¿Quiénes Somos?

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Identidad

El seminario, en términos sencillos, es el lugar donde una Diócesis ofrece formación humana, comunitaria, espiritual, apostólica e intelectual a los futuros sacerdotes de la Iglesia Católica. En el caso del Seminario Juan Pablo II de la Diócesis de Valledupar, dedicado a la memoria de ese gran Papa de nuestro siglo, San Juan Pablo II, se trata de algo mucho más significativo que una simple casa de formación.


Primero porque ha sido construido ladrillo a ladrillo con el aporte generoso y lleno de amor de todos los habitantes de Valledupar y del Departamento del Cesar y parte de la Guajira. No hay vallenato que no sienta el seminario como algo suyo, algo que lo enorgullece en sus más profundos sentimientos. Además de entidades internacionales como los Católicos alemanes, la Diócesis de Aachen, las Obras Misionales Pontificias, y otras más, el seminario tiene una deuda de gratitud con empresarios y comerciantes de Valledupar, del Cesar y de la Guajira, y con las gentes humildes de los barrios, de los pueblos y de cada una de las parroquias de la región que con inmenso amor mes tras mes se privan de satisfacer gustos y hasta verdaderas necesidades con tal de contribuir a la formación de un sacerdote.
En segundo lugar el seminario por su belleza arquitectónica, por su amor a la naturaleza, y por hermosear y dar altura y promoción a la ciudad de Valledupar ha venido a ser un monumento representativo de la urbe al que constantemente vienen peregrinos de otras regiones de la Costa y hasta del Interior. Todo el que viene al Seminario se va encantado de la belleza y de la armonía entre arquitectura y naturaleza.


En tercer lugar el Seminario Juan Pablo II despliega una intensa actividad promocional de la familia y de la comunidad ya que de todas las parroquias acuden los fines de semana grupos de personas, matrimonios, jóvenes, estudiantes y muchos más a recibir formación humana y espiritual. El Seminario contribuye así a la humanización y el crecimiento de las personas y de las familias, lo que indudablemente redunda en el crecimiento de la sociedad y en el mejoramiento de su tejido humano y espiritual.


Misión
Proveer los medios que permitan, a quienes se sienten llamados, discernir, en comunión con la iglesia, acerca de la madurez humana, cristiana y vocacional, y formarse para el ministerio sacerdotal diocesano, según la imagen de Jesucristo Maestro, sacerdote y pastor que da la vida por sus ovejas, y así poder responder a los retos de la nueva evangelización en la actual realidad de la Diócesis.

Visión
El Seminario Diocesano Juan Pablo II de Valledupar pretende ser una continuación en nuestra iglesia particular, de íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús, en la que se forma un nuevo tipo de presbítero para la Nueva Evangelización, Verdadero ícono de Jesucristo, Buen Pastor, pobre, obediente y casto.

Escudo del Seminario Juan Pablo II
logo seminario• El Cristo del Cayado, es el del pastor, de San Juan Pablo II: Figura de Cristo buen pastor, obediente y casto, a cuya imagen se forman sacerdotes de este seminario. Signo de la comunión con Pedro y con toda la iglesia.
• Trasfondo del Cayado, en blanco, la Cruz de la nueva evangelización: el Seminario forma sacerdotes misioneros para la nueva evangelización. Para responder a los retos de la actual situación en América Latina.
• El fondo azul del cielo: Símbolo de la paz que trae el evangelio de los nuevos evangelizadores, del Reino de Dios que no es de este mundo, sino del cielo, recapitularlo todo en Cristo.
• La estrella sobre la Sierra de Oriente: María, estrella de la nueva evangelización, forjadora de sacerdotes a imagen de Cristo. El Oriente, símbolo de la escatología, de lo que queremos llegar a ser. Por el oriente despunta Cristo, estrella radiante que orienta nuestro camino. María estrella de la mañana, esperanza de un nuevo amanecer.
• Las dos Sierras y el Rio que corre por el Valle: Símbolo de la realidad diocesana representada aquí por los accidentes geográficos que identifican la región. La nueva evangelización brota de la cruz y nos entronca en la espiritualidad del bautismo.
• La forma ovoide del emblema: significa la universalidad de la misión. Los sacerdotes son formados en una apertura a la misión de toda la iglesia. El huevo pascual tiene para los creyentes israelitas el significado de la capacidad de sufrimiento que fortalece y templa el espíritu. Los sufrimientos de los evangelizadores, son un instrumento de la evangelización de los hombres y de la santificación de los misioneros.

 



PATRONOS DE NUESTRO SEMINARIO

juanpablo II
• San Juan Pablo II, Papa

Su nombre de pila es Karol Józef Wojtyla, nació en Wadowice (Cracovia) el 18 de Mayo de 1920. Se matriculó en 1838 en la universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro. Cuando las fuerzas de ocupación Nazi cerraron la universidad, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química para ganarse la vida y evitar que fuese deportado a Alemania.
Cuando en 1942 comenzó a sentir el llamado al sacerdocio, siguió las clases de formación en el seminario clandestino de Cracovia. Fue ordenado sacerdote el 1 de Noviembre de 1946 en manos del arzobispo Sapieha.
Después de haber doctorado en teología en Roma, vuelve a Polonia en 1948; en donde el 4 de Julio de 1958 fue nombrado obispo auxiliar de Cracovia y titular de Olmi por el Papa Pio XII. El 13 de Enero de 1964 fue nombrado arzobispo de Cracovia por el Papa Pablo VI, quien lo hizo cardenal el 26 de Junio de 1967.
Fue elegido Papa el 16 de Octubre de 1897. Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, realizando 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 164 por el interior del país. Su pontificado fue uno de los más largos de la historia durando casi 27 años en la silla de Pedro.
Falleció el 2 de Abril de 2005. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de Mayo de 2011 y el Santo Padre Francisco lo canonizó, junto con Juan XXIII el 27 de Abril del 2014.

 

• San Carlos Borromeo, Obisposan carlos borromeo
San Carlos cuyo nombre significa “hombre prudente” ha sido uno de los santos extraordinariamente activos a favor de la iglesia y del pueblo. San Carlos Borromeo, un santo que
tomó muy enserio aquella frase de Jesús: “quien quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por Mí, la ganará”. Mt 16, 25.
Murió relativamente joven porque desgastó totalmente su vida por hacer progresar la religión y por ayudar a los más necesitados. Decía: “un Obispo demasiado cuidadoso de su salud no consigue llegar a ser santo y que a todo sacerdote y a todo apóstol deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder”.
Nació en Arona (Italia) en 1538. Desde Joven dio señales de ser muy consagrado a los estudios y exacto cumplidor de sus deberes diarios. A los 21 años obtuvo el doctorado en derecho en la universidad de Milán. Un hermano de su madre, el cardenal Médicis, fue nombrado Papa con el nombre de Pío IV, y este admirado de sus cualidades nombró a Carlos como secretario de estado. Más tarde, renunció a sus riquezas, se ordenó sacerdote, y luego de obispo y se dedicó por completo a la labor de salvar almas.
San Carlos fundó 740 escuelas de catecismo con 3.000 catequistas y 40.000 alumnos, fundó además 6 seminarios para formar sacerdotes y redactó para esos institutos unos reglamentos tan sabios que muchos obispos lo copiaron para organizar ellos sus propios seminarios; y fundó la orden religiosa conocidas como los Oblatos de San Ambrosio. Fue amigo de San Pío V, San Francisco de Borjas, San Felipe Neri, San Félix de Cantalicio, San Andrés Avelino y de varios santos más.
San Carlos Borromeo murió a la edad de 46 años, el 4 de noviembre de 1584 en Milán (Italia); su cuerpo se conserva incorrupto en la cripta de la catedral de esta ciudad. En Arona su pueblo natal, le fue levantado una inmensa estatua que todavía existe. Fue canonizado oficialmente por el Papa Paulo V el 1 de Noviembre de 1610. Su fiesta se celebra el 4 de Noviembre.

DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN SACERDOTAL
El Seminario Diocesano Juan Pablo II es una comunidad humana, eclesial y diocesana en camino; promovida por el obispo, que ofrece a quienes son llamados por el Señor al servicio apostólico, la posibilidad de vivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los doce.
Para hacer realidad la respuesta personal a la llamada del Señor, es preciso hacer un proceso de formación que integre las distintas dimensiones de la formación sacerdotal: Humano afectiva, espiritual, intelectual y pastoral. Este proceso es como un movimiento progresivo, armónico, dinámico, integral y permanente hacia la madurez de la persona en el campo humano, cristiano y vocacional. Así mismo, articula las distintas dimensiones de la formación para evitar una educación fragmentada, parcial e improvisada.

 


• Dimensión Espiritual
Mediante la formación espiritual, los alumnos deben hacerse idóneos para ejercer con provecho el ministerio pastoral y deben adquirir un espíritu misionero, persuadiéndose de que el ministerio, desempeñado con fe viva y caridad, contribuye a la propia santificación: y aprendan además a cultivar aquellas virtudes que son apreciable en la convivencia humana, de manera que puedan llegar a conciliar adecuadamente los bienes humanos y los sobrenaturales.
La vida espiritual anima todos los aspectos de la formación presbiteral, de tal manera que los seminaristas aprendan a vivir en trato familiar y constante con el Padre por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo. Se trata de formar a los futuros presbíteros en una relación de amistad con Jesús: “No os llamo ya siervos, porque le siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” Jn 15, 15.

• Dimensión Intelectual
En cuanto a la formación intelectual, el seminario tendrá como punto de referencia las directrices fijadas por el Concilio Vaticano II, especialmente en los números 14 al 17 del decreto Optatam Totius, sobre la formación sacerdotal y las orientaciones de la conferencia episcopal colombiana.
Es necesario un esfuerzo de los formadores, profesores y seminaristas por mantener la prioridad de los estudios, pues, si la seria profundización intelectual de los ciclos del seminario fuera insuficiente, sería prácticamente imposible compensarla.
El estudio de la filosofía y de las ciencias humanas y la formación de un pensamiento crítico son indispensables como ayuda imprescindible para conocer al hombre, su libertad, sus relaciones con Dios, con los demás, con el mundo. En efecto, las ciencias humanas contribuyen a que el pastor sea un hombre de Dios entre los hombres; el estudio de la teología, que como ciencia, proviene de la fe y conduce a la fe, y es fundamento de la formación, y contribuye a la maduración de la fe, de la caridad y del ministerio presbiteral.

• Dimensión Humana
El seminario Diocesano Juan Pablo II pretende ser una continuación en nuestra iglesia particular, de la íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús, en la que se forma un nuevo tipo de presbítero para la nueva evangelización, verdadero icono de Jesucristo, Buen Pastor, pobre, obediente y casto.
El Hijo eterno al encarnarse asumió la naturaleza humana; viviendo como hombre entre los hombres, ofrece la más absoluta, genuina y perfecta expresión de humanidad. El seminario forma a los candidatos para que sean “iconos” de Jesucristo, y reflejen aquella perfección humana que brilla en el Hijo de Dios hecho hombre.
La formación humana favorece La madurez de la personalidad, un buen equilibrio afectivo de cara al celibato por el reino de los cielos, la formación del criterio, el crecimiento en las virtudes morales fundamentales y el desarrollo de las capacidades artísticas y prácticas del futuro sacerdote.

• Dimensión Pastoral
La dimensión pastoral de los seminaristas comprende dos niveles complementarios: el teórico y el práctico. El teórico, además de la orientación pastoral que posee toda la teología y de la materia llamada teología pastoral, incluye materias directamente relacionadas con el ejercicio pastoral. El nivel práctico supone la realización y revisión de experiencias y acciones pastorales concretas que favorecen en arraigo de los seminaristas en la comunidad local.
La formación del futuro pastor procurará el máximo esmero en su capacitación para el ministerio de la palabra, para el ministerio del culto y de la santificación, y para la guía de la comunidad cristiana. El seminarista, en cuanto futuro ministro de la comunión eclesial se ejercitará en desempeñar tal función desde un espíritu de servicio, corresponsabilidad y atención a los pobres y débiles, emigrantes, desplazados, presos y enfermos, en perfecta armonía con los laicos, preocupados por formar auténticas comunidades cristianas adultas y sin someterse a ninguna ideología o parcialidad humana. La parroquia, por su riqueza eclesial merece especial consideración entre los lugares para la experiencia pastoral.

 

Rector: Iver de la Cruz Santiago

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Vicerrector: Leonardo Fajardo 

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Directores Espirituales: 

P. Hernando Sánchez

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P. Juan Ricardo Betancur

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P. Manuel Jimenez

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Voz del Pastor

Missio

Ubicación

  • Cra 7 # 15-26, Centro, Valledupar, Cesar
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