
Que sepamos recibirle también
como luz, no sólo sobre nuestras vidas personales,
sino también como aurora luminosa
para todas las naciones,
pues tú eres el Padre de todos
y Jesús nos pertenece a todos
como nuestro Señor y Salvador,
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por todos los padres que llevan a sus niños a la iglesia para bautizarlos, para que Dios los bendiga a ellos y a sus hijos, roguemos al Señor.
Por todos los padres que sufren cuando sus hijos les causan pena y dolor, para que sigan confiando en el Señor y teniendo la fortaleza necesaria, roguemos al Señor.
Por todos los pueblos que comienzan a conocer a Jesucristo, para que le acepten como su alegría y vida, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre amoroso:
Un humilde pedazo de pan y un poco de vino
son suficientes
para facilitar el que Jesús venga a nosotros.
Aviva estos sencillos dones con tu Espíritu,
para que podamos acoger entre nosotros
a Jesús, que ilumina todas las naciones
con su alegría y con el luminoso amanecer
de la verdadera justicia y del profundo compromiso
de cariñoso servicio, y también con sentido de compasión
y generosidad sin límites.
Todo esto te lo pedimos
por el mismo Jesucristo
Salvador de todos, nuestro Señor..

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Señor de luz:
Nos hemos sentado a la mesa festiva
de quien vino a unir todos los hombres y a todos los pueblos,
cercanos y lejanos, como hermanos
que pueden amarse y aceptarse los unos a los otros,
a pesar de todas sus diferencias
de raza y cultura, de nivel social y personalidad.
Haznos creer que esto es posible
solamente por medio de quien se hizo uno de nosotros
y entregó su vida por todos,
Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Que el Espíritu Santo permanezca también en nosotros como en el anciano Simeón, para que sepamos reconocer y aceptar a Jesús como nuestro Señor y como Salvador de todos, y como luz que ilumina las vidas de todos.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Miércoles, 21 de diciembre de 2016

LA ALEGRÍA DEL ENCUENTRO
(Cant 2,8-14 ó Sof 3,14-18a; Lc 1,39-45)

Introducción
Pocas cosas -si es que hay alguna- son más lindas, tanto a nivel humano como divino, que el encuentro entre personas. Un encuentro supone una gran alegría y una gracia incomparable. La Primera Lectura (del libro El Cantar de los Cantares) habla del encuentro entre un joven pretendiente y la joven que él ama. Ésta es probablemente una imagen simbólica del amor entre Dios e Israel.

En el evangelio, Isabel encuentra a María; incluso el nonato Juan el Bautista encuentra al Salvador, con su madre. Más profundos que los encuentros entre gente ocupada en asuntos de negocios, ciencia, política, o gente en sus ocupaciones y trabajos, son la comprensión, el amor y el compartir en unos encuentros realmente humanos. Éste es el tipo de encuentros que nos espera con el Señor en Navidad y en esta eucaristía. Los encuentros son aún más profundos cuando Dios es compañero y parte en el mismo encuentro.

Oración Colecta
Oh Dios, cercano y amigo:
Nosotros tendemos a perdernos
en el ajetreo y en la barahúnda del día,
en nuestro trabajo y en nuestros nimios afanes.
Danos frescura de corazón
para buscar las cosas que son realmente importantes,
ésas que hacen nuestra vida profundamente humana;
y al mismo tiempo ábrenos
a tu mundo, a tu visión y a tus valores.
Haz que anhelemos encontrarte con alegría,
para que descubramos de nuevo el valor incomparable
de la entrega gratuita, del respeto al otro,
del amor espontáneo y olvidadizo de sí mismo,
por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Para que la venida más íntima de Cristo a nosotros nos llene de gratitud y alegría, roguemos al Señor.
Para que Dios nos otorgue el don de tener muchos y buenos amigos, roguemos al Señor.
Para que aprendamos a apreciar a la gente y a regocijarnos en sus dones y talentos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de amor:
En esta eucaristía nos encuentras de nuevo
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Que en estos signos de pan y vino
le encontremos realmente a él, de modo íntimo,
de persona a persona.
Que encienda nuestros corazones con su Espíritu
para que sepamos renunciar a nuestras seguridades humanas
y nos atrevamos, con él,
a llegar a ser su pueblo y su mundo
en el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Hemos encontrado a tu Hijo
en su palabra y en su cuerpo eucarístico.
Que él vaya con nosotros ahora
a proclamar, por nuestro medio,
tu palabra de ánimo y de perenne esperanza,
y que él nos transforme
en su cuerpo visible para el mundo,
para que cada encuentro con nuestros hermanos
se convierta, de ahora en adelante,
en bendición, gracia y alegría,
y en entrega generosa a ti
y a todos los hermanos,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: La venida de Cristo en Belén trajo alegría al mundo. Con él hay esperanza. ¡No hay ya más espacio para el miedo y la tristeza! ¡Incluso la cruz puede llevarnos a la alegría! Que el Señor nos haga su pueblo, contento y alegre.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Fuente: ciudadredonda

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