Liturgía

Miércoles, 5 de diciembre de 2018

PAN PARA LOS POBRES
(Is 25,6-10; Mt 15,29-37)

Introducción
Para Isaías el signo peculiar de los tiempos mesiánicos es que, por medio del Mesías, Dios dará a su pueblo abundancia de alimento y de bebida. El pueblo anhela la vida y la paz. Los prisioneros quieren quedar libres, los ciegos quieren ver, los hambrientos quieren pan. Pero también, así mismo, el pueblo tiene hambre de consuelo, amistad, perdón, entendimiento, aceptación, justicia, amor. Estos deseos serán colmados cuando Jesús, el Mesías, llegue. Él dará alimento al pueblo hambriento. --- Y nosotros sus discípulos, tenemos también que satisfacer el hambre de los hermanos, porque él quiere actuar por medio de nosotros.

Oración Colecta
Oh Dios y Padre de todos:
Tú sabes cómo la gente siente hambre y sed
de verdad, de amor y de aceptación.
Si nosotros te aceptamos y creemos en ti
vemos cómo nuestra más profunda confianza y nuestras aspiraciones
son colmadas por ti,
cuando trabajamos por la venida de tu reino.
Haz que la copa que tú escancias para nosotros
rebose y se desborde sobre todo tu pueblo,
para que todos te alaben ahora
y por los siglos de los siglos. Amen.

Intenciones
Para que la gente en todas partes del mundo tenga los ojos abiertos para ver y aliviar el hambre y las miserias de sus hermanos, roguemos al Señor.
Para que nosotros no solo demos pan o arroz a los hambrientos, sino también amor, respeto y justicia, roguemos al señor.
Para que el Señor nos ayude a respetarle y a venerarle a él por el alimento que nos da, que nos hace personas más valiosas, roguemos al señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de todos:
Jesús está en medio de nosotros
y nos prepara su banquete eucarístico
con el pan y el vino de su total donación y entrega.
Que este santo banquete nos colme con su Espíritu
y nos forme como personas que viven no sólo para nosotros mismos,
sino, como Jesús, para los demás,
aun cuando el costo sea penoso.
Que esto sea hoy nuestra ofrenda para ti,
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
El Señor a quien estamos esperando, Jesús, tu Hijo,
ha estado ya ahora con nosotros.
Nos ha saciado con el exquisito pan de vida
y con el vino alegre de sí mismo.
Que él nos ponga de nuevo en pie,
para que, fortalecidos con su cuerpo y con su sangre,
vayamos a los pobres, a los cojos y a los débiles de nuestro tiempo
para darles el alimento de nuestra comprensión,
nuestra acogida y nuestro amor,
por el poder de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos el signo de que Jesús, el Mesías, está presente en su pueblo es que los hambrientos son nutridos y alimentados. --- Entre nosotros, hoy ¿les damos alimento a los hambrientos? ¿Nos preocupamos por los hermanos necesitados, y les ayudamos en su necesidad?
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Fuente:ciudadredonda

Martes, 4 de diciembre de 2018

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR
(Is 11,1-10; Lc 10, 21-24)

Introducción
Dios comenzará de nuevo su Plan con su pueblo por medio del Mesías, por Jesús. Él es el retoño joven que brota de las raíces del tocón de la ciudad de David, y el espíritu de Dios habita en él. Él traerá paz – no la paz de resignación pasiva y del status quo- si no la paz y armonía en un mundo transformado que beneficie incluso a los más pobres; una paz basada en la justicia, solidaridad e integridad.
En sí mismo Jesús nos mostrará lo que nosotros deberíamos ser y lo que podemos hacer con nuestros talentos humanos, si dejamos a Dios obrar en nosotros, si el espíritu de Dios está presente en nosotros, si aprendemos a pensar con la sabiduría y pensamiento de Dios, si actuamos con su poder, si respetamos el orden y plan del mismo Dios.
Jesús dice que son receptivos de los dones de Dios los que tienen conciencia de su propia indigencia. Con tales personas Jesús puede planear su nuevo comienzo, también hoy, aquí y ahora, en este nuestro Adviento.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nunca te rindes ante los hombres.
Reiteradamente quieres comenzar de nuevo tu plan con nosotros.
Tu nos mostraste en Jesús, tu Hijo,
el tipo de personas que esperas de nosotros.
Así como tu Espíritu habitó en él,
derrama también sobre nosotros el mismo Espíritu,
para que percibamos claramente nuestra misión en la vida,
con tu sabiduría y percepción,
y para que tengamos la fuerza
para vivir según creemos y esperamos.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones:
Roguemos para que el Espíritu de Dios obre en nosotros.
Por eso decimos: R/ Señor, cólmanos con tu espíritu.
Danos, señor, el espíritu de entendimiento, para que conozcamos y entendamos profundamente a ti, al mundo y a nosotros mismos, por eso te decimos:
Danos, señor, el espíritu de sabiduría, para entender incluso la locura de la cruz y del sufrimiento, y para crecer espiritualmente a través de ellos, por eso te decimos:
Danos, señor, el espíritu de justicia y amor, para servir honestamente a los hermanos; por eso te decimos:

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Gozosamente te presentamos ahora
este pan y este vino.
Por el poder de tu Santo Espíritu
transforma estos dones
en el cuerpo y la sangre de tu Hijo
y transfórmanos también a nosotros
en un pueblo en el que tu Hijo habite
con toda su fidelidad y justicia,
para que podamos vivir en tu paz
ahora y por lo siglos de los siglos.

Oración después de la comunión
O Dios, en esta eucaristía
te hemos ofrecido nuestra buena voluntad
y, a cambio, tú nos has dado a tu Hijo.
Haznos conscientes de la indigencia de nuestros corazones,
para que percibamos las maravillas
que tú puedes hacer en nosotros y por medio de nosotros,
y para que estemos abiertos a tus dones.
Ayúdanos a crecer hasta la completa estatura
y hasta dar la medida perfecta
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¡Ojalá Cristo estuviera más vivo entre nosotros! ¡Si al menos pudiéramos vivir completa y verdaderamente su mensaje; si dejáramos que el Espíritu Santo nos animara! ¡Cómo todo eso nos transformaría, a nosotros mismos y a nuestro mundo! Para ello pedimos que el Señor nos bendiga.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Martes, 27 de noviembre de 2018

¡CUIDADO, NO SE DEJEN ENGAÑAR!
( Ap 14,14-19; Lc 21,5-11)

Introducción
La lectura del Libro del Apocalipsis presenta el juicio como la siega de la cosecha.
Evangelio. Jesús habla de tiempos de pruebas, directamente de la caída de Jerusalén, lo cual es un símbolo del fin de los tiempos. No olvidemos que para nosotros aquí y ahora el tiempo del juicio es ahora: lo preparamos ahora, nos sometemos a él, o mejor, lo creamos ahora, dependiendo del modo cómo vivimos individualmente y como comunidad. “¡No se dejen engañar!”, dice Jesús. En otras palabras, su mensaje intenta sacudirnos, despertarnos para vivir ahora más radicalmente el evangelio.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nuestra fe no es una serena posesión
de la verdad y de ritos religiosos que nos dan seguridad.
Haz que nos percatemos de que la fe sufre pruebas
y de que tú nos llamas
para que seamos testigos creíbles
--en nuestro tiempo y en nuestra situación--
de la pasión y resurrección de tu Hijo.
Danos tu Santo Espíritu para que nos guíe
y para que guarde viva nuestra fe y esperanza
de que Jesucristo es Señor nuestro
y tú nuestro Padre Dios
por los siglos de los siglos.

Intenciones
Por la Iglesia de Jesucristo, para que su fe, confianza y amor no titubeen ni vacilen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, roguemos al Señor.
Por los que tienen dudas de fe o tienen miedo al futuro, para que Dios les dé fuerza y valor, y para que nosotros nos reavivemos mutuamente nuestra esperanza, roguemos al Señor.
En un mundo atenazado por la guerra y la violencia, por la deshonestidad y el abuso de poder, roguemos para que gente de integridad y visión tome inspiración del evangelio para reconducir al mundo por los caminos de la solidaridad, la paz, la justicia y el amor, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Ya que tú vas a santificar este pan y este vino
y transformarlos en Jesús, tu Hijo,
que el poder de tu Santo Espíritu
nos transforme a nosotros en gente
totalmente imbuida
de las actitudes y mentalidad de Jesucristo.
Haz que seamos más como él,
para que vivamos los unos para los otros
y no tengamos nada que temer
cuando nos llames a ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has dado
la palabra y el cuerpo de tu Hijo.
No permitas que nos dejemos engañar
por cualquiera que proclame un mensaje demasiado fácil.
Que nuestro único guía seguro y fiable sea
aquél que es nuestro camino, verdad y vida,
nuestra esperanza y nuestra resurrección,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Somos gente de esperanza. No tendríamos que preocuparnos sobre la cuestión de cuándo llegará el fin del mundo, sino vivir como cristianos, que sabemos que tenemos que vivir responsablemente el evangelio cada día. Si hacemos esto, no tenemos ningún motivo para temer.
Que Dios todopoderoso les guarde seguros y salvos, y les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

Lunes, 26 de noviembre de 2018

GENEROSIDAD DE LOS POBRES
(Ap 14,1-3. 4b-5; Lc 21,1-4)

Introducción
Los que no han cedido a la atracción, o incluso a la persecución, del paganismo y de los poderes de este mundo (Imperio Romano) forman el “Resto” de Dios, marcados con el signo de Cristo y del Padre. Han sido leales a él, pues han preferido la pobreza de Cristo más que el poder, el prestigio o la seguridad personal. No traicionaron su identidad como cristianos. Nuestra Primera Lectura nos los presenta alabando a Dios en una liturgia celeste.
Evangelio. La viuda del evangelio de hoy va más allá de la Ley. En su generosidad no sólo da todo lo que tiene; ella sólo tiene lo que ha entregado. Los pobres con frecuencia saben bien cómo dar, porque saben lo que significa ser pobres y dependientes; saben cómo vivir en las manos de Dios.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre generoso:
El pueblo sencillo con frecuencia nos avergüenza
por su total generosidad y sincera lealtad.
Danos, Señor, la gracia de percatarnos
de que, como tu Hijo,
los verdaderamente pobres de corazón
con frecuencia nos muestran quién eres tú:
Un Dios que se da a sí mismo.
Danos también a nosotros
esa clase de lealtad y de amor generoso
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Señor, te pedimos por los huérfanos y las viudas. Protégelos contra la desesperación, y a nosotros haznos atentos a su necesidad de amor y compasión. Por eso te decimos:
R/ Escúchanos, Señor.
Señor, te pedimos por todos los pobres que sienten inseguridad acerca del día siguiente. Que sepamos compartir generosamente con ellos, llevándoles ayuda eficaz, seguridad y amor. Por eso te decimos:
R/ Escúchanos, Señor.
Señor, te pedimos por esta nuestra comunidad. Ayúdanos a aprender de los pobres a ser lo bastante generosos para compartir no sólo de nuestra abundancia, sino también, si es necesario, de nuestra propia pobreza. Por eso te decimos:
R/ Escúchanos, Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios misericordioso: Cuando tú quisiste
que alguien sufriera o muriera por el pecado
para que nosotros tuviéramos vida,
elegiste a tu propio Hijo
y él lealmente aceptó.
Oh Dios generoso, que te das a ti mismo:
Acepta estos dones de pan y vino, aunque sean pobres,
porque en ellos ponemos nuestra propia generosidad
con la esperanza de que tú vas a incrementarla,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre generoso:
Tú vienes a nosotros en tu Hijo Jesucristo
no en la forma ostentosa como un ricachón visitaría
un barrio marginado y subdesarrollado,
sino en la forma humilde como un pobre comparte
con los que son también pobres como él.
Acepta nuestra acción de gracias
por darte tú a ti mismo
y manifestar en Jesús toda la abundancia de tu amor,
con un respeto infinito a nuestra pobreza humana.
Acepta nuestros sentimientos de gratitud
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Cristo se entregó a sí mismo para otorgar a los hombres reconciliación y felicidad. Los cristianos habríamos de aprender de él a darnos a nosotros mismos sin contar el costo. Para eso le pedimos que nos bendiga.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Fuente: ciudadredonda

Viernes, 23 de noviembre de 2018

LIMPIANDO EL TEMPLO
(Año II. Ap 10,8-11; Lc 19,45-48)

Introducción
Año II. Hoy el autor del Apocalipsis reflexiona, como Jeremías y Ezequiel antes que él, sobre su rol como profeta. La palabra de Dios le sabe dulce a él, pero contiene un mensaje amargo de reprensión para el pueblo, que él tiene que proclamar.
Evangelio. Jesús arrojó del Tempo a los comerciantes. --- Es para nosotros un buen momento para preguntarnos: ¿Qué es lo que el Señor tiene que arrojar fuera de nosotros para llegar a ser mejores cristianos? ¿Qué obstáculos encontramos en el camino que nos llevaría más cerca de Dios en la vida de cada día? Lo que realmente nos importa a los cristianos es que estemos adheridos espiritualmente al Señor y cercanos a la gente que nos ha confiado. Entonces podemos darle culto con toda nuestra vida.

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Con frecuencia convertimos nuestros corazones
en casas de orgullo y avaricia
más que en hogares de amor y de bondad,
donde tú puedes sentirte a gusto, como en tu casa.
Destruye el templo del pecado en nosotros,
arroja toda clase de mal de nuestros corazones,
y haznos piedras vivas de una comunidad
en la que pueda vivir y reinar
tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Intenciones
Para que en nuestras iglesias la comunidad cristiana experimente hondamente la presencia de Dios en la oración y en el culto gozoso, roguemos al Señor.
Para que hagamos nuestras casas de oración lugares de encuentro cordial con Dios y con su pueblo, roguemos al Señor.
Para que, como piedras vivas de la Iglesia, construyamos nuestras comunidades como gente que sabe amar y servir, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas.
Oh Dios, Padre nuestro:
Con el pan de vida
y con el vino de salvación y alegría,
tu Hijo va a renovar su Alianza con nosotros.
Que Jesús nos dé la fuerza de voluntad y el amor
para ser fieles a sus exigencias,
de la misma manera como él fue fiel a la Alianza,
incluso cuando ello implicó la muerte en cruz.
Que sepamos darte verdadero culto
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro siempre fiel:
Nos has dado en esta eucaristía
a tu Hijo Jesucristo
para enseñarnos en él
qué significa la obediencia leal.
Que tu Hijo viva en nosotros
de modo que nuestra comunidad cristiana
sea el templo donde él viva
y donde nos reúna a todos juntos
como sus hermanos y hermanas.
Guárdanos de todo formalismo,
para que te rindamos culto auténtico con nuestras vidas,
por el poder y sabiduría de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Por su palabra y acciones Jesús nos ha hablado hoy que tenemos que servir a Dios como él mismo hizo: en espíritu y en verdad, es decir: nuestro vivir de cada día debe corresponder a lo que nosotros creemos, en servicio leal a Dios y al pueblo.
Que Dios les bendiga y les guíe, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Fuente: ciudadredonda

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