Adiós Sacerdote Milton, amigo de todos: de los niños, jóvenes y policías.

El pasado 10 de agosto, en una Santa Misa que tuvo lugar en la Catedral Ecce Homo de Valledupar, se le dio el ultimo adiós al sacerdote Milton Arias Pacheco. Este acto litúrgico fue presidido por Monseñor Oscar José Vélez Isaza, acompañado de todo el clero diocesano, su madre, familiares y todos los feligreses que lamentaron esta triste pérdida.
Contó con la presencia de estudiantes del Colegio Parroquial El Carmelo, integrantes de la Policía Nacional y muchos feligreses, quienes asistieron multitudinariamente y se unieron en oración y fe para recordar historias y anécdotas que durante 8 años tuvieron la fortuna de compartir con el Padre Milton en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, zona céntrica de la ciudad de Valledupar.
Desde muy pequeño, recibió la fe de su madre Olga Pacheco Contreras y de su padre Manuel Arias Molina (QEPD), que más tarde lo llevaría a iniciar el camino Neocatecumenal. Inició su formación religiosa en el Seminario Redemptoris Mater de Medellín entre los años 1995 y 1996, luego fue enviado al seminario de Perth al Oeste de Australia, muy lejos de su tierra natal.
Su misión pastoral se difundió por el continente Oceánico, India e Israel, donde ena el 2001 recibió la Admissio Ad Ordines en la popular Catedral de Perth. Luego de dos años, en el 2003, fue ordenado diacono en el mes de Julio y el 6 de diciembre del mismo año, recibiría la ordenación sacerdotal, donde fue encargado como Vicario en la misma Catedral que lo vio crecer religiosamente en Perth, Australia.
Fue hasta el 2014 cuando volvió a su ciudad natal Valledupar, Monseñor Oscar José Vélez Isaza, lo recibió y delegó en la parroquia Inmaculada Concepción. En el año 2016 inició su función como vicario de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen y además su misión como Capellán del Colegio Parroquial El Carmelo.
El espíritu de bondad y servicio que brindó a la comunidad vallenata, lo llevó a destacarse por siempre estar en disposición a alegrar a todos sus devotos con historias y vivencias que experimentó en su paso por el mundo terrenal.
Su amor profundo por los niños y jóvenes ha dejado una huella en toda la comunidad del Colegio Parroquial el Carmelo que se volvió una marca indeleble en este largo camino que recorrió. También cabe destacar su cercanía y cariño hacía la Policía del Departamento del Cesar con quienes mancomunadamente trabajaron por la sociedad Vallenata.

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