Obispos

BIOGRAFÍA 12Vicente Roig y Villalba nació en Guadasuar, España, el 29 de agosto de 1904. Cursó estudios humanísticos en Masamagrell. Profesó en la orden capuchina el 22 de julio de 1922. Estudió filosofía y teología en Orihuela y fue ordenado Sacerdote el 17 de diciembre de 1927. Llegado a la Guajira, fue preconizado Vicario Apostólico el 15 de diciembre de 1945.
El 25 de abril de 1969, al ser erigida Valledupar en Diócesis, es designado primer Obispo residencial. Murió el 6 de abril de 1977. En plena lucidez recibió los Santos Sacramentos, solicitando expresamente comunicara al Santo Padre que ofrecía sus dolores y su vida por la iglesia. Así mismo expresó su otorgamiento de cristiano perdón para todos.
Su cadáver, expuesto a la veneración de los fieles, fue visitado día y noche interrumpidamente, en el triduo sacro. La misa de resurrección se celebró en pública plaza. Sus restos descansan en la Catedral

TRAYECTORIA DE UNA VIDA FECUNDA
José Martorell, capuchino y amigo de Mons. Vicente desde su infancia y hombre de su confianza en los años de su vida episcopal, fue además confidente, consejero y secretario. Con la sencillez de quien sabe decir cosas grandes, traza este bosquejo biográfico.
Nació en un hogar profundamente cristiano, el 29 de agosto de 1904. Sus padres se llamaban Vicente Roig, por sobrenombre “Visantet el Bo”, cariñosamente dicho en valenciano, Vicente “el bueno”, y Concepción Villalba. Su cuna de origen fue Guadasuar, un pueblo valenciano original y distinto, crecido de naranjales, aguas cristalinas y hogares de raigambre fecundo como su suelo. Desde niño vivió un ambiente de fe práctica, sirviendo al Señor como monaguillo en su parroquia de San Vicente Mártir, a quien profesó toda su vida devoción especial. En su honor escribió una obra titulada: “El invicto mártir San Vicente”, que sus paisanos la conservan como el más precioso regalo entre los legajos y revistas de la pequeña biblioteca familiar.
Hizo sus estudios humanistas en el Seminario Seráfico de los hermanos menores capuchinos de Masamagrell. Terminados los estudios hizo su entrada en la orden capuchina en el convento de ollería. Fácilmente asimiló el espíritu franciscano, dada su bondad natural y su decisión inquebrantable de servicio a Dios. Su profesión solemne la emitió en Monforte del Cid. Seguidamente se enfrascó en los estudios filosóficos y teológicos, para los que tenía dones especiales y a los que se dedicó con verdadera unción en la escuela franciscana. Orihuela y Totana fueron las ciudades testigos de su paso. En ellas se inició como aprendiz de misionero y obispo. Semanalmente acudía a impartir la catequesis a los niños de la huerta valenciana, a los que amaba apostólicamente y a quienes dedicó las primeras prédicas al ser ordenado sacerdote en diciembre de 1927.


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TRAYECTORIA DE UNA VIDA FECUNDA
Los dotes excepcionales que lo adornaban como sacerdote y el dominio natural de las relaciones humanas en el trato con campesinos y hombres de la ciudad las puso en juego en Totana, en donde se estrenó como sacerdote encargado de la ermita de San Roque, enclavada en los suburbios de la ciudad. Pero sus anhelos e ideales por los que él vibraba eran muy otros. El quería ser sacerdote y apóstol, sí, pero de onda larga. Al primer llamamiento que hicieron los superiores solicitaron personal misionero para la Guajira Sierra Nevada y Motilones, dio incondicionalmente su nombre. Y poniendo alas a sus sueños, embarcó en dura travesía hacia el desierto guajiro, en cuyo suelo calcinado encontraría la fórmula para dar rienda suelta a sus fervores de evangelizador. A caballo, en jeep, o más frecuentemente hundiendo su calzado franciscano en el suelo polvoriento, recorrió palmo a palmo las llanuras y vericuetos de los suelos vallenatos y guajiro, hasta escalar el más inaccesible bohío. No hubo rancho o caserío, por insignificante que fuera, sin ser hollado por sus pasos. Acudía con presteza a cualquier lugar donde se le llamara y no como invitado de honor, si no como Padre y Pastor. Cada visita era motivo obligado para el dialogo, y la exhortación. Fiel a su espíritu misionero estaba siempre dispuesto a dar catequesis o predicar al pueblo reunido, no importaba que fuera varias veces el mismo día. Su máximo gozo era poder proclamar la palabra de Dios. Sin prisas por cosechar éxitos ni frutos. Se conformaba con cumplir su oficio de sembrador. Otras manos cosecharían el fruto de su labor en tantas horas de siembra y de sol. Dato llamativo en su apostolado fue el ordenar un sacerdote por año para su territorio.
En el contexto de la pastoral a todos los niveles era excepcional. Frecuentemente se hacía presente en los pequeños grupos apostólicos diocesanos. El mismo era el animador en los praesidium de la Legión de María pasaba como alumno en los cursillos de cristiandad o participaba activamente en la preparación de los grupos juveniles y en las charlas de cursos prematrimoniales. En todos los grupos se hacía oír su palabra de aliento inspirando siempre confianza y amor.

TRAYECTORIA DE UNA VIDA FECUNDA
La Guajira y Valledupar se disputaban en amigable pugna a su pastor. De ambos pueblos fue artífice y constructor. El mismo fue quien maduro la desmembración eclesiástica de ambos Departamentos, señalando los limites de cada territorio. Valledupar y el Cesar, a quienes dedico más espacio como pastor, han visto crecer escuelas, colegios, casas cúrales, templos, centros misionales y mil obras de todo género al impulso de celo dinámico y emprendedor.
La diócesis se ha poblado de misioneros y religiosos que, en aunado esfuerzo, han construido con él, el edificio de una nueva iglesia: religiosas lauritas, franciscanas de maría, capuchinas, carmelitas, anas amsistas siervas de Jesús son otras tantas manos que han desparramado en el surco abierto de esta nueva iglesia la semilla del trabajo y el testimonio.
Dos obras sociales en las que se volcó con todo el entusiasmo y que han constituido para él verdadero viacrucis son el barrio villalba y los jardines de paz del Ecce Homo.
Muy frecuentemente se dice y se cree que los Obispos viven preocupados únicamente por el bienestar espiritual de su pueblo. En el caso de Mons. Vicente no reza este principio. Amó sinceramente a la Guajira por cuyo progreso material se interesó, abogando repetidamente ante el gobierno nacional en nombre de su pueblo. Las obras que dejo en marcha lo patentizan. Más tarde como Vicario Apostólico y ulteriormente como Obispo primero de Valledupar continuo su entrega por el bienestar de sus gentes, hasta el punto de crear una celotipia manifiesta con los riohacheros.
El nuevo Obispo se convirtió en el adalid más acérrimo del Departamento del Cesar. Cuando se ponía en duda la capacidad de Valledupar para ser capital de este rico departamento decía: “Hay que sacar adelante nuestro Departamento. Si conseguimos convertir a Valledupar en capital del Cesar llegara la prosperidad. Y con la colaboración de todos podremos convertir al Cesar en el Departamento piloto de la nación”. La noche en que el Senado aprobó su creación salió el primero a festejarlo a la calle.
No podría cerrar esta breve semblanza sin destacar algo que constituyó verdadera obsesión en su vida: su amor a Santa María. Hablando de ella sus palabras fluían como un torrente. Nunca se cansaba de hablar y predicar de María. La llamaba siempre “su madre”. Desde su nombramiento como Obispo de Valledupar puso énfasis especial en la construcción del templo catedralicio, antigua iglesia del Rosario, sobre cuyas ruinas ahondó los cimientos de la nueva catedral diocesana. Santa María, bajo la advocación del Rosario es la titular de la nueva iglesia catedral, declarada por Pablo VI Santuario Insigne.

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TRAYECTORIA DE UNA VIDA FECUNDA
El mismo hizo reeditar “El rosario poético de Nuestra Señora”, de Mons. Rafael Celedón. Su máximo hobby lo constituyó la colección de sellos marianos que llenaba los escasos momentos que dedicaba al descanso y a la búsqueda afanosa de cuantos le faltaban para enriquecer su colección.
Y un último aspecto de su vida, que define su corazón apostólico, fue el de ser siempre un padre para todos. Con los sacerdotes era amigo y hermano. Siempre los defendió y supo estar a su lado en las horas de alegría y en las horas de dificultad. (Casi un sacerdote, por año de su Episcopado, es una de sus mejores realizaciones. Lo mismo que su solicitud por la solución de los graves problemas económicos del clero). Con los cristianos de su grey era el padre, el pastor solícito, hecho todo para todos. La presencia masiva de pobres y ricos en su despedida fue elocuente. De labios de todos salía la misma expresión: “ha muerto el Obispo bueno”. Soy testigo de que su corazón jamás anidó una gota de hiel. A los que se le cruzaban en el camino los supo comprender hasta el último momento. Y solía decir: “A pesar de todo no es enemigo mío, estoy firmemente persuadido”. Le oí decir muchas veces expresión que la guardo como una norma para mi vida: “Prefiero ser pisoteado y maltratado antes de que salga de mi boca una palabra malsonante”.
En sus últimos años lo probó el Señor con amarguras, calumnias, sinsabores y hasta malos tratos de propios y de extraños. Con un gesto infinito de amigo y hermano supo dar a todos en pago el gesto caballeroso y cristiano del perdón y el abrazo. El tiempo se cuidará de agrandar la figura de este gran Obispo, que además de sacerdote y franciscano, supo ser el perfil perfecto de los discípulos de Cristo. Gracias, Vicente, por esta triple lección de vida que nos ha dado. Te recordaremos siempre con el apodo que heredaste de tu padre. Para nosotros serás eternamente “Vicente el Bueno”.

PENSAMIENTO Y LINEA PASTORAL
Si pudiéramos culpar a Mons. Vicente por su muerte inesperada, deberíamos atribuirla a una imprudencia, fruto de su celo pastoral. Semanas antes de su fallecimiento cabalgó a lomos de mula jornadas intensas en cumplimiento del deber de visitar a su pueblo; lo de menos era para él los 74 años que estaban a punto de caer.
En su larga trayectoria pastoral prevaleció una vocación firme de servicio a la comunidad a la que se debía. Y a ella se entregó en cuerpo y alma. Cuando pensó en la posibilidad de crear un organismo pastoral para recopilar las experiencias y documentos pastorales suyos y de sus colaboradores no vaciló en denominarla “servicio”.
“Servicio será su nombre, escribió en septiembre de 1971. Porque esta publicación pequeña, sencilla, pero llena de amor a la iglesia, no pretende sino servir.
Servir a Cristo en el compromiso de ayuda a extender su reino en este mundo por medio de su gran mandamiento de amor y caridad.
Servir a la Iglesia a la que pertenecemos en virtud del Bautismo, sacramento que ha hecho de nosotros “linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo de su adquisición, pueblo de Dios”.
Servir al Papa, el vicario de Cristo en la tierra. Su magisterio, su doctrina, sus palabras, son senderos y caminan con seguridad a la búsqueda de la verdad.
Servir al Obispo, a los presbíteros y diáconos, al pueblo santo de Dios.
“Servicio se publicará con la intención de formar, afirmar y promover una opinión pública en consonancia con el derecho natural y con las doctrinas y preceptos católicos, al mismo tiempo que divulga y desarrolla adecuadamente los acontecimientos de la diócesis.
Deseamos que en las páginas de servicio se manifiesten los deseos y aspiraciones de los presbíteros. Sus reflexiones pueden servir de base para campañas y proyectos de pastoral. Las inquietudes sacerdotales pueden ser reflejo fiel y sincero de la comunidad a la que sirven y expuestas con lealtad en este boletín serán puntos básicos en reflexión.
Al presentar a los queridos presbíteros, religiosos y laicos de la diócesis esta hoja volandera, portadora de paz, fraternidad y amor, va envuelta una súplica: dadle vida, sostenedla.

 


r2PENSAMIENTO Y LINEA PASTORAL
Enviad vuestros artículos, vuestras sugerencias, las noticias, los ecos de vuestras parroquias, las vibraciones de los movimientos apostólicos”.
Esta línea pastoral ha sido continua en su ministerio. Desde el año de su nombramiento hasta semanas antes de su desaparición, año tras año se ha hecho presente ante su comunidad con sus mensajes, documentos y cartas pastorales. A título informativo entresaco los títulos de sus escritos sin entrar a dar juicios de valor sobre ellos:
“Vence el mal con el bien”. Rom. 12, 21, junio 29, 1945.
“La familia cristiana”, febrero 26, 1946.
“Santificación de las fiestas”, febrero 6, 1949.
“Carta pastoral con motivo de importantes efemérides misionales”, mayo 31, 1955.
“La devoción al Corazón de Jesús”, marzo 1, 1957.
“Programa cristiano para cuaresma”, febrero 21, 1960.
“Vida de fe”, 11 de febrero, 1961.
“Bodas de oro del Vicariato”, septiembre 8, 1955.
“La voz del prelado en la creación del Vicariato de Valledupar”, agosto 15, 1953.
“Centenario del dogma de la inmaculada”, octubre 15, 1953.
“Aguinaldo a favor del pobre”, octubre 15, 1953.
“Carta pastoral del año mariano”, enero 15, 1954.
“Entusiasmo mariano”, abril 15, 1954.
“Bodas de oro del Vicariato”, 31 de mayo, 1935.
“Circular”, febrero 11, 1956.
“Festividad del corazón de Jesús”, mayo 1, 1957.
“Pastoral sobre los cursillos de cristiandad”, Ultreya en Roma.
La actuación pastoral de Vicente Roig era la confirmación y puesta en práctica de los documentos que publicaba. El primero en llevarlos a la práctica era él mismo.
Como un sacerdote más de la diócesis tenía asignada cada día su misa en la catedral. Ningún domingo, estando en casa, se libraba del compromiso de la misa vespertina, a la que acudía en auditorio incondicional, ávido siempre de su mensaje.


“Para Vosotros Soy El Obispo Con Vosotros Soy Un Cristiano Más”
Valledupar, a pesar de su largo historial misionero, es diócesis joven. Apenas hace un puñado de años se le dio la mayoría de edad. Sin embargo, a juzgar por los frutos y las obrasr6 surgidas en su suelo, da la impresión de una diócesis experimentada y con sabor a fervor añejo.
Desde su fundación, allá por los años de 1575, se pusieron las primeras bases de la evangelización. Han sido necesarios varios siglos de historia agitada y dura para hacer posible la realidad sociocristiana que vive hoy el departamento. Los sudores de los primeros frailes predicadores, secundado años más tarde por los hijos de San Francisco han hecho posible el panorama esperanzador que presenta en este momento esta porción de Iglesia local dotada en gran parte de clero autóctono y dinámico.
Suman un total de veintidós las parroquias que conforman el territorio diocesano, ubicadas en las siguientes localidades: Fonseca, San Juan del Cesar, El Molino, Villanueva, Urumita, La Paz, Sandiego, Codazzi, Becerril, Chiriguaná, Curumaní, Chimichagua, El paso, Caracolicito, Atanquez. Y en Valledupar: La Concepción, San José Obrero, Cristo Rey, El Carmen, La Catedral y San Francisco de Asís. Amén de la Jagua de Ibiricu y la Astrea, de reciente creación. A ellas se añaden las iglesias y capillas que la misión capuchina tiene regadas por la serranía de los motilones y la Sierra Nevada. El equipo pastoral diocesano está compuesto por un total de 27 sacerdotes seculares, 12 capuchinos, seis comunidades religiosas y varios equipos de misioneros seglares.
Durante su ministerio episcopal trabajaron los siguientes sacerdotes: Francisco de Mandiazábal, Vicario Episcopal; Alfonso Aragón, Francisco Tobón, Juan Segarra, José Mignó, Raimundo Ríos, Martín Palacios,Adolfo Catral, Rafael Sierra, Armando Becerra, Luis Oñate, Augusto Ovalle, Virgilio Fernández, Juan Chirino, Adalberto Ibarra, Jaime Mestre, José M. Castañeda, Rafael Daza, Joaquín Jimenez, Francisco Ramírez, Alvaro Bolivar, Felix Mendoza, Marco F. Ortíz, Beltrán Hinojosa, Miguel Calle, José Martorell, Diego Pérez, José A: Mackenzie, Guillermo Rozo, Eduardo Reillo, Antonio Nácher, Jorge Arcila, Ricardo Cubillos, Plácido de Albalá, Manuel de Medellín, Felipe de Piedecuesta, Juan de San Antonio.


r3Creed En Sus Obras
Las comunidades femeninas que conformaron el equipo diocesano estaba compuesto por: Terciarias Capuchinas, Carmelitas, Misioneras de la Madre Laura, Franciscanas Misioneras de María,AMS y equipos de misioneros seglares.
En medio de este equipo apostólico jamás se consideró el primero ni exigió honores de ningún género. Su casa estaba abierta a cuantos le visitaban. Luis Carlos Oñate me confesaba: “Monseñor era un pastor entre sus ovejas. Hay pastores a los que con dificultad se los ve. El nuestro vivía confundido con el pueblo. A veces entraban a su despacho preguntándole donde estaba el Obispo. Bastaba gritar en el palacio al franquear la puerta “Señor Obispo”, y se hacía presente de inmediato”.
Diego Pérez, director del movimiento de cursillos describe así al cursillista Mons. Vicente: “No quiso ser menos que los demás cristianos. Realizó su vivencia personal en forma ejemplar. Hizo el cursillo como un cristiano más. No quiso privilegios. Tomó asiento en la Decuria que le correspondió, trabajando y tomando apuntes como un principiante. Servía a la mesa y cantaba como un niño. En la clausura actuó como participante diciendo: “Para vosotros soy Obispo, pero con vosotros soy un cristiano más”. Su residencia era la acogedora sede del secretariado y de las reuniones semanales. Era de los más asiduos asistentes. La escuela de dirigentes encontró en él siempre al maestro seguro. En las ultreyas comarcales jamás faltó y en ocasiones acompañó al grupo a otras diócesis amigas, siendo la admiración de todos por su espontánea sencillez”.

A título de servicio informativo, absteniéndose de dar juicios de valor sobre su conveniencia y oportunidad, quiero enumerar las obras más importantes de alcance diocesano, creadas en su gobierno.
1. Hogar del Niño: Un hogar moderno, confortable y dotado de los últimos adelantos de sicología y pedagogía para la educación de niños desamparados. Alma, cerebro, motor y vida de esta obra es Diego Pérez.
2. Alvernia: Casa de oración en las estribaciones de la Sierra Nevada. En ella se dan citas a los movimientos apostólicos de la Dióceseis para sus reuniones. Es lugar preferido por todos para la oración.
3. Parque Cementerio “El Nazareno”: La Diócesis a propiciado la creación en Valledupar de un parque cementerio en las afueras de la capital.
4. Librería San José: La comunidad cristiana dispone de un local donde pueden obtener los libros de religión, catequesis, temas bíblicos, familiares y de juventud. Y material práctico para el conocimiento familiar. Única librería en su género en la Diócesis.
5. Urbanización Villalba: Una obra social modelo que se ha convertido en el barrio residencial más acogedor de la capital Vallenata. A ella dedicó el Obispo Bueno su ilusión y donde cosechó más sufrimiento.
6. Edificios: Después de la erección de Valledupar en Diócesis construyó la catedral, la Iglesia del Carmen, San Francisco, La Jagua, La Astrea, varias casas curales, Remodelación de otros edificios de la Iglesia, particularmente en terrenos de misiones.
7. Otras Obras: Algo que quedará en el silencio son las obras de caridad que todos los días y a todas las horas realizaba con los pobres, necesitados y enfermos. El producto de su salario lo convertía en becas para estudiantes y en la obra vocacional. Al morir a nadie debía un centavo y a nadie legó nada en herencia. Los pocos bienes que poseía los dejó íntegramente a la Diócesis que amaba con todo su corazón. Las reformas y preparativos en la casa Episcopal para la llegada del sucesor se están realizando con los fondos que el dejó listo para su inversión. El no quiso para sí ninguna comodidad. Su comedor, cuarto de estar y habitación privada estaban construida con la máxima austeridad y carecían de lo más esencial. Nunca vi una despensa más austera y jamás me imaginaba un comedor tan pobre donde estaba ausente todo licor y todo alimento o muebles lujosos.

Jose AgustinINFANCIA
José Agustín Valbuena Jáuregui: nació el 20 de mayo de 1927 en Facatativa (Cundinamarca), hijo de : José María Valbuena y Albertina Jáuregui, en el seno de una familia humilde muy católica ; quinto hijo, y único varón de siete hermanos. Recibió el bautismo el 23 de Septiembre de 1927 con el nombre de José Agustín. El Primer nombre igual que su progenitor, JOSE; vivian en una modesta calle de Facatativá. A los pocos años, como era costumbre en la época, fue confirmado allí mismo, en la única Parroquia que existía en Facatativá, por el entonces Arzobispo de Bogotá, el Siervo de Dios Ismael Perdomo. Todavía viviendo en Facatativá, el 13 de junio de 1937, fiesta de san Antonio de Padua, hace en la Iglesia que hoy es Catedral de esa Diócesis, su primera comunión junto con su hermana Elvia. José Agustín era un niño muy sencillo, a quien no le llamaba la atención practicar ninguna clase de deporte, al Colegio llevaba el balón de Fútbol, pero era para prestárselo a sus compañeros; pasó gran parte de su infancia con su familia, primero en Facatativá y luego en Ibagué a donde se trasladó la familia entera. Desde niño su madre lo encomendó a San Antonio María Claret. Una de las cosas que más admiraba de su madre era la pedagogía que utilizaba, no se dejaba llevar por la ira para castigarlo buscaba siempre los mejores momentos para corregirlo, su padre nunca interfería en los castigos que le imponía su madre. Realizó sus estudios primarios en el colegio de la Presentación de Ibagué destacándose como uno de los mejores alumnos. Desde su infancia recibe de sus padres una educación cristiana, con base en la humildad, de ellos también recibe muchas virtudes y valores morales que hace que se acreciente su vocación religiosa.


v1JUVENTUD Y VIDA DE SEMINARISTA
Ingresó al Seminario menor de la Arquidiócesis de Ibagué en el año de 1939, cuando tenía 12 años, para hacer sus estudios de secundaria, donde sobresalió por sus brillantes calificaciones. Desde muy joven su tío José Felipe Jáuregui, Sacerdote, vió en él, grandes posibilidades como dirigente Eclesiástico y se cuidó de ganarse la confianza y el cariño de su sobrino; a este le gustaba pasar las vacaciones con su tío Felipe, ayudándole en las celebraciones eucarísticas y acompañándole en sus correrías. Así fue creciendo desde su infancia el deseo de consagrarse totalmente a Dios. Estudió Filosofía 1944- 1946 y Teología en 1946-1949 en el Seminario mayor de Ibagué.

JOSE AGUSTIN, SACERDOTE

Se ordenó el 20 de Noviembre de 1949, a la edad de 22 años en la Catedral de Ibagué de manos de Monseñor Pedro María Rodríguez Andrade. La primera misa la celebró al día siguiente de su ordenación, en el Colegio para Niños Pobres llamado el Orfelinato.Fue Vicario Cooperador del Espinal en el año de 1950, Profesor del Seminario menor de Ibagué en 1951, Vicario Cooperador de El Guamo 1952-1953, Párroco de Nuestra Señora del Carmen de Honda 1953-1954, Párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Ibagué 1955-1960. encontrando siempre una gran satisfacción en todo lo que realizaba, fruto de su fe y de su consagración al trabajo, la misma que aún hoy le conocemos los vallenatos y cesarenses.
Se especializó en Sagrada liturgia en la Abadía San Andrés - Brujas (Bélgica), 1963 - 1964; al regreso fue nombrado Párroco de María Auxiliadora de Ibagué desde 1964-1977. Fue asistente Diocesano de Acción Católica y promotor del Movimiento Familiar Cristiano a nivel Diocesano desde 1955-1977. Tenía, además, a su cargo los cursillos de cristiandad en la arquidiócesis, y los cursillos de preparación al matrimonio. Todas estas responsabilidades le hicieron surgir la preocupación por la promoción y la participación del laicado en la actividad misionera y pastoral de la Iglesia
Por un lado el contacto con la realidad, y por otro el ser profesor de filosofía, lo llevó a ser estudioso, lo cual facilitaba la relación con sus alumnos y a tener éxito en el ministerio.

JOSE AGUSTIN, OBISPO

Fue preconizado Obispo de Valledupar el 14 de septiembre de 1977 por el Papa Pablo VI. Su ordenación Episcopal tuvo lugar el 25 de octubre de 1977, en la Iglesia Catedral de Ibagué, de manos del Nuncio Apostólico en Colombia Monseñor Eduardo Martínez Somalo, luego Cardenal de la Santa Iglesia. Se posesionó como Obispo de Valledupar, el 10 de diciembre de 1977. La primera vez que confirmó fue en la Iglesia de Arzate en el Tolima, fue una experiencia un poco dura, ya que hubo más de mil (1000) confirmaciones. El 25 de Octubre de 1977 se abre un eslabón nuevo en la historia Diocesana. Monseñor José Agustín, sucesor de monseñor Vicente Roig ; recorre los caminos de la Diócesis, en carro, a pie, a lomo de mula, --el medio no importa-- lo que interesa es llegar, conocer, palpar la necesidad. Nacen nuevos caminos vocacionales, nuevos colaboradores en los ministerios laicales, se buscan nuevos instrumentos de acción. José Agustín Valbuena no es Obispo de trono, no se queda sentado esperando que las ovejas lleguen, sale a su encuentro. Fue en esta etapa de su vida, siendo Obispo, cuando, viendo las necesidades espirituales de la Diócesis, comenzó en serio a concretizar sus inquietudes en relación con la promoción del laicado, ayudado ahora doctrinalmente por los documentos del Concilio Vaticano II y por la exhortación apostólica del Papa Pablo VI «Evangelii Nuntiandi». Va cogiendo cuerpo en medio de fracasos --pocos, gracias a Dios-- y de muchos logros lo que hoy es el programa dorsal de la Diócesis en todas las ramas de la pastoral: Las Pequeñas Comunidades Eclesiales Diocesanas.



OBRAS APOSTOLICAS MAS SIGNIFICATIVAS

De una manera sintética podemos presentar así sus realizaciones más importantes en lo material y en lo pastoral:
* Modificación de las oficinas de la Curia.
*Promoción vocacional al Sacerdocio y a la vida religiosa
*Promoción de las pastorales a nivel de niños, jóvenes y adultos.
*Pastoral Catequética :
1. El objetivo de esta pastoral es lograr que un mayor acercamiento y conocimientos de nuestro Señor Jesucristo que lleve a la diocesanos a un crecimiento en su fe.
2. Iniciar comunitatia o grupalmente en la lectura de la Sagrada Escritura y especialemente en la meditación y oración inspirada en la Biblia.
3. Mejorar la predicación, especialmente la que se hace los Domingos.
4. Mejorar la calidad de la catequesis prebautismal. Tanto la que hacen los padres y padrinos, como la que se hacen con adultos que piden el bautismo.
5. Mejorar la calidad de la Celebración del bautismo de modo que sean auténticos encuentros de fe.
6. Establecer definitivamente del catecismo parroquial , vigilando por su buena marcha.
7. Mejorar la selección, cuidado y formación de los catequistas parroquiales, a nivel parroquial y diocesano
8. Integrar las actividades del primer año del trienio preparatorio al jubileo a la programación catequística diocesana.


OBRAS APOSTOLICAS MAS SIGNIFICATIVAS
*Pastoral Social:
Es la encargada de realizar actividades de tipo caritativo, de prestar ayuda a los desplazados, de promover los cursos de Doctrina Social de la Iglesia, también se trabaja en la organización de microempresas como la elaboración de traperos y hamacas Vallenatas, esto último con el fin de rescatar la cultura Vallenata. Otra actividad de la P.S.D., es la de trabajar en la organización de la fundación de Servicios al Clero (FUNDICLER) ; en el campo de la formación, en la realización de talleres ; uno sobre paz, otros sobre familias defensoras de la vida.
*Pastoral Juvenil:
El objetivo es acercar el mensaje de Jesús a los jóvenes y ayudarles a descubrir su pertenecia y lugar en la Iglesia, mucho de los jóvenes que están en el Seminario, han pasado antes por grupos juveniles en las parroquias.
Una de las labores que se desempeña, en cuanto a la animación de la Pastoral Juvenil en las párroquias.
• Escuelas, tanto masculinas como femeninas, de líderes y animadores de grupos juveniles.
• Cada año hay dos concentraciones Diocesanas de jóvenes : Una, el Domingo de Ramos con motivo de la Jornada mundial de la juventud ; y otra el Encuentro Diocesano en el último semestre del año. Son jornadas de encuentro festivo y de reflexión, que ayudan a la integración de los diversos grupos parroquiales de la Diócesis.
• Elaboración de Cartillas de formación que orienta temas varios en las diversas dimenciones de las persona humana.
• Campañas de promoción de grupos juveniles en las parroquias.
actualmente se trabaja en la orientación de la vida grupal en la dimesión comunitaria, y potenciar todo lo que se esta haciendo para formar “comunidades juveniles” en la parroquias para que lo jóvenes sigan madurando en el proceso de fe.

OBRAS APOSTOLICAS MAS SIGNIFICATIVAS
*Ha logrado que los siguientes pueblos que no tenian sacerdote lo tengan: Pueblo Bello, Urumita, Becerril, Curumani, el Paso, Bosconia, el Copey.
*Apertura de ocho (8) centros de evangelizacion y culto en la ciudad de Valledupar
*Apertura del Seminario Diocesano Juan Pablo II: el menor 1992 en 1993 el Seminario mayor. El Seminario se ha ido construyendo por medio de aportes obtenidos en la Diócesis y en el exterior.*Remodelación de la casa de convivencias de Alvernia – Pueblo bello
*Construcción de templos: el Divino Niño, el Inmaculado Corazon de María, María Auxiliadora, la Natividad, San José Obrero, los Fundadores, San Martín, el Carmen Curumani; la Candelaria de Becerril
*Construcción de casas curales: Fonseca , Chimila, el Copey; en Valledupar, San Martín, San José Obrero, el Divino Niño y San Rafael.
*Construcción de la casa de convivencias Nazaret en Manaure e inicio de la casa de convivencia Villa- Rosario en Valledupar


 

ORDENACIONES AL PRESBITERADO (1977-1997)
Realizadas por Monseñor José Agustín Valbuena
NOMBRES FECHAS
1. Albeiro Bedoya Dic17/1977
2. José Bolivar Dic1979
3. Lechuga de Guadasuar 1979
4. Agustín Sánchez Sánchez Mayo 25/1980
5. Juan de Jesús Navarrete V. Mayo 25/1980
6. Benjamín Gómez Osorio Abril 6/1981
7. Luis Alcides Uribe Villa Jun6/1982
8. Fr. Ricardo Morales 1982
9. Pablo Emilio Salas Anteliz Dic 2/1984
10. Gilberto Rodríguez Castro Dic2/1984
11. Mario Oswaldo Velasquez H. Dic1/1985
12. José Enrique Muñoz Sanchez May10/1987
13. Francisco Elias Martínez Nov 1/1987
14. Jorge Rafael Escorcia Nov 1/1987
15. Ivan Enrique Pelaez Nov 1/1987
16. Luis Enrique Cuervo Nov 1/1987
17. Roman Adolfo Navarrete Valbuena Nov 1/1987
18. Miguel Bustos lozano Sept18/1988
19. José C. Clavijo Mendez Nov 20/1988
20. Rodrigo Alberto Baleta Olivella Nov 20/1988
21. José Gustavo González Bernal Nov 5/1989
22. Enrique Luis Iceda Guerra Oct.28/1990
23. José Miguel Jaimes Oct.28/1990
24. José Luis Moron Oñate Oct.28/1990
25. Antonio Luis Rodríguez Jiménez Abril 21/1991
26. Efrén Ciro Navarro Martínez Mayo 19/1991
27. Harold Wilson Douglas Martínez Nov.24/1991
28. Misael Hurtado Nov 24/1991
29. Manuel Serradel Adell Oct 12/1991
30. Cesar Elias Amaya Nov 29/1992
31. Txaber Segura Sep/1992
32. JoséIgnacio Zuleta Morón Nov 6/1994
33. Angel Bernardo Millan Feb 18/1995
34. Sulivan Antonio Granados C. Jul21/1996
35. Richard Nipson Beleño Nov /1997


ESCUDO EPISCOPAL DE MONSEÑOR
JOSE AGUSTIN VALBUENA J.
El Escudo Episcopal de Monseñor José Agustín Valbuena trae de azul y un estalle de plata cargado de otro de sable; en jefe de plata un León Leopardo de gules con una sierpe al natural bajo su garra y en capaña una planta de algodón con su tallo y dos hojas de oro y el copo de plata.
En palo tras el escudo, por timbre, una cruz simple de oro. Por divisa en cinta de plata y letras de sable y leyenda:

COLABORANTES FIDEI EVANGELII

SIMBOLISMO:
* El azul, que domina el campo del escudo es emblema de su prudencia y serenidad, importantes virtudes de los prelados.
*El estaye o cabria disminuida es una pieza honorable que ostenta los esmaltes dominantes del escudo Episcopal del Excmo. Monseñor Eduardo Martínez Somalo, Nuncio Apostólico, Obispo Consagrante.
*Las cabrias y estayes simbolizan al caballero parado fuertemente sobre la tierra y por tanto, son símbolo de firmeza y resolución.
*En Jefe ostenta un León que pelea con una sierpe. Corresponde al escudo de los Valbuenas e indica la lucha valiente y generosa que las almas nobles deben emprender contra el mal. En campaña o punta un copo de algodón que se eleva de su planta.
*Esta figura campea en el escudo del “Valle de Uparis “ junto con otros productos típicos de la región. Pero, además contiene un hermoso simbolismo aplicable a nuestra señora: Pura, Humilde, Sencilla y Servicial para todos, ricos y pobres. El pueblo que la cultiva tiene una gran riqueza que siempre se renueva. Sirve también para curar las heridas. Delante del Sumo Pontífice se quema el día de su coronación para recordarle que todo pasa y es breve la vida.
*La Divisa o lema tomada de S. Pablo (Fil. 1,27) traduce el anhelo del nuevo prelado de llevar adelante todos juntos la gran obra de la Diócesis que no es otra que la de la Iglesia Universal: propagar la fe del evangelio para conformar el Reino de Dios.

ANOTACIONES: El León se representa en heráldica erguido sobre sus patas traseras, es decir, “rampante”. El leopardo, en cambio se representa se dice “leopardo”, lo cual como se ve, nada tiene que ver con el color o manchas de su piel.
Ha sido un gran acierto escoger el algodón entre los varios símbolos que figuran en el escudo de Valledupar, para poder trasladar a nuestra señora de la pobreza, titular de la Catedral, la humildad, blancura y servicio de la planta.
En numerosos escudos episcopales se representa a María con los emblemas tradicionales de la rosa, la estrella, la torre, la luna o la corona. Por eso algo tan nuestro y tan bello como un copo de algodón no puede menos de señalar un acierto original y arfotunado.


v3CTA DE POSESION
DEL EXCELENTISIMO MONSEÑOR JOSE AGUSTIN VALBUENA J.
COMO OBISPO DE VALLEDUPAR
“En la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora del Rosario de Valledupar, a diez de diciembre de mil novecientos setenta y siete, tomó posesión de la DIOCESIS DE VALLEDUPAR el Excmo. y Rvdmo. MONSEÑOR JOSE AGUSTIN VALBUENA J., nombrado OBISPO DE VALLEDUPAR por su Santidad Pablo VI, felizmente reinante, mediante la Bula “ Apostólico Munere”, del nueve de septiembre de mil novecientos setenta y siete, ante el Excmo. y Rvdmo. Monseñor German Villa Gaviria, Arzobispo Metropolitano de Barranquilla. Leída la Bula Pontificia, en presencia de los Excmos. Señores Obispos asistentes, del Ilustrísimo Señor Vicario Capitular, Presbiterio Diocesano y Fieles congregados en el Templo, fue verificada su autenticidad por el señor Canciller de la Diócesis y con el aplauso ferviente de los fieles se posesionó de su Sede.
Al concluir la celebración Eucarística el Señor Obispo dirigió a los fieles su saludo e impartió su bendición.
Los Sacerdotes Diocesanos, seculares y religiosos dieron su abrazo de obediencia y fraternidad al Obispo posesionado. Firman este Acta todos los Prelados asistentes, y los Sacerdotes Diocesanos y visitantes.
Valledupar, Diciembre 10 de 1977.


PRIMER MENSAJE
DEL SEÑOR OBISPO A LA DIOCESIS DE VALLEDUPAR
Con honda emoción y profundo afecto, va mi saludo para la Diócesis de Valledupar – Su Vicario Capitular, su Presbisterio, sus Comunidades Religiosas, sus Instituciones Apostólicas, sus Autoridades Civiles y Militares y para todos los fieles.
Comprendo que ser Obispo hoy, es una vocación de servicio y sacrificio, no es propiamente un honor sino el abrazarse a la Cruz de Cristo. Le ofrezco al Señor la aceptación de esta Vocación y quisiera poder servir a la Iglesia con la gracia de Dios, hasta el heroísmo.
Considero un honor la oportunidad que se me ofrece de estar precisamente al servicio de esa Diócesis y de tomar como míos, sus desvelos, sus penas, sus angustias, sus deseos, sus anhelos y sus aspiraciones. Quiero gastarme, siguiendo las huellas generosas, de mi predecesor, el Obispo Bueno, Monseñor Vicente Roig y Villalba.
Me causa dolor abandonar las tierras del Tolima, en donde me formé, me hice sacerdote y he ejercido mi Ministerio y donde se me ha brindado apoyo, afecto y colaboración.
A la Arquidiócesis de Ibagué, le debo lo que soy – principalmente a su noble Arzobispo, Monseñor José Joaquín Florez Hernandez y a mis hermanos sacerdotes, para todos mi más rendido agradecimiento – y mi petición para que me ayuden con sus oraciones en la misión que Paulo VI ha puesto sobre mis frágiles hombros.


(FDO.) JOSE AGUSTIN VALBUENA J.
Obispo Electo de Valledupar

Ubicación

  • Cra 7 # 15-26, Centro, Valledupar, Cesar
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  • 5743168 -5898614

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