BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA PASTORAL VOCACIONAL DE LA DIÓCESIS DE VALLEDUPAR

El 10 de diciembre de 1977 toma posesión el nuevo Obispo de Valledupar, Monseñor José Agustín Valbuena. Una de las prioridades pastorales de Monseñor José Agustín Valbuena, fue la de organizar la Pastoral Vocacional que ocupó gran parte de su tiempo y esfuerzo y a la que le dio un impulso decisivo para su consolidación. El solía decir que “el trabajo vocacional depende del número de sacerdotes y de la santidad de los mismos” y también: “Hay que trabajar por las vocaciones, hay que descubrir vocaciones nativas, porque yo creo en los costeños”.
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A la llegada de Monseñor José Agustín Valbuena el encargado de la Pastoral vocacional era el Padre José Manuel Castañeda, quien le tocó abrir camino para que la pastoral vocacional fuera tomando forma poco a poco. En 1978 Monseñor José Agustín Valbuena nombra como Promotor vocacional al capuchino José Cabrera, que tenía cierta experiencia en el proceso de acompañamiento vocacional con los jóvenes. En ese entonces el número de jóvenes que daban respuesta a la llamada era de uno a dos. En el año 1979, se ordenó el padre José Bolívar y éste se vinculó al trabajo del padre José Cabrera.

Movido por el entusiasmo y la necesidad de formar y organizar la Pastoral Vocacional, Monseñor Valbuena, envió al Pbro. José Bolívar a la ciudad de Bogotá, a un encuentro organizado por la conferencia episcopal, donde se planteó la realidad de los seminarios y las pastorales vocacionales en todas las diócesis de Colombia. De aquí surge un interrogante ¿cómo ayudar a descubrir las vocaciones a la vida sacerdotal? Y como respuesta a este interrogante la Diócesis toma la iniciativa de buscar directamente ella misma a los jóvenes.

Trabajo de la Diócesis con los jóvenes

Para iniciar el trabajo, se organizó un grupo con religiosas, sacerdotes y laicos. Dos hermanas del colegio de la sagrada familia, los presbíteros José Bolívar, Albeiro Bedoya, José Cabrera, y laicos como Manuel Meza Bornachera y José Luis Pitre. También se vincularon otros sacerdotes como Rafael Daza y Agustín Sánchez.

Monseñor José Agustín Valbuena, tomó la iniciativa de enviar a este primer grupo a los colegios para buscar a los jóvenes. Comenzaron visitando a los estudiantes de los grados noveno, décimo, y undécimo. Dando origen así al trabajo de promoción vocacional.

La incipiente pastoral vocacional que se adelantaba en la Diócesis se desarrollaba de la siguiente manera: una promoción vocacional, un seguimiento vocacional para los jóvenes que surgieran de dicha promoción, convivencias vocacionales orientadas bajo una temática específica y por último se hacía todo lo correspondiente a un proceso de admisión para los jóvenes que deseaban la formación sacerdotal.

a. Promoción vocacional

Este equipo de trabajo iniciaba visitando los colegios de toda la diócesis, especialmente los más grandes. Al llegar a los cursos le repartían una carta a los jóvenes y un volante que contenía frases dirigidas a la vocación sacerdotal y a la vida religiosa; hacían una breve experiencia personal de la actuación de Dios en sus vidas. Algunos estudiantes se inscribían en una ficha diseñada para este fin y luego eran invitados a una convivencia.

b. Seguimiento Vocacional

Después de realizar la visita a los colegios, organizaban los datos, estableciendo estadísticas por colegios y municipios. Se encargaban de este trabajo los presbíteros José Bolívar y Albeiro Bedoya. Una vez realizado este trabajo se les daba la lista a los párrocos de los jóvenes que habían dado una respuesta positiva al seguimiento vocacional, de igual manera recibía la lista el señor Obispo y los encargados de la pastoral.

Para conocer la realidad concreta del joven que quería hacer el seguimiento vocacional, los encargados se comunicaban con los párrocos y algunas veces visitaban a los jóvenes en sus parroquias los cuales pertenecían a los grupos juveniles. No tenían ningún material que les ayudara en el estudio de temas, hubo un tiempo en que se trabajó con un material del discipulado. Éste consistía en formular una serie de preguntas, que eran respondidas por los jóvenes.

c. Convivencias

Las convivencias se hacían en el corregimiento de Pueblo Bello (Cesar). Tenían una duración de tres días y generalmente las hacían en los meses de Junio, Octubre y al finalizar el año escolar en Noviembre.

El desarrollo de las convivencias era de la siguiente manera: iniciaban con la oración de laudes, luego entregaban un tema para el trabajo en grupo, lo desarrollaban y terminaban con una plenaria. Recibían el almuerzo, realizaban otro tema y después, por las noches terminaban con una Eucaristía o una Celebración Penitencial. En estas convivencias además de los temas, habían momentos de alegría; “la hora de la alegría”; era el momento en que los jóvenes podían expresar sus cualidades en el canto, chistes y otras expresiones artísticas.

d. Directrices temáticas

Las principales directrices temáticas tomadas para mostrar la vocación sacerdotal, eran temas orientados a la formación antropológica del hombre, a la necesidad de la Iglesia y la vocación desde la Sagrada Escritura.

e. Proceso de admisión

Al final del año, generalmente en Diciembre, los jóvenes que deseaban entrar al seminario realizaban una entrevista con el señor Obispo. Los que eran admitidos por el Obispo, recibían la visita en sus casas de los responsables de la Pastoral Vocacional para conocer su realidad, el apoyo económico y la motivación que le brindaba su familia para seguir esta vocación. Durante el año de 1979 se organizaron dos o tres encuentros con los padres de familia de los jóvenes que deseaban entrar al seminario.

De esta manera se llevaba la Pastoral Vocacional en este período.

En 1980 el Señor Obispo Mons. José Agustín Valbuena nombra como promotor vocacional al Padre Pablo Salas entonces seminarista del Seminario de Bucaramanga y hoy Obispo del Espinal (Tolima). El Padre Pablo toma como referencia el trabajo que el Padre José Bolivar venía realizando y poco a poco lo va reestructurando hasta consolidar un proceso que dio y que aún hoy da muchos frutos.

Con Monseñor Oscar José Vélez Isaza como nuevo Obispo de la Diócesis de Valledupar la pastoral Vocacional sigue su curso y pide a los promotores vocacionales el P. Jesus Torres (del 2004-2005) y el P. Miguel Ávila (2007-2009) una revisión de los métodos y de la pedagogía para adaptarla a las nuevas situaciones y que pudiera llegar no solo a los jóvenes de los colegios sino también a los procesos que ese adelantaban en la Diócesis con Jóvenes y niños o donde estos estuvieran presentes como comunidades juveniles, grupos de monaguillos, comunidades de pareja, pequeñas comunidades, infancia misionera, comunidades neocatecumenales, renovación carismática que es de donde actualmente están llegando, en su mayoría, las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada y religiosa en el campo femenino.

Con Monseñor Oscar José se inicia también un nuevo proceso Vocacional con los niños y niñas de la Diócesis llamado Seminario Menor Parroquial que tiene como fin cultivar el germen de la vocación en aquellos niños y niñas que desde edad temprana sienten que el Señor les llama a consagrar su vida enteramente a Él. Proceso que ya inicia a dar sus frutos.
Asi pues, a partir de Monseñor Oscar José Velez Isaza, en la Diócesis de Valledupar se llevan a cabo dos procesos vocacionales tanto masculino como femenino. El primero es el seguimiento vocacional que se hace con los jóvenes de 8º a 11º y bachilleres y que tiene una duración como mínimo de un año para su respectivo ingreso al seminario tanto menor como mayor. El segundo proceso es el del seminario menor parroquial que se hace con los niños y niñas y preadolescentes de ambos sexo de los grados 5º, 6º y 7º y tiene como tiempo de duración dos años y luego se vinculan al seguimiento vocacional que se hace con los jóvenes de 8º a 11º y bachilleres.

El ingreso al seminario se hace a través de una previa selección de candidatos los cuales asisten a una entrevista con el Señor Obispo Monseñor Oscar José quien ya los conoce (por las visitas que realiza a las parroquias, por los encuentros con los jóvenes, por la asistencia de estos a las celebraciones de ordenaciones, por la asistencias de los vocacionales a fechas importantes como la celebración del cumpleaños de Monseñor o el aniversario de su posesión como Obispo etc.) en donde se decide su ingreso a al Seminario. Así, Al seminario menor ingresan aquellos candidatos que han hecho el proceso vocacional completo es decir un año, como mínimo, asistiendo durante el mismo a una convivencia mensual tipo retiro de tres días y que estén cursando los grados 9º o 10º. Los de noveno cursarán el grado decimo y los de 10º cursarán el grado 11º. Vivirán en el seminario Menor y se trasladarán todos los días, desde el Seminario, a uno de los dos colegios de la Diócesis el Carmelo o el Pablo VI. Terminado su bachillerato

Los jóvenes del grado 11º y Bachilleres ingresarán al Seminario mayor a comenzar el curso de propedéutico.

Informes sobre la pastoral vocacional
Seminario Juan Pablo II de Valledupar
tels. 5838707 cel. 3157266030-3152638148
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