Beata María de Santa Cecilia Romana (Dina Bélanger)

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«Joven pianista, primera canadiense en ser beatificada. Es una mística de nuestro tiempo, modelo para quien se proponga alcanzar la perfección. En su corta vida encarnó admirablemente su anhelo de amar y dejar hacer a Jesús y a María»

En Sillery, en la provincia de Quebec, en Canadá, beata María de Santa Cecilia Romana (Dina) Bélanger, virgen de la Congregación de Religiosas de Jesús-María, que, entregada y confiando sólo en el Señor, durante no pocos años soportó una grave enfermedad († 1929).

Fecha de beatificación: 20 de marzo de 1993 por S.S. Juan Pablo II

(ZENIT – Madrid).– Dina Bélanger, la hermosa joven canadiense que tuvo la fama al alcance de la mano por sus excepcionales dotes musicales, no hallaba en el santoral una mujer canonizada que llevase su nombre, pero ella se propuso cubrir ese vacío con su propia entrega: sería santa. Así lo confió a su educadora cuando constató que buscaba en vano otra Dina. Para ello no tenía más que «amar y dejar hacer a Jesús y a María». Apenas tuvo 33 años de plazo para amasar las virtudes, pero fueron más que suficientes.
Nació en Québec, Canadá, el 30 de abril de 1897. Hubiera sido la primogénita de Olivier y Seraphia, pero un varón nacido con posterioridad murió pocos meses después de nacer, por lo cual fue la única hija del matrimonio. En este hogar acomodado recibió una exquisita educación seguida atentamente por sus padres. Velaron para que ciertos rasgos de su apasionado y temperamental carácter, apreciados cuando aún era una niña, no le ganaran la batalla. Y ciertamente los templó a tiempo, poniendo todo de su parte. Eso hizo de ella una persona entrañable, dócil, humilde y obediente. Tanto Olivier como Seraphia le transmitieron, junto a la fe, excepcionales cualidades como la responsabilidad, el orden, el sentido del trabajo, la discreción, la piedad, la constancia, la abnegación y otros valores que también detectaron profesoras y alumnas.

Desde los seis años estudiaba en el colegio de las religiosas de Nuestra Señora y allí recibió la primera comunión. Entonces la experiencias místicas, que iban a marcar su vida, se hallaban en el umbral de la misma. Como previamente había entrañado a Dios en su corazón, lo aguardaba como algo natural y así tomó el Cuerpo de Cristo: «Mi felicidad era inmensa. Jesús era mío y yo era suya. Esta unión íntima causó en mi alma, entre otras gracias: el hambre de su Cuerpo y de su Sangre, que ha ido creciendo con las comuniones siguientes».

En 1905 inició los estudios de piano. Las altas calificaciones que obtenía, el dominio instrumental y su capacidad para ejecutar con maestría las piezas le auguraban un futuro profesional espléndido. Las inagotables ansias de perfección marcaban sus jornadas. Durante varias veces al día suplicaba esa gracia. En el centro de su vida: la Eucaristía y María. En 1910 se vinculó a las Hijas de María y algo más tarde se consagró a la Virgen. Completó esa ofrenda dándose por completo a Dios, llevada de la «sed de entregarse a su amor». Era parte de un intenso programa que le fue conduciendo firmemente a la unión divina. Cómo sería que a sus 14 años pudo decir con propiedad: «Jesús y yo ya no son dos, somos uno. Sólo Jesús hace uso de mis facultades, de mis sentidos, mis miembros. Él es quien piensa, actúa, ora, busca, habla, camina, escribe, enseña, en una palabra, es Él quien vive …». Según confió ella misma, Cristo la denominaba: «mi pequeño yo».

El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 hizo que crecieran sus ansias de martirio: «Como he oído hablar de esta donación, conocido como el ofrecimiento heroico, inmediatamente me ofrecí, me abandoné por completo a la voluntad de Jesús, ya que soy su víctima». Dos años más tarde la enviaron a completar estudios de piano, armonía y composición musical al conservatorio de Nueva York. Se alojó en el selecto pensionado Our Lady of Peace, de la calle 14, propiedad de las religiosas de Jesús y María. Allí coincidió con pianistas consumadas como la chilena Rosita Renard. Hasta 1918 estudió en un formidable piano Steinway, piano que en 1990 se enviaría a Sillery por haber sido utilizado por ella ya que el instrumental existente en el convento había sido pasto de las llamas en el incendio que sufrió el convento en 1983. Todo ese tiempo siempre vinculada a Cristo puso mucho cuidado en no envanecerse y sostener firmemente la vocación al amor que latía en su corazón.

Regresó con sus padres en 1918, y en 1921 ingresó en el noviciado que estas religiosas de Jesús y María tenían en Sillery. Se acrecentaba su ardiente anhelo de vivir unida a Dios con una perfecta oración continua y para ello en su itinerario espiritual, a sus habituales ayunos, renuncias y mortificaciones añadía la meditación de las llagas de Cristo. «La práctica de la unión con mi Dios seguía siendo el objeto de mi examen particular. Añadí que quería actuar por amor; sólo por Jesús». La superiora advirtió que se hallaba frente a un alma singular, y le indicó: «Usted debe escribir su vida, mi querida hermana». Aunque Cristo en una locución le dijo que haría mucho bien con sus escritos, ella ignoraba que éstos no eran más que el compendio de su vida, aunque fue autora de otros textos y poesías. Esta petición exigió por su parte un notable esfuerzo. Le contrariaba profundamente hablar en primera persona, viéndose obligada a escribir repetidamente el pronombre «yo». Reconoció que era lo que más le había costado en la vida. Por fortuna obedeció, y gracias a ello se conservan las profundas huellas que el amor de Dios iba trazando en su espíritu. En la redacción se percibe alegría y esperanza, una confianza y fe inalterables. Al profesar en 1923 tomó el nombre de Cecilia, por su vínculo con la música. Fue profesora de esta disciplina en el colegio.

Un día en medio de su «noche oscura» percibió sobrenaturalmente que Cristo se llevaba su corazón, quedándose Él en su lugar. Y en otra ocasión volvió con esta víscera purificándola con tanto amor que quedó abrasado en él; ella misma pudo soplar las cenizas, signo de la ruptura completa con su pasado. Después, volvió a ocupar su espacio en el pecho. Cuando Cristo le hizo entender que moriría el 15 de agosto de 1924 aludía a una muerte mística, no física. Ésta llegó el 4 de septiembre de 1929 tras una tuberculosis que le produjo incontables sufrimientos. Había dicho: «En el cielo yo seré mendiga de amor, esa es mi misión y la comienzo inmediatamente, daré la alegría». Juan Pablo II la beatificó el 20 de marzo de 1993.

Beato Pedro Sánchez Barba, Sacerdote Mártir

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«En diversos lugares de Murcia, España, Beato Antonio (en el siglo Miguel Faúndez López), sacerdote profeso de la Orden de los Hermanos Menores y tres compañeros, asesinados por odio a la fe (†1936)»

Fecha de Beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Nació en Llano de Brujas el 1 de Julio de 1895, segundo de siete hermanos. Sus padres José y Encarnación educaron a sus hijos en la piedad y vida cristiana dando ejemplo de Amor a Dios y al prójimo. Bautizado el día 2, Visitación de la Virgen, en la Iglesia de Nuestra Señora de Las Lágrimas. Confirmado por el Sr. Obispo de Cartagena Tomás Bryan y Livermore.

Estudió en el Seminario de Murcia, ordenado sacerdote el 14 de Junio de 1919 fue nombrado Administrador del Seminario San José, de "La Verdad" y Consiliario de la Confederación Católica Agraria, fundada en Murcia secundando los deseos de la Iglesia en el campo social.

Ecónomo de San Bartolomé desde el año 1931. Su celo sacerdotal por la instrucción religiosa de sus feligreses le llevó a cuidar la homilía y los Círculos de Estudio con jóvenes siendo su Parroquia de las primeras donde se implantó y organizó la incipiente Acción Católica.

Socorría a los pobres al igual que procuraba que las mujeres de mala vida volvieran a la honradez y vida cristiana. Muy penitente de seminarista y de sacerdote usaba cilicios para mortificar su cuerpo. Sacerdote de gran vida interior, en unos Ejercicios Espirituales, pidió a Dios la gracia del martirio. Llevado de este anhelo de perfección, ingresó muy joven en la Tercera Orden de San Francisco, cuyo cordón llevaba siempre ceñido interiormente a la cintura. Pulcro y cuidadoso de presentarse de un modo decoroso y digno del sacerdote.

Cuando fueron a incendiar el edificio de "La Verdad", se mostró fiel a su deber no queriendo abandonar su puesto. Al ser quemada la puerta de San Lorenzo, temió por la de San Bartolomé y se quedó en vela toda la noche con algunos jóvenes de Acción Católica. Decía: "Lo que sea de la Iglesia será de mi".

La noche del 3 al 4 de Septiembre, hombres armados fueron a casa de sus padres, en Llano de Brujas y, habiéndose llevado previamente a dos de sus hermanos,-José y Fulgencio-, volvieron por él. Al proponerle que renegara de su condición de sacerdote dijo: "Eso jamás. Mi Fe y mi vocación valen más que mi vida". Entre blasfemias e injurias le llevaron a la muerte según la orden dada de matarle a él y al religioso franciscano Fray Buenaventura Muñoz Martínez O.F.M. Soltaron a José pero a Fulgencio no.

Instigados a que dijeran que eran fascistas, D. Pedro contestó: "Nosotros de fascistas nada; a mí si me queréis matar como sacerdote… pero a este hermano mío os pido que lo dejéis para que cuide de mi madre anciana, que necesita de él". Dispararon contra los tres pero Fulgencio no murió siendo testigo de excepción de todo lo que aconteció.

A D. Pedro lo mataron por ser sacerdote. Aceptó la muerte como un testimonio de amor a Cristo y de perseverancia en su fe como lo había pedido en los Ejercicios Espirituales. Había dicho a sus amigos: "Buscar yo la muerte no; pero si nos la dan, ¡Qué mejor dicha!"

Este grupo de mártires está integrado por:

1. ANTONIO (MIGUEL FAÚNDEZ LÓPEZ), sacerdote profeso, Orden Frailes Menores
nacimiento: 23 Julio 1907, en La Hiniesta, Zamora (España)
martirio: 19 Septiembre 1936 en Bullas, Murcia (España)

2. BUENAVENTURA (BALTASAR MARIANO MUÑOZ MARTÍNEZ), clérigo profeso, Orden Frailes Menores
nacimiento: 7 Diciembre 1912 en Santa Cruz, Murcia (España)
martirio: 4 Septiembre 1936 en Cuello de Tinaja, Murcia (España)

3. PEDRO SÁNCHEZ BARBA, sacerdote diocesano y terciario franciscano
nacimiento: 1 Junio 1895 en Llano de Brujas, Murcia (España)
martirio: 4 Septiembre 1936 en Cuelo de Tinaja, Murcia (España)

4. FULGENCIO MARTÍNEZ GARCÍA, sacerdote diocesano y terciario franciscano
nacimiento: 14 Agosto 1911 en Ribera de Molina, Murcia (España)
martirio: 4 Octubre de 1936 en Espinardo, Murcia (España)

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