Cada 22 de agosto, la Iglesia Católica celebra la memoria obligatoria de Santa María, Reina del cielo y de la tierra, en la que se honra a María como Reina por su condición de Madre de Dios y su cooperación única en la obra de la redención junto a Cristo; una festividad litúrgica que cierra la octava de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen.