Pastoral Social, continúa entregando ayudas solidarias en emergencia del Covid-19

Desde la declaratoria de la cuarentena nacional por parte de la presidencia de la República, la Pastoral Social de la Diócesis de Valledupar, en un trabajo sinérgico con la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar, apoyados por el Ejército Nacional y la Policía Nacional, ha venido entregando ayudas humanitarias para mitigar la falta de empleo, la paralización de la economía y resguardar la salud de los ciudadanos.

Es así como a la fecha ya se han entregado más de 20.000 ayudas entre mercados con alimentos no perecederos, alimentos cárnicos, frutas y verduras, útiles de aseo, entre otros que ha beneficiado a un número significativo de personas a lo largo y ancho del territorio de Valledupar, y lo que comprende la jurisdicción de la Diócesis de Valledupar.

Las últimas entregas realizadas se realizaron en los sectores del 9 de Marzo (ubicado a la margen derecha del Río Guatapurí) y el 1 de Mayo. Ambos sectores con una población vulnerable que ha sentido fuertemente los efectos de la cuarentena y quienes en su desesperación han hecho manifestaciones públicas, solicitando ayudas.

Para el señor Obispo de Valledupar, Monseñor Oscar José Vélez Isaza, es muy importante el acompañamiento que hace la Pastoral Social a estas actividades solidarias, pues más allá de las entregas de los mercados, el equipo de la Pastoral Social lleva consigo un mensaje de esperanza manifestando con sus actos a los beneficiarios “No están solos, la Iglesia Católica no los ha olvidado ni los olvidará, en los momentos de mayor dificultad estamos aquí para salir adelante juntos”.

Finalmente, queda demostrado que, por gracia de la Divina Misericordia, los corazones de muchos empresarios han sido tocados y sensibilizados para compartir lo suyo con los más necesitados y es por esto que hacemos una mención honorífica a Todo Krioyo, Mi Futuro, Drumond, Mac Pollo, Abaco, Yupi y el Banco de Alimentos de Santa Marta; que han aportado su granito de arena en esta labor para mitigar el hambre.

El trabajo aún no ha terminado, faltan varios sectores por atender humanitariamente, pero con la ayuda de Dios y las donaciones generosas de empresas y laicos podremos continuar llevando esperanza y el pan a los hogares más necesitados.

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